No callar
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Es obvio que estoy en contra de que existen presos políticos y más aún cuando tienen consecuencias como estas.
Dicho esto, manifiesto que estoy en desacuerdo con el artículo de opinión. ¿Por qué? Sencillamente no entiendo por qué personas que "respiran en la izquierda" se rasgan las vestiduras por criticar a un régimen (que es criticable sí en muchas cosas) pero que no lo es más que muchísimos regímenes "democráticos" esparcidos por el mundo.
En febrero (este febrero de 2010) fue descubierta la mayor fosa común de este continente, con restos de por lo menos 2 mil personas, ¿en dónde fue? En Colombia. ¿Dónde están los artículos de los intelectuales que respiran la izquierda denunciando este hecho terrible? En Uruguay no los he visto. Pero claro, lo que ocurre es que Colombia es un régimen democrático con multipartidismo, qué se le puede criticar, seguramente el problema tiene que ver con otras variables, supongo, por las cuales no vale la pena indignarse y criticar al país hermano; no es comparable a la muerte de un preso político en una dictadura de izquierda.
No estoy de acuerdo con callar sobre los problemas de Cuba, pero este artículo me parece de lo más inocente e injusto.
Soy Carlos con el usuario de casa:
Naturalmente que creo todos o casi todos estaremos de acuerdo con que no puede pasar que alguien muera y menos de esta manera.
Igual siento que me falta información y una lectura política menos teñida de hinchas y contra hinchas, de castristas y gusanos.
Lo primero que se me ocurre es preguntarme ¿Los dejan morir? No le pueden encajar un suero a la fuerza. Si fuera así que los dejan morir sin importar que tipo de persona o preso es evidentemente la están cagando.
Por lo demás me parece complejo teorizar sobre una realidad que desconozco, que me gustaría volcarme para un lado, pero yo no estoy pronto para opinar, y a pesar de lo versados de los compatriotas que opinan no se si ellos estarán.
No es así Mauro, se han defendido los derechos humanos de las personas en muchos países. En México también hay multipartidismo, sin embargo la izquierda en este país está comprometida en la denuncia de los asesinatos de Juárez, del golpe en Honduras y la represión posterior, se ha pronunciado contra la invasión a Irak, siempre se ha tenido una posiciòn de rechazo a las incontables invasiones de EEUU a los países de nuestro continente y su apoyo a las dictaduras que tuvimos que sufrir. No es es el lugar para hacerte una lista, pero podés informarte.
Cuando hay un golpe en Hounduras, se habla de Honduras. No se puede nombrar a todos los países del mundo. Las violaciones a los derechos humanos en la Colombia de Uribe, muchas veces fueron denunciadas: la represión contra los dirigentes sindicales, contra las ONG, etc. etc. Y en esos momentos, se habla de Colombia, no de Colombia y el mundo.
El concepto de derechos humanos no es un chicle que acomodamos a nuestro gusto, y si hay algo que la izquierda de este país quiere, es a Cuba. Y si hay algo que nos duele, es Cuba. Entonces, seamos honestos sobre nuestros compromisos con los derechos humanos, y sobre nuestra opinión de dejar morir de hambre al alguien, sea quien sea. No es posible andar por la vida con dos reglas: una chiquita y otra enorme, para usar según nos guste. Esos cuestionamientos, no significan dejar de apoyar a Cuba, sino sostener valores que deberían ser defendidos por toda la izquierda.
Los parlamentarios del Frente Amplio debieron estar presentes en sus bancas ayer, y no -lamentablemente- faltar en masa. La izquierda de este país se debe a sí misma una gran discusiòn sobre derechos humanos y sobre su real significado. Incluso, agregaría, también sobre el stalinismo y sus purgas.
Caetano: “Lo que no es admisible en un país no puede ser admisible en otro”
http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=177496&sts=1
Depende. Por eso puse el link, para leer toda la entrevista, que no es sólo el título. Esta contradicción, o mala conciencia, o esquizofrenia que tiene (tenemos) la izquierda algún día tendrá que discutirse a fondo. ¿Dentro de 100 años? Por ejemplo ¿cuándo quienes desde la izquierda criticaban al stalinismo dejaron de ser agentes del imperialismo?
Para no ir tan lejos, nos debemos aun una discusión a fondo sobre la política de DDHH de la izquierda de este país antes y durante la dictadura. No para pelearnos, sino para comprendernos. Ayuda bastante el libro de Vania Markarian "La izquierda uruguaya en el exilio y las redes transnacionales de derechos humanos (1967-1984)". También aporta el de Virginia Martínez sobre los fusilados de la 20.
