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Nacional | Jueves 11 • Febrero • 2016

Con su librito

Nuevos textos de enseñanza de lengua generan debate entre actores educativos.

En los últimos días, tomó estado público un debate sobre una serie de materiales que el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) pondrá en circulación en los próximos días, con el objetivo de contribuir a la mejora de los aprendizajes en lectura y escritura, una de las prioridades para el quinquenio y en las que las autoridades reconocen deficiencias. Según explicó a la diaria la directora del CEIP, Irupé Buzzetti, se trata de un cuaderno de apoyo para los niños de primer año de escuela, otro para los de segundo y otro para los de tercero, sumado a un texto para maestros, en el que se los orienta acerca de cómo trabajar con éstos. Ésos serán los materiales que estarán prontos para su uso en el comienzo del año lectivo, pero “por una cuestión de tiempos”, a mitad de año llegarán los cuadernos específicos para cuarto, quinto y sexto año, señaló la jerarca.

Buzzetti dijo que la elaboración de estos materiales se basa en la definición de especificaciones de logros de aprendizaje para tercer y sexto año de primaria (ladiaria.com.uy/AES2), que actualmente se encuentran en su segundo borrador. La idea de las autoridades es que las evaluaciones de los estudiantes se adecuen a esos perfiles, por lo que elaboraron materiales de apoyo para lectura y escritura, y en los próximos meses prevén hacer lo mismo con matemática. De hecho, para ajustar los perfiles, a fines del año pasado el CEIP solicitó la realización de evaluaciones para detectar si lo que enseñan los maestros y lo que aprenden los estudiantes se ajusta a las especificaciones de las cuatro áreas de conocimiento definidas: matemática, lenguas, ciencias sociales y ciencias naturales. La evaluación estuvo a cargo del Sistema de Evaluación de Aprendizajes, que en 100 escuelas elegidas al azar realizó una batería de tres evaluaciones ajustada a los perfiles de egreso definidos en su segundo borrador.

En el caso de lectura y escritura, las respuestas correctas de los estudiantes de tercer año en relación al reconocimiento de la situación de enunciación de textos promediaron 49%, mientras que para el caso de la comprensión de la información en cuadros, mapas y planos, las respuestas correctas oscilaron entre 52% y 77%. A la hora de reconocer el tema de un párrafo o enunciado, los aciertos variaron entre 19% y 80% según el ejercicio, y cuando se solicitó encontrar información en determinado lugar del texto, los aciertos oscilaron entre 31% y 87% según el ejercicio. Además, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Uruguay está por debajo del promedio de la OCDE en las pruebas PISA de lectura.

Sin techo

Cuando surgió la idea de realizar los materiales para que los niños mejoren sus aprendizajes, el CEIP convocó al Programa de Lectura y Escritura en Español (Prolee), al que le fue encomendada la redacción de los textos. Buzzetti señaló que en el proceso de elaboración varios actores fueron consultados, entre ellos la Asamblea Técnico Docente, la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), representantes de los formadores de maestros en lengua y el Proyecto de Apoyo a la Escuela Pública Uruguaya, financiado por el Banco Mundial.

La jerarca precisó que cuando los textos lleguen a las escuelas, los maestros recibirán una mochila en la que tendrán “el pack completo”, compuesto por los cuadernos y las guías para todos los grados. Buzzetti indicó que es parte de la “atención a la diversidad” que el CEIP pretende dar cuando un alumno termine con los ejercicios del cuaderno de su año y el maestro pueda ir dándole ejercicios del próximo año. “Techo no hay, y tampoco hay una metodología de cómo enseñar”, añadió, y sostuvo que el propósito de las autoridades es que en los 190 días de clase los niños hagan 94 prácticas de los cuadernos como mínimo, lo que implicaría la realización de un ejercicio cada día por medio.

Para que los materiales tengan “una difusión correcta”, los inspectores técnicos los mostrarán el 18 y 19 de febrero a todos los inspectores departamentales y a los coordinadores de área, quienes “con un cronograma estricto” serán los encargados de trabajar desde el 22 de febrero con sus directores y maestros, explicó la jerarca. Además, está previsto que haya una comisión de seguimiento del uso de los textos, que “tiene un cronograma pautado de cómo trabajar con las distintas secuencias”, que si bien irán de las más fáciles a las más difíciles, cada maestro “lo va a poder trabajar como quiera, pero lo va a tener que trabajar”, aseguró.

En diálogo con la diaria, María Guidali, coordinadora académica de Prolee, programa que se dedica exclusivamente a la elaboración de materiales que ayuden en los aprendizajes de lengua en los estudiantes de todos los subsistemas de la ANEP, explicó que al igual que ocurre con todos sus productos, la decisión última la toma su comisión coordinadora, integrada por cada uno de los subsistemas de ANEP. Prolee también cuenta con una comisión consultiva, integrada por la Academia Nacional de Letras, la Universidad de la República, la Asociación de Profesores de Español y la de Literatura, el Plan Nacional de Lectura y el Plan Ceibal.

