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Internacional | Martes 23 • Febrero • 2016

Hasta acá

El referéndum en Bolivia divide al país y ratifica la caída de la popularidad de Evo Morales.

Los resultados parciales apuntan al triunfo del No a una reforma constitucional que permitiría una nueva reelección del presidente de Bolivia, Evo Morales. Ésta sería la primera votación desfavorable al mandatario tras una década de victorias, y los recientes escándalos personales parecen haberle pasado la factura. Mientras el gobierno pedía que se esperara a conocer los resultados definitivos, la oposición celebraba, con algo menos de 80% de los votos escrutados, lo que consideraba un “triunfo de la democracia”.

El presidente Morales, que evitó hablar en público el domingo, llamó ayer en una conferencia de prensa a esperar los resultados con “mucha serenidad” y a no adelantarse. Dijo que en experiencias anteriores los votos de la zona rural del país -no computados todavía- dieron vuelta las tendencias generales de la votación.

El mandatario criticó la actitud de la oposición, que ya dio por sentada la victoria del No y que, minutos después de los primeros resultados, insinuó que el Sí sólo podría ganar si Morales manipulara los votos. Para el presidente, el precoz festejo de la oposición forma parte de un plan para que, en caso de que el Sí termine por ganar, pueda denunciar un fraude.

El vicepresidente Álvaro García Linera ya había intentado frenar a la oposición el domingo cuando dijo que las encuestas mostraban un “empate técnico” en el que todavía “nadie” había “ganado o perdido”. Agregó que “hablar de fraude electoral es una actitud chicanera [‘provocadora’]”.

El líder del partido opositor Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, dijo que “se ha sepultado el proyecto de convertir al país en un proyecto de un solo partido”, un proyecto “autoritario”, y afirmó que los bolivianos “recuperaron” la “democracia” y el “derecho a elegir”. El también opositor Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, destacó que hubo una “victoria del pueblo” y que el resultado se obtuvo gracias a los principios del “pueblo que defiende la libertad y la verdadera justicia”. El ex presidente Jorge Quiroga, en un tono más cauteloso, dijo que Morales tiene que entender “el mensaje del No” y recordar que en poco más de un año perdió, según los sondeos, entre 12 y 14 puntos porcentuales del apoyo que tuvo en las elecciones de 2014.

Con 77% de los votos escrutados, ayer de tarde el No ganaba sobre el Sí con 55,4% de apoyo frente a 44,6%, según confirmó la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, Katia Uriona, a la radio boliviana Compañera. Las encuestas privadas ratifican la misma tendencia. Según un estudio de la empresa Mori para el diario boliviano El Deber, las ciudades votaron por el No, mientras que en el área rural, fiel a Morales, fue mayor el respaldo al Sí a la reforma. El informe también muestra que el No se impuso en seis de los nueve departamentos del país. Para el gerente de la encuestadora Ipsos, Luis Garay, el Sí no ganaría ni siquiera logrando 100% de los votos en el exterior.

El panorama parece difícil para Morales, que aseguró en su discurso que iba a respetar los resultados porque “ésa es la democracia”, y reconoció que si el pueblo boliviano rechaza la reforma constitucional debe seguir con su “lucha y gestión” y prepararse para terminar su mandato en enero de 2020. El mandatario ganó la presidencia del país en tres ocasiones, en cada una con mayor apoyo que en la anterior. Si ganara el No, y Morales no pudiera presentarse en las próximas elecciones, se enfrentaría a su primera derrota. Según las encuestas previas al domingo, Evo empezó a perder respaldo cuando se hizo pública una denuncia según la cual benefició con contratos con el Estado -que superan los 500 millones de dólares- a una empresa en la que su ex pareja, Gabriela Zapata, ocupa un cargo directivo.


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