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Nacional | Martes 23 • Febrero • 2016

Mary Urse, alcaldesa del Chuy, participa en una charla en el evento Ted-x, el sábado, en Cabo Polonio. • Foto: Santiago Mazzarovich

Antojos

Con la alcaldesa del Chuy, Mary Urse.

Una mujer sexagenaria está sentada con las piernas cruzadas y las manos en las rodillas en el sillón de la entrada de una posada de Cabo Polonio, Rocha. Está envuelta en un pareo naranja con flecos que deja entrever una malla negra entera. Es rubia, tiene las uñas largas, limadas, pintadas de plateado. Lleva anillos y caravanas. Y en los pies, unas chinelas que dicen “poderosa”, con letras mayúsculas del mismo color que el pareo, bordeadas en dorado. Habla como vivió: entreverado. Tiene la voz gangosa, no pronuncia todas las letras de las palabras, se olvida de algunas eses. Empieza por un lado y termina en otro. Pero hace y dice lo que se le “antoja”.

La mujer que está delante se limpia las manos con papel higiénico después de comer buñuelos de algas un día de calor de febrero. Mary Urse, la que habla con los ojos casi cerrados por el resplandor del sol, es “la topadora” del Chuy. Se ganó ese apodo por arrasar en las últimas elecciones municipales y llevarse más de la mitad de los votos del Frente Amplio: 2.719 de casi 4.200. Por segunda vez. Antes, en 2005, fue presidenta de la Junta Local. Más atrás en el tiempo, fue dueña de una whiskería, bagayera, prostituta, madre, sostén del hogar materno. Antes, empleada en una panadería. Antes, niña. Ahora, la única alcaldesa que ha tenido el pueblo rochense fronterizo con Brasil. Un ejemplo de cómo “perseverar y triunfar”, según dice. Por eso la eligieron para participar en el último ciclo de conferencias Tedx Cabo Polonio.

Campechana pero vestida como una diva, con un saco negro con brillantes, peludo, y unas calzas elastizadas, satinadas, con unas sandalias de taco grueso, altas, también con brillantes, el sábado de noche se movió entre los cientos que se reunieron en el faro del Polonio para escuchar las historias de vida de varios personajes que, de una u otra forma, desarrollaron “ideas que vale la pena difundir”, según el Tedx. El testimonio de vida de Mary fue uno de los más aplaudidos. El eje: la necesidad de reinventarse, la obligación de “defenderse”, la imposibilidad de olvidar lo que “la noche” le enseñó. Proponerse algo y cumplirlo, dijo, arriba de la alfombra circular roja, el sábado. Una de sus compañeras de trabajo comentó: “No sé para qué preparan tanto [el discurso], si al fin y al cabo va a hacer y decir lo que ella quiera”.

Mientras “las gurisas” (cuatro compañeras de trabajo que ella eligió para que la acompañaran en su gobierno y que trajo consigo al Polonio) esperan a Urse para almorzar en un restaurante del pueblo, ella le pide una bolsa de plástico a una de las asesoras que preparó su discurso para el Tedx Cabo Polonio. Había puesto una cocacola de dos litros y cuarto en una de papel, de Lolita, para llevarla al restaurante, pero se le rompió. “¿Te parece? No creo que sea buena idea”, le contestó al principio Sabrina Silva. Después, ante la insistencia de Mary, concedió: “Bueno, preguntá si podés llevarla”.

Desde el principio

“Si yo te contara toda mi vida, mija”, dijo Mary al final de la entrevista. Lo poco que contó fue mucho. Nació en Florida hace 61 años, pero como “ningún profesor es profeta en su pueblo”, dice, se fue al Chuy a buscarse “la vida”. Tenía una veintena de años. Estaba embarazada de seis meses. Vivía en la casa de su madre con siete hermanos más. Trabajaba en una panadería. La plata no le alcanzaba para ayudar a su familia. Tenía amigas que estudiaban y trabajaban, y que hacían mucha plata rápidamente. La casa de su madre estaba embargada. Mary eligió no pasar hambre. Hizo “la noche”. Arrancó duro: trabajó “tanto, tanto”, que la tuvieron que hospitalizar. “Tenía anemia y quién sabe qué más”. A pesar de sus pesares, juntó plata y pagó la casa. Los ingresos eran “buenos”, así que siguió laburando. Había más cosas que tenía que hacer: comer y dar de comer a su familia.

“Fue bravo”: Mary fue prostituta en plena dictadura. “Estuve presa 55 veces, Fui muy castigada. Mucho, mucho”. La encerraban por 24, 48, 72 horas. Dice que fue presa “no por malandra”, sino porque “si querías ir a la farmacia que quedaba enfrente a comprar algo, tenías que caminar diez cuadras para avisarle al comisario: si te veía alguien en esa farmacia y tú no habías pedido permiso, te metían presa. Si tenías hambre y querías ir a un lugar a comer, tenías que avisar. A mí no me gustaba ir a avisar nada, iba adonde a mí se me antojara. Hasta de los bailes me sacaban”, contó.

