Pasadas las 16.00, mientras Mujica y Astori emprendían la caminata por 18 de Julio, cientos de personas esperaban tras las vallas que empezara el acto. La ansiedad hacía que aplaudieran y vitorearan a todas las personas públicas que por allí pasaban; los ministros que dejaron la gestión y los que la comenzaron, diputados, senadores, dirigentes de la oposición y hasta a la Policía. Por el contrario, la tribuna explotó en abucheos cuando bajó de su camioneta Luis Alberto Lacalle. Al cierre de la oratoria en la plaza Independencia también recordaron al ex presidente nacionalista con el cántico que le dedicaron en la última campaña: “Es para el Cuqui, que lo mira por tevé”.

La jubilaron, a Marina

La ex ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi dijo ayer estar muy tranquila, no sólo por la sensación de “misión cumplida” sino porque sabe que “no se va a arrasar con lo que hicimos sino que, al contrario, se va a profundizar y se va a cambiar”. Arismendi dijo también a la diaria que, luego de que Ana Olivera fuera proclamada como candidata a la Intendencia de Montevideo, recibió, de José Mujica y de Danilo Astori, el ofrecimiento para seguir a cargo del ministerio. “Yo dije que sí, pero el que dijo que no fue el Partido [Comunista]”, aclaró. “Cuando me avisaron yo les advertí, tanto a Danilo como a Pepe, que seguramente la dirección del Partido no se iba a sentir representada por mí, y, por lo tanto, iban a tener un problema, cosa que sucedió y, bueno... Se optó por otra compañera que va a trabajar fantástico”, concluyó. Ésa no fue la versión que dieron sobre el asunto las autoridades del Partido Comunista, luego de que uno de sus integrantes, Jorge Bermúdez, criticara el “veto” a Arismendi. En un editorial del órgano de prensa del partido, El Popular, publicado el 19 de febrero, se aseguró que “la compañera Marina Arismendi -sin duda de impecable trayectoria en su responsabilidad- manifestó su intención de jubilarse y su expresa disposición a hacerlo así”. Arismendi dijo que esperaba esa definición negativa de la dirección del Partido, y destacó que seguirá siendo “militante”, a secas. “No nací siendo ministra ni legisladora, nací más bien en un comité de apoyo a Cuba y en la militancia sindical”, afirmó.

En las pantallas gigantes se reproducían frases emblemáticas de José Artigas. “Yo creo que va a ser un mejor gobierno que el de Tabaré en algunos aspectos, quizás en la parte social”, opinaba una mujer en medio de la euforia, “ya con que sea un gobierno como el de Vázquez está bien”, matizó. Para muchos, el día de ayer sintetizó muchos años de lucha. “Son como 40 años, es como que llegamos; ya habíamos llegado con Tabaré pero creo que Mujica es diferente. Tabaré nos dejó muchas cosas en el tintero. Yo creo que con Mujica muchas cosas van a ser auténticas. Tabaré capaz que estaba presionado con algunas cosas que se comprometió a no hacer, y Mujica no se casó con nadie, yo tengo fe”, decía otra mujer, que llevaba una bandera del Frente Amplio (FA).

Mujica comenzó saludando a los “amigos de América Latina”, las organizaciones sociales y religiosas, y al final, “sin parafernalia”, se dirigió directamente, como en anteriores ocasiones, “a ti, querido pueblo, con el cual están todos los compromisos”. En cada pausa del discurso desde la gente surgía el grito “Uruguay, Uruguay”, “mira qué bonito mi voto es”, y “olé, olé, olé, olé, Pepe, Pepe”. La mayoría de las banderas eran del FA, y entre las sectoriales ganaban por lejos las rojas del Movimiento de Participación Popular. En las primeras filas destacaba una, bastante añeja, que tenía en el medio la estrella de cinco puntas con la T y que flameaba desde una caña de tacuara.

Luego Mujica introdujo la oratoria del vicepresidente Danilo Astori, y lo hizo de una manera bastante particular, o al menos desde una perspectiva que no había sido recurrente en sus intervenciones más recientes. “Escuchen a Danilo. Porque, ¿sabés una cosa, pueblo? Cuando uno tiene 74 años es bueno tener la caja de repuesto aceitada y pronta. Por esa razón éste es un gobierno de equipo que no delega responsabilidad, pero que sabe que tiene que desconfiar de la biología y de las limitaciones que puede tener la soledad en nuestra cabeza”, dijo. El ex ministro de Economía y Finanzas, que tuvo desde la concurrencia un nivel de aceptación a la par de Mujica, le agradeció “de corazón” al pueblo uruguayo por permitir “un segundo gobierno de izquierda”.

“Un gobierno del FA que, por supuesto, abre sus puertas a todos los partidos políticos del Uruguay para trabajar juntos por un país mejor, definiendo cuestiones fundamentales en las que podemos acordar y convertirlas en cuestiones de Estado. Estamos convencidos de que eso es posible”, sostuvo Astori, el principal referente de gobierno en la negociación con blancos, colorados e independientes para la integración de los entes autónomos y servicios descentralizados.