Perdoná el ir y venir de temas (y se me acumulan muchos más), pero todo tiene que ver.
Valoro la osadía de ciudadanos a todas luces de izquierda, que firman una carta criticando no ya al gobierno de Cuba sino directamente al régimen que ese gobierno representa. Ellos la escriben y usted la publica porque viola, en un momento propicio, un tabú tan vigente y tan potente dentro de la izquierda, que provoca agachadas y gambetas infantiles por parte de los legisladores del Frente Amplio para evitar que el Parlamento se expida sobre el tema de los derechos humanos en Cuba. Criticar a Cuba es el Carlanco de viejos militantes. Digo que es un momento propicio porque un mundo de gente que antes apoyó al régimen cubano, aprovecha la volada y se anima a criticarlo a raíz de la muerte de un preso opositor. A todos esos que lo hacen les digo que los que cambiaron fueron ellos y no el régimen cubano. Ahi me incluyo. Sin mucha reflexión una vez me consideré "castrista" y pensé que el modelo cubano era justo lo que precisábamos. No me da vergüenza el haber cambiado de opinión sin que mediara cambio alguno en el objeto de mi admiración. Por eso discrepo tajantemente con los autores de la carta en pretender que lo que está mal hoy antes estaba bien. Desde el mismo momento en que el Partido Comunista de Cuba se erigió como partido único, policía, juez y fiscal, en ese momento eso dejó de ser una revolucion liberadora para convertirse en una dictadura. No es una cuestión meramente de forma sino de contenido. El modelo insurreccional leninsta implantado en una isla caribeña es una curiosidad muy chévere para los coleccionistas de episodios raros de la historia y para los revolucionarios de jardín que la miran de afuera, pero es una realidad penosa para los cubanos que no están de acuerdo con una, dos o todas las cosas que se les imponen. Al cancelar el derecho al pataleo, el régimen cubano nos hizo cargar con el fardo que significa tener que justificar una tiranía al mismo tiempo que reclamamos libertad y democracia en nuestra propia casa. El régimen cubano es una curiosidad de la historia a la que las izquierdas continentales, en la mayoría de los casos a contrapelo de sus propias convicciones democráticas, apelan como otros apelan al patriotismo, o sea, por fuera de la razón. Los firmantes de la carta de alguna manera pretenden disculparse, sin ninguna necesidad, sugiriendo que "antes" estaba todo bien con la dictadura cubana (como si el hecho de que ellos eran jóvenes e idealistas de alguna manera modificara a la realidad) pero que "ahora" ya no lo es (supongo que dejó de serlo no en sí misma sino porque ellos se hicieron adultos). Los logros de la revolución cubana nadie los niega. Por ejemplo, los negros en Cuba son iguales a los blancos, son médicos y doctores y tocan el cello. Me saco el sombrero. Todos los cubanos saben leer y escribir bien, no como acá, y todos tienen un acceso similar a los bienes tangibles e intangibles que proporciona el Estado. Me saco el sombrero. Cuba tiene tantos médicos que no pueden parar de exportarlos por millares. Me saco el estetoscopio. En 1970 el régimen se propuso cosechar 10 millones de toneladas de caña de azúcar, se quedaron cortos por poco. Hoy ni siquiera alcanzan a cosechar cuatro millones. Me saco el machete y me prendo a los dólares que mandan los "gusanos" y que constituyen la mayor riqueza de la isla. Decía Nicolás Guillén en un poema luego musicalizado por Viglietti: "los turistas en un bar, Cantaliso, su guitarra y un son que comienza a andar. Todos estos gringos rojos, son hijos de un camarón y los parió una botella, una botella de ron". Sustituimos "gringo" por italiano y francés, y nos queda la segunda riqueza de la isla. Cuando estaba Batista, Cuba era el burdel de los yanquis, ahora es el burdel de todos menos de los yanquis. Es en cierta forma una forma de progreso, porque si una cosa nos identifica a los pueblos de la Patria Grande, es que somos antiyanquis. Las cosas grandes, como las revoluciones, se deben juzgar por lo que producen una o dos generaciones más adelante. No vale la tonta disculpa de decir "me gustaba cuando el pueblo tenía el poder, pero esto no es el pueblo. El pueblo ¿dónde está?"
http://criticaresfacil.info/


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Muy oportuna esta intervención. Creo que se puede ayudar a Cuba sin tirar abajo todas las conquistas sociales que se consiguieron luego de la revolución. Y este debate, que algunos no quieren dar, apunta a eso.