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Cultura | Lunes 22 • Febrero • 2010

Actuación de la comparsa C1080, el jueves, en el tablado del Museo del Carnaval.

Tablas nuevas y antiguas tradiciones

Después de 15 años sin un escenario carnavalero, la Ciudad Vieja tiene su Tablado del Museo.

Un nuevo tablado quedó inaugurado este Carnaval; se trata del Tablado del Museo, localizado en en la Ciudad Vieja (Rambla 25 de Agosto y Maciel). El barrio vivió durante más de 15 años sin un escenario local hasta que ahora, al crearse la Plaza del Carnaval, la localización de un tablado allí era inminente. El tablado es coordinado por el Museo del Carnaval, instalado hace cuatro años en los galpones que anteriormente eran depósitos de la Administración Nacional de Puertos (ANP), por ello tiene ciertas particularidades que lo distinguen del resto de las tablas montevideanas. El emprendimiento fue financiado y apoyado por instituciones del barrio: la parte locativa fue cedida por la ANP mediante un acuerdo con la Intendencia Municipal de Montevideo, respaldándose, además, en un fideicomiso creado para administrar el museo integrado por el Ministerio de Turismo y Deporte, la ANP y la IMM, y es administrado por la Corporación Nacional para el Desarrollo. Estas mismas instituciones también invirtieron en la instalación de infraestructura, es decir, luces, audio y plaza de comidas. Por otra parte, la gremial que agrupa a los carnavaleros, DAECPU, la División de Turismo de la IMM y la Radio Comunitaria Contonía FM apoyaron también el proyecto. La radio es una de las distinciones del tablado: transmiten el audio de lo que allí sucede cada noche por la frecuencia 107.5. “Hacemos de todo: comentamos los espectáculos, entrevistamos a los artistas, somos operadores y conductores al mismo tiempo”, cuenta Héctor Torres mientras prepara la consola de transmisión para salir en vivo por esta radio, que tiene nueve años en el dial de la Ciudad Vieja. El rol del medio está planteado como una conexión del museo con el barrio, convocando a los vecinos para que se involucren con las diferentes actividades.

Escuchando al barrio

Eduardo Rabelino y Graciela Michelini son los coordinadores y responsables del museo y del tablado; Eduardo (más conocido entre los carnavaleros como Raviol) integró murgas como Contrafarsa y Curtidores de Hongos y ahora oficia, además, de presentador. En un hueco entre sus labores nos contó el trasfondo de este emprendimiento. “Apenas conocimos el local en el 2005 soñábamos con hacer un tablado en la plaza. El museo está trabajando con tablados de distintos barrios pero queríamos tener uno propio y trabajar con los vecinos de esta zona. Nació este año porque pudimos concretar la Plaza del Carnaval con la ayuda de la Junta de Andalucía y la IMM: y días después creamos el tablado. Nuestro cometido es cumplir con una tarea social más allá de traer la parte artística del Carnaval a la Ciudad Vieja”, explicó. Este objetivo de reforzar el vínculo entre los del barrio y sus instituciones se complementa con el trabajo de “inculcar y recuperar las tradiciones del Carnaval antiguo que se están perdiendo y que el museo las entiende como parte de su tarea”, según Rabelino. Como parte de esa recuperación de tradiciones, una de las más representativas es la decoración del tablado; el escenario es como los de antes: sin publicidades de fondo y con una artesanal escenografía armada por los mismos vecinos, sirve de marco para las actuaciones de las noches de febrero. En el Carnaval de antaño cada tablado estaba adornado con elementos representativos del barrio; en éste, cada vecino puso su granito de arena sintiéndose parte de esta actividad cultural. “Los talleristas del museo Gabriel Nieto y Lorenzo Roldán trabajaron con algunos vecinos en la decoración y armado de este escenario”, agregó Rabelino, “tarea que realizamos en otros siete barrios. Para nosotros es un orgullo poder abrirnos a nuestro barrio porque trabajamos en otros lugares de Montevideo, del interior y del exterior pero no habíamos tenido la oportunidad de empezar ese intercambio social acá”.