“Sentimientos”, “fervor”, “alegría”, “entusiasmo patriótico”, “compromiso” y “responsabilidad”. Ésos fueron algunos de los términos escogidos por el líder del Frente Liber Seregni en su breve intervención en plaza Independencia, que terminó con una referencia al presidente saliente.

“Como dijo Tabaré el 1º de marzo de 2005 y decimos con Pepe hoy: ¡no nos dejen solos, no nos dejen solos! ¡Estén con nosotros, trabajando con nosotros!”, parafraseó Astori, en referencia al primer discurso presidencial de Vázquez en las escalinatas del Palacio Legislativo. En medio de los discursos continuaban los cánticos y los cruces de la gente de la primera fila con la prensa, que ocupaba dos plataformas (o pequeñas tribunas) que luego, al momento del espectáculo, pasaron a ser ocupadas por el público.

Paraguas para sol

En la segunda parte de su discurso, Mujica fundamentó los motivos de la transmisión de mando “un poco inusitada” en la plaza pública y ante la estatua de Artigas. “Quienes organizaban esto tres por dos me atormentaban: ‘¿Y si llueve?’. ‘Y si llueve nos mojamos todos’, les decía yo. Y mirá qué incrédulo. ¡Qué sé yo! No se puede vivir temblándole a todo. ¡Mala suerte si llueve! ¡Tuvimos suerte! ¿Por qué? ¿Qué simboliza este monumento? Este monumento simboliza para los uruguayos dos cosas: unidad nacional y concepción latinoamericana”, explicó el nuevo mandatario. Además de los visitantes oficiales y las delegaciones diplomáticas, en la zona de invitados estaba la plana mayor del PIT-CNT y de las direcciones sindicales de centrales como la brasileña CUT y la argentina CTA, y también militantes de Madres de Plaza de Mayo. En esas “sillas blancas de adelante” estaban también los familiares de los ministros y subsecretarios, figuras de la orgánica del FA y veteranos dirigentes del MLN, como Mauricio Rosencof, Julio Marenales y Henry Engler. También en esa zona estaba la delegación de gobierno de la República Saharaui.

Mujica, que no leyó su discurso, como sí lo hizo Vázquez en 2005, opinó que la transmisión de mando es “aburrida, como toda cosa protocolar”, pero sirve para estar “santificado”. “Está la firma del señor escribano, hemos procedido en regla. No dirán que no soy una criatura domesticada”, ironizó, entre risas que rápidamente se contagiaron. Aunque luego retomó el hilo en un tono más serio: “Pero, amigos, estas formalidades que dan garantías podrán ser aburridas pero son una necesidad institucional que hay que defenderla, ¡y ay de nosotros cuando no las tenemos y cuando las hemos perdido! Sólo les damos valor cuando nos damos cuenta del papel de representación que cumplen para con una nación”, continuó.

El presidente dijo que vivió la jornada como quien “toca el cielo con la mano”, pero consciente de que mañana empezarán “los días cansinos” del trabajo, que inevitablemente conducirán “al camino del purgatorio”. “Pero estamos comprometidos con un país que vaya a más y pertenecemos a una generación de la cual quedan algunas reliquias de los que quisimos tocar el cielo con las manos”. Habló, además, de ayudar a las empresas pequeñas -entre ellas, “al Uruguay entero”-, promover la “audacia” de un Estado con capacidad de asociarse y fomentar a las cooperativas y empresas autogestionadas que no se dediquen sólo a “levantar muchos letreros con reivindicaciones” sino que tengan el “coraje de juntarse”. “Y todo ese mundo conviviendo y multiplicando la riqueza. Porque si no multiplicamos riqueza todo lo demás es blablá”, reflexionó. El nuevo gobierno no podrá “repartir lo que no tiene” y su principal compromiso será “barrer” la indigencia, disminuir la pobreza en 50% y llevar el conocimiento “al interior lejano, olvidado y segregado”. Mujica expresó solidaridad con los chilenos por el terremoto -“allí esta nuevamente Chile Roto”, dijo en alusión a un libro escrito por Eleuterio Fernández Huidobro y Graciela Jorge sobre los uruguayos que estaban presos en el Estadio Nacional de Santiago en 1973-, y lo mismo con Haití -“mañana no sabemos qué nos depara el cambio climático”, presagió-. Cada frase de Mujica terminaba en aplausos y las banderas volvían a levantarse. Después hizo la presentación de la “fiesta” en la que actuaron Los Olimareños, Daniel Viglietti, Larbanois-Carrero y Agarrate Catalina. “Las gargantas de la cultura uruguaya van a regalar unos cantos a la gente, y lo van a hacer solidariamente”, reiteró Mujica, que ya había enfatizado ese carácter cuando se lo cuestionó por el financiamiento privado para esa etapa de la transmisión de mando. “Mañana tendremos, o pasado, alguna lágrima, y después tendremos algún contratiempo. Pero hoy, comprometámonos, escuchemos la cultura de nuestro canto.

Acompañémoslo, y, sobre todo, no al odio, no a la bronca, no al escepticismo, no al ‘no se puede’, no a ese crónico criticismo que agarramos el huevo y le damos vuelta y vuelta y le encontramos el pelo”, aludió el presidente, que remató su discurso reivindicando su derecho “para gritar que en este mundo derrotados son sólo aquellos que dejan de luchar”.