“Un 28 de julio, pleno frío, me pusieron de bikini y sutién en un calabozo. Salí con pulmonía. Estuve un mes internada. A veces, el comisario me decía que me fuera, caminaba una cuadra y un milico me volvía a agarrar, y otra vez presa. Era un hijo de puta que, gracias a Dios, ahí lo veo, de bar en bar. Tiene que morir como perro, si Dios quiere”.

Políticamente incorrecta

Quién es “la topadora”. Eso dice que le demostró “con acciones” al ex intendente frenteamplista Artigas Barrios (“un ídolo, después de Wilson”, dice). Llegó al Chuy y para devolverle un favor a un vecino que le prestó dinero para poner una whiskería, abrió un comité del Partido Nacional (PN). Con la plata que levantó de esa whiskería se hizo la casa. Después se enojó con el PN porque el intendente Irineu Riet Correa no la recibió cuando ella lo llamó, así que se fue con Jaime Pianica al Partido Colorado. No le cuadraron las ideas de José Batlle y Ordóñez reproducidas por los dirigentes locales, y se fue al Frente Amplio en 2004. Mientras, recorrió cada enero el barrio Samuel, llevándoles juguetes a los niños más carenciados en Reyes. La conoce “todo” Chuy, así que cuando se presentó en 2005 como candidata a la presidencia de la Junta Local, la ganó. Cinco años después fue la primera alcaldesa del Chuy, cuando, al entrar en vigencia la Ley de Descentralización, se dividieron los departamentos en municipios y se creó la figura de jefe local. Mary llegó a lo grande: con la lista local 40 obtuvo la mayoría de los votos. Pintó de fucsia la sede del gobierno municipal. “Le digo a Barrios: '¿Te gusta cómo quedó?'. 'Y bueno', dice, 'es color de mujer, si a ti te gusta...', con una carita como diciendo: 'A mí no me gusta nada'”.

Mary tiene varios proyectos para el municipio: “Una pista de skate que dentro de unos días estará pronta. Ponerle techo al polideportivo. El municipio, cuando recién entré, era un galpón casi; ahora estoy haciendo oficinas de última tecnología. Están quedando divinas. Ya comienzo a hacer este año, en marzo, la plaza para personas con distintas capacidades, ya que no hay ninguna. Que venga un empresario e instale un hotel cinco estrellas, que hace falta; creo que este año van a comenzar su construcción”. Pero el “sueño” de Mary es abrir en el Chuy un centro para atender a personas con discapacidad. “No sé cómo lo voy a hacer, pero vamos a luchar y a hacerlo, por la impotencia que tuve”.

Mary se refería a dos de sus cinco hijos. Una de sus hijas murió al poco tiempo de nacer y otra falleció a los 24 años; ambas eran discapacitadas. “Mucha gente, al tener un hijo con una discapacidad, lo esconde o no quiere que nadie sepa. No, por favor. [Mis hijas] fueron a los mejores especialistas del mundo, pagados de mi bolsillo con la plata de la noche”, contó en su charla. También fue “a los mejores curanderos, porque por un hijo, uno recorre el mundo entero”.

Mary quiere poner en la entrada del Chuy una bandera uruguaya junto a la del municipio, “bien alta, como está en Florida”. Aún no sabe si será otra vez candidata a alcaldesa, pero sí está segura de que “en algún lugar vamos a estar para ayudar al Chuy”.

Cuenta cómo actualmente van entre 30 y 40 personas diariamente a su oficina, y ella las escucha, las ayuda. “Una madre va con cuatro hijos y se pone a hablar de los problemas, y dice 'porque mi esposo me pega', 'porque no tengo qué darles a mis hijos'... Lloran y yo las escucho mucho, porque la noche me enseñó a escuchar. Les das un vasito de agua, las llevás al baño, les lavás la carita y empezás a informarlas. Les dices: cobras asignación, ve al comedor, manda al chico a alguna guardería, a la escuela de tiempo completo, y trabaja tú, porque tú tienes que salir adelante, no es esperar a que algún esposo trabaje”.

La noche también le enseñó a defenderse. “Un día, alguien en un camión me dijo: 'sube, tal cosa'. Quiso hacer algo que para mí no tenía que hacer. Me tiré del camión, empecé a correr. Me tiró dos tiros. Le erró, claro”. También contó que cuando sus hijos iban a la escuela llegaban llorando a la casa y le decían: “Mamá, ¿por qué todos me dicen que vos sos pe-u-te-a? Yo les enseñé a defenderse. ¿Saben qué les dije? 'Hija, otra vez que te lo digan, diles que sabes que tu mamá trabaja con la mía'”.

“Les quiero dejar a todos que todo se puede: si mañana ustedes quieren ir a la Luna, pueden. Si mañana quieren plantar un árbol, les aseguro que lo pueden hacer. Los complejos vamo' a tirarlos pa' la espalda: no existen. Y vamos pa' delante. Porque todo se puede”, dijo en la charla, y rió.

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