Una de las vecinas integrantes del grupo que elaboró la escenografía es Mirna, quien luego del taller manifestó a los coordinadores su interés por seguir trabajando allí y desde entonces cada noche se ocupa del mantenimiento de los baños del museo-tablado. “Decoramos el escenario entre cinco vecinos”, explicó orgullosa, “participamos de unos talleres para saber cómo armarlo. Decidimos hacer un barco con gente saludando por las ventanas como símbolo del Puerto y además agregamos edificios que representan los conventillos y pensiones típicos del barrio. Son las cosas que más nos identifican”. Además de los vecinos, las instituciones de la Ciudad Vieja también son parte protagonista en el emprendimiento. Además de las ya mencionadas, el museo es apoyado por la Asociación de Despachantes de Aduana y el Club Neptuno. Para facilitarles la asistencia al tablado, se realizaron convenios que permiten a los trabajadores de esas instituciones pagar una entrada bonificada de $ 35, al igual que los vecinos inscriptos en el Club del Vecino.

Y el barrio escucha

El impacto del Carnaval en el barrio queda de manifiesto en este emprendimiento. Un grupo de economistas investigadores de la Universidad de la República demostró interés en este fenómeno y está trabajando en una investigación que estudiará el impacto socioeconómico del Carnaval como la mayor manifestación cultural del país. Según nos informó la investigadora a cargo, la economista Rosario Ravera, la idea es “cuantificar el impacto del Carnaval para ver los efectos directos e indirectos que tiene sobre la generación de empleo y los ingresos, ya que repercute en la economía y en el aumento del PIB”. Seleccionaron este nuevo tablado para aplicar la teoría por las características que lo diferencian del resto: “Era el más indicado para medir el impacto en el barrio porque la gente contratada para trabajar es de acá, y la idea de la intendencia es contribuir para que la Ciudad Vieja sea un polo de atracción, como pasa en las ciudades antiguas de todos los países”, indicó Ravera. Una de las hipótesis que manejan es que “ellos cobran y gastan el dinero en el almacén, kiosco y empresas del barrio, y tiene un efecto multiplicador: entonces suponemos que hay un gran aporte que viene del Carnaval pero nunca se cuantificó datos duros reales, por ello estamos encuestando al público y trabajadores”. Destacó, además, que las repercusiones que genera el Carnaval como los desfiles, el Teatro de Verano, las giras que hacen los conjuntos, discos, DVD y libros también producen ingresos y contribuyen a aumentar el PIB.

El público que concurre a este nuevo recinto está constituido también por espectadores que viajan desde otros barrios y por turistas que recorren la zona y lo encuentran por casualidad a su llegada al país. Ya desde el arribo, el público se va metiendo en la esencia del Carnaval a medida que camina por la calle empedrada que atraviesa el museo y conduce al tablado. Se ingresa como en un túnel del tiempo, en donde aparecen elementos de valor cultural que marcaron nuestro Carnaval; se ven, por ejemplo, trajes que utilizaron figuras destacadas, maquetas que muestran la formación de una murga o una comparsa, fotografías, cabezudos y accesorios como sombreros, bombos y tambores. “Decimos que esto es pasado y presente en un mismo lugar”, dijo Rabelino, “y la idea es que entren por el museo y vayan mirando las cosas expuestas, que en su mayoría son parte del pasado”.

Presente y pasado

Otra de las peculiaridades es la original modalidad que encontraron para que el público se entretenga entre que se va un conjunto y llega el otro; se proyectan, cuenta Rabelino, “videos antiguos de diferentes conjuntos que tenemos en nuestro Centro de Documentación; algunos son filmaciones caseras del Teatro de Verano o de tablados; o también fragmentos del programa Carnaval en concierto que pasaban en Canal 10. En otras ocasiones contamos historias sobre cómo eran los tablados de antes y traemos invitados especiales para que cuenten sus vivencias en Carnaval. Hoy, por ejemplo, viene el ministro de Economía, Álvaro García”. Agregó que muchos turistas arriban al tablado para tener una mirada global de las características del Carnaval local. “Estos últimos días vino gente de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, España, Estados Unidos, Israel y Canadá. A veces les explicamos un poco la historia de los conjuntos que van a ver y los hacemos participar. Tuvimos un visitante que venía del Carnaval de Oruro, en Bolivia; él me lo contó a mí y después le pedí que subiera al escenario para que compartiera su experiencia en ese Carnaval con todo el público”.

Para el invierno y la temporada baja del Carnaval eterno, el museo piensa comenzar a utilizar la plaza para realizar espectáculos, muestras y actividades; de día funcionará como una plaza pública. Por otro lado, tienen planes concretos para abril debido a que “por el predio de la plaza pasaba la muralla de Montevideo y durante las obras se descubrió que había restos, entonces estamos trabajando con la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación para ponerlos en valor. También planificamos acondicionar un espacio cerrado que tenemos, para poder hacer espectáculos musicales y teatrales para cuando el tiempo no nos acompañe afuera”.


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