Oncología

La lógica electoral ha introducido al MPP en una “peligrosa incertidumbre ideológica”; por eso el próximo congreso se efectuará en un “momento crucial” para las definiciones, según Marenales, quien recuerda que el anterior, efectuado en 2006, resultó “accidentado”. “El MPP tenía en su seno un tumor que felizmente extirpó sin grave sangría. La política de ‘cuerpo blando’ establecida por el Comité Ejecutivo fue correcta, pues quitó oxígeno al enfrentamiento que intentaron plantear algunos compañeros de lo que sería luego la CAP-L. La separación fue sin mayores traumas, pero incidió negativamente en el proceso del congreso, que no profundizó adecuadamente en las problemáticas”, resume Marenales en alusión a la ruptura con el grupo del senador Eleuterio Fernández Huidobro.

“El proyecto de país del FA tiene un techo: su carácter progresista”, asevera Marenales. Para él, las fuerzas que componen el FA se han esforzado durante estos años por “priorizar los puntos de encuentro” y mantener la unidad, pero ya es imposible desconocer sus “contradicciones de clase” internas. “Debemos buscar la forma de que esas contradicciones no deriven hacia contradicciones antagónicas. Porque ahí se produciría la ruptura. La manera más fácil para no antagonizar las contradicciones sería asumir una actitud de aceptación lisa y llana de subordinación de los sectores más empobrecidos de la sociedad respecto a los sectores de clase media, que son los que están conduciendo al FA y al proceso histórico del Uruguay”, comenta.

Los emepepistas, según Marenales, han sido “demasiado superficiales” al analizar la realidad política y corren el riesgo de una “desviación electoralista”, porque ya parece que “cualquier monedita sirve” para crecer en las urnas. Pone como ejemplo que en más de 20 años de existencia el sector no ha logrado organizar un “frente de trabajadores eficaz”. “Hemos permitido que los compañeros del Partido Comunista, muy minoritario electoralmente, tengan un amplio control del movimiento obrero”, lamenta. En otro pasaje plantea discutir con los comunistas la viabilidad de una política de “relevo trienal” de los militantes rentados del PIT-CNT para que no pierdan “ligazón con la producción”.

Según el dirigente, el MPP, que nació como una corriente “profundamente ideologizada” y con el propósito de pelear por el protagonismo real de los sectores subordinados, debería, sin perjuicio de plantearse una “coparticipación respetuosa” en la conducción del FA, retomar la difusión de su estrategia en las bases frenteamplistas. Eso no implicaría “emepepizar al FA”, sino profundizar un planteo político “mas allá del progresismo”, aclara Marenales. “Para hacer simplemente progresismo, con el verdadero batllismo nos alcanzaría. En una actitud de honestidad política, el MPP no debería ocultar su voluntad de lucha por el socialismo”, propone.

A pesar de que muchos votantes de la 609 provienen de los partidos tradicionales, la dirección debería asumir autocríticamente que no ha impulsado una “política sistemática y agresiva” de formación hacia esa periferia votante. Otras propuestas son la ubicación del MPP como expresión “de los que viven de su trabajo”, la creación de ámbitos de discusión estratégica para “neutralizar la tendencia” que “institucionaliza” la política; potenciar el trabajo del Centro Artiguista por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Uruguay (Cadesyc); tejer acuerdos con el PCU “sin cocinar a los trabajadores”; que el Congreso asuma el uso del materialismo histórico como herramienta teórica y delinear un plan de vínculos internacionales con “fuerzas progresistas y revolucionarias” de América Latina. “Dejar claro internamente que somos una fuerza socialista” es el mensaje final que el Viejo Julio transmite a los congresales del MPP. Las actividades preparatorias del congreso comenzaron este fin de semana, y los militantes se dividieron en cuatro talleres. Uno, sobre inserción internacional y proceso de integración latinoamericano (Mercosur, Alba y Unasur); otro, dedicado al contexto nacional y la estrategia nacional de desarrollo; un tercero discutirá los temas reforma del Estado, descentralizción y autonomías locales y el último se ocupará del propio MPP y de sus políticas de alianzas.