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Nacional | Martes 16 • Febrero • 2016

El acuerdo antes del acuerdo

Trabajadoras domésticas y Liga de Amas de Casa cuestionan que se ubique al sector en franja inferior de las pautas.

Mañana se retomará la negociación colectiva de la VI Ronda de los Consejos de Salarios en el grupo 21, correspondiente al servicio doméstico. El convenio firmado en 2013 venció el 31 de diciembre, y desde antes de esa fecha los representantes del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD), de la Liga de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Uruguay (LACCU) y del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) se reunieron para alcanzar un nuevo acuerdo tripartito. Las partes consultadas por la diaria mostraron disposición a repetir lo que se logró desde 2008, cuando se estableció por primera vez una mesa de negociación salarial en el rubro. Sin embargo, en los últimos días el clima se vio enrarecido por algunos datos y opiniones vertidas en la prensa, ajenos a los involucrados directamente en la negociación.

“Hay algunas versiones que plantean que el sindicato pidió un aumento por encima de las pautas del gobierno, y eso no es cierto”, afirmó la presidenta del SUTD, Lucía Gándara. La dirigente explicó que de acuerdo con los lineamientos del Poder Ejecutivo, propusieron posicionarse entre los sectores “dinámicos” y, por lo tanto, acordar aumentos nominales anuales de 10% el primer año, 9% el segundo y 8% el tercero. Gándara agregó que, en cambio, la LACCU plantea que el sector se ubique en la franja del medio, que según el Poder Ejecutivo debe recibir aumentos de 8,5% el primer año, 7,5% el segundo y 7% el tercero. Producto de ese desacuerdo, el MTSS decidió pedir un “estudio” al Observatorio del Mercado del Trabajo de la Dirección Nacional de Empleo, que estableció que el sector “estaría en la franja más baja” de las pautas. Para estos sectores, considerados “en problemas”, el Poder Ejecutivo recomienda aumentos nominales de 8,0% el primer año, y de 6,5 y 6% para los otros dos años, respectivamente.

“La LACCU y el sindicato, en principio, no estamos de acuerdo con esto, pero todavía no hemos acordado nada. Además, lo que sí queremos que salga de esta negociación son las categorías”, explicó la dirigente. Según el convenio de 2013, las categorías se deberían haber definido antes del 1º de julio de 2015. El SUTD propone que se determinen siete categorías, pero Gándara prefirió “no dar detalles” acerca de ellas.

Según la sindicalista, la conclusión del Observatorio se basó en los resultados de la Encuesta Continua de Hogares que realiza el Instituto Nacional de Estadística, que establece que en el último año, se perdieron puestos de trabajo en el sector. Sin embargo, “las estadísticas del Banco de Previsión Social [BPS] dicen lo contrario”, opinó, ya que “cada vez hay más afiliadas”.

Por su parte, desde la representación de los empleadores, la presidenta de la Comisión Directiva de la LACCU, Mabel Lorenzo, también se cuidó en sus comentarios, porque “lo importante es manejarse en el ámbito de la negociación y no dar lugar a que haya equívocos”. La LACCU recibió una catarata de llamadas luego de que algunas publicaciones en los medios aseguraran que el convenio estaba firmado. “No ha sido positivo que se haya instalado que ya se había dado el aumento, y eso trajo aparejado malos entendidos y malos momentos entre trabajadores y empleadores”, expresó Lorenzo. A pesar de lo ocurrido, Lorenzo afirmó que “las negociaciones, como siempre, están bien encaminadas” y que “hay buena voluntad de las partes”. “Creo que no vamos a demorar mucho en llegar a un buen resultado”, añadió.

En referencia a la información sobre las pérdidas de puestos de trabajo en el sector, la presidenta de la LACCU también cuestionó los “números que no se sabe de dónde salieron” y dijo que hay que “hablar del día a día y manejar las partes de la mejor manera, para arribar a la mejor transacción que pueda lograrse”. Lorenzo agregó que aún no ha podido saber “cómo se hicieron esos conteos”, y opinó que si hay menos domésticas puede “ser por muchas razones”, como “trabajadoras que hayan encontrado mejores salarios en otros empleos” y “hayan migrado a otro tipo de tareas”, pero no descartó que haya empleadores “sentidos” que “hayan resuelto no continuar teniendo una trabajadora a su cargo”. “Las posibilidades pueden ser múltiples, y no se ha hecho una investigación especial sobre el tema”, expresó.

Lorenzo, como representante de los empleadores, prefiere que “no se pierda todo lo que se ha logrado desde 2008 hasta ahora”, en cuanto a que se logró “llevar las formalizaciones” ante el BPS, de 30.000 a superar las 70.000 en la actualidad. “Ésos son números que me agradan y que dicen mucho. Estamos siempre insistiendo en que se llegue al máximo de las formalizaciones, porque es lo que mejora la situación de las dos partes, el sinceramiento y poner las cosas en claro”, concluyó. El MTSS y el BPS estiman que hay poco más de 100.000 trabajadoras domésticas en el país, por lo que resta que se formalice la tercera parte.

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