Con respecto a los materiales de lectura y escritura para la escuela, Guidali señaló que fueron elaborados a partir de las definiciones del CEIP y señaló que no se espera que el docente enseñe “a través de los cuadernos”, sino que “el estudiante funcione con cierta autonomía” y el maestro “ponga las actividades en secuencia de enseñanza”. “Enseñar a leer y escribir es muy complejo, todos los alumnos tienen historias muy diversas, por lo que no se le puede pedir a un libro que solucione todo. Es el docente el que hará su evaluación, que esperamos que aporte cosas que hay que ajustar para mejorar”, manifestó.

Guidali señaló que los cuadernos se soportan en textos reales y que se enfatiza la escritura por sobre la lectura. Además, agregó que el material es fungible y de uso del estudiante, por lo que para 2017 se volverán a realizar las impresiones y se podrá hacer ajustes, que según señaló, “seguramente” los habrá. “Los maestros van a saber orientarnos sobre cómo [los textos] pueden ir haciéndose cargo de otras cuestiones que quizá no fueron abordadas en este primer momento, o dónde detenerse más. Este año va a ser de mucho trabajo y diálogo. Pasamos de estar preocupados a ocuparnos. Las discusiones han sido dadas, hay muy buenos profesionales aportando desde la teoría, pero cada año que se demora en aportar algunas alternativas son generaciones que van pasando. Los estudiantes necesitan respuestas ahora”, concluyó.

Viejas técnicas

El debate tomó estado público el lunes, cuando la dirigente sindical e inspectora Daisy Iglesias dijo a El Observador que la utilización de los textos implicaría una “involución”. Consultada por la diaria, Iglesias aclaró que se trata de una discusión profesional y que desde la filial de Montevideo de la Asociación de Maestros del Uruguay solicitarán a la FUM que impulse una discusión amplia sobre los materiales en cuestión. Para la inspectora, los cuadernillos plasman en el papel las mismas metodologías de enseñanza y aprendizaje que se utilizan desde hace 20 años, y que no han dado resultado.

Iglesias sostiene que muchos docentes “no saben que existen distintos métodos de enseñanza, porque se les ha dado uno” al que consideran “hegemónico” y que pregona que “no se deben usar métodos”. Según Iglesias, dicho método planteaba no enseñar ortografía ni gramática, y los resultados son “que nadie sabe ortografía y pocos escriben bien”. Además, en relación a la elaboración de guías para maestros, las considera “regresivas” y dijo que eso no se estila en Uruguay porque tenían una formación inicial y posinicial sólida. Según la inspectora, para mejorar los aprendizajes es necesario que “no les recorten más el universo didáctico a los maestros” para revertir el “ocultamiento de las líneas metodológicas” que para ella rigen en la actualidad.

Iglesias consideró que el Plan 2008 en Primaria (actualmente vigente) “se dedicó a hablar de la pedagogía crítica, del maestro como ser reflexivo, y reprodujo cursos de pedagogía de primer y segundo año de formación docente”. “Se dice que se quiere llegar a un sujeto crítico pero no se dice cómo se quiere que ese sujeto aprenda”, se quejó. Al respecto, agregó que de la formación “se ha borrado” el único autor que explicó los procesos de aprendizaje mediante la evolución cognitiva del niño, en referencia a Jean Piaget, “al que hoy los que lo borraron lo están recuperando”. “El niño no aprende a través de la palabra hablada, aprende explorando, eso se ha barrido y los maestros nos hemos convertido en charlatanes que enfocan todas las áreas disciplinares hablando”, señaló. Para la docente, el método hegemónico consiste en que “todo va con todo” y, en particular para la lengua, “empieza por que el niño escriba, sigue con que el niño a veces no sabe ni trazar y no se trabajan formas de trazado de la mano, después viene la sílaba, después paso a la letra. Eso es una mélange para el niño, que no encuentra lógica en la lengua escrita”. Iglesias planteó que para ello una alternativa sería la metodología natural integral, y aseguró que su postura es la misma que la de varios docentes, aunque hay maestros que también piensan de otra forma.

Sobre la polémica, Buzzetti aclaró que si bien “los materiales no son la panacea, es la forma que tienen los países en el mundo de tener un dispositivo de mejora”. Al respecto agregó que no se espera que los textos de por sí solucionen el problema de los aprendizajes, sino que se trata de “un combo” de medidas que contribuirán a ello. En concreto, habló de la modalidad “maestro más maestro”, que implica que un grupo trabaje con un segundo docente cuando haya un número significativo que presenta dificultades. Otra de las medidas que mencionó fue la continuidad del programa de maestros comunitarios y el impulso a bibliotecas infantiles. En ese sentido, se preguntó si los textos son “la catástrofe de la alfabetización” o si “se está intentando”. “El intento es bueno; la gente que trabajó tiene larga trayectoria en la enseñanza de la lengua. En educación uno tiene que probar”, concluyó.

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