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Nacional | Miércoles 24 • Febrero • 2016

Irupé Buzzetti, ayer, en el Consejo de Educación Inicial y Primaria. Foto: Santiago Mazzarovich

Sopa de letras

Materiales de lengua buscan dar herramientas para que los niños “reflexionen” sobre las palabras.

“Me llamo Zorrito. Te voy a acompañar mientras lees y escribes. Cuando me veas, con un lápiz te invito a escribir, con un libro te invito a leer, en ronda te invito a escuchar una lectura”, cuenta el personaje principal al comienzo del “Cuaderno para leer y escribir en primero”, elaborado por el Programa de Lectura y Escritura en Español (Prolee), a pedido del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). El texto, que se reparte entre los maestros junto con el de segundo y tercer año, se propone “acompañar” a docentes y niños en el aprendizaje de la lengua, según explicó a la diaria la directora del CEIP, Irupé Buzzetti, ayer en el lanzamiento de los materiales ante la prensa.

Inmediatamente, Zorrito presenta a los personajes de los otros dos libros de ejercicios, Guazubirá y Mulita. Después le pide al usuario del cuaderno que se identifique, dibuje y nombre a tres amigos y a las personas que más quiere, para luego presentar el poema del popular “Sapito Glo Glo Glo”, a partir del que se trabaja después. Los cuadernos se organizan en una introducción, cuatro capítulos y un apartado, mientras el recorrido es acompañado por el personaje de cada libro. Estos personajes introducen la lectura de los textos en cada capítulo, presentan las tareas que se van a realizar y explican las consignas que se plantean a los estudiantes.

En el prólogo de la guía para maestros que acompaña a cada uno de los cuadernos para los niños, Buzzetti explica que la idea es incluir las actividades de los cuadernos “en una secuencia didáctica más amplia que permita a los niños arribar a ellas habiendo realizado actividades previas y proyectar su aprendizaje en actividades posteriores que profundizan lo aprendido”. Al respecto agrega que las actividades no se limitan a la página del cuaderno sino que también pueden realizarse en grupos, dentro o fuera del salón, o pueden complementarse con otros libros. “Se trata, en cada caso, de un punto de partida que será sin duda potenciado con la creatividad de cada docente”, señala.

La jerarca plantea que el CEIP constató un descenso en los resultados en lengua de las pruebas Serce y Terce, y que a partir de un relevamiento de la inspección técnica surgieron dos elementos que inciden en los logros de los niños: “La insuficiente formación básica de los docentes en esta área y la poca frecuentación de la enseñanza de lectura y escritura”. Es por ello que el consejo resolvió definir los perfiles de logros que en distintas áreas deben alcanzar los estudiantes en tercer y sexto año, documento que actualmente se encuentra en su segundo borrador y que en el caso de lectura y escritura dio pie a Prolee para la elaboración de los cuadernillos.

Marco teórico

Entre los fundamentos de los materiales que se leen en los cuadernos destinados a los maestros, se señala la relevancia de contar con este tipo de herramientas individuales, y a partir de evaluaciones nacionales e internacionales se sostiene que ese fue uno de los factores “asociados” al éxito del logro educativo. “Si bien estos por sí mismos no garantizan el aprendizaje, el hecho de que el estudiante cuente con un material organizado en función de los logros a alcanzar y que a su vez complemente las diversas instancias de enseñanza del docente facilita y potencia el rendimiento académico”, aclara el texto.

Además, advierte que sólo es posible que el niño se convierta en un sujeto “alfabetizado” si también se convierte en un sujeto “de diálogo”, por lo que la intervención del “adulto letrado” se vuelve especialmente importante y no debe limitarse a informar sobre el funcionamiento de la escritura. Por el contrario, señala que el maestro debe “conversar sobre lo leído, generar la discusión, hacer que los niños reconozcan estas pistas, las interpreten, elaboren hipótesis, las comuniquen verbalmente y argumenten a favor de ellas”.

A nivel de la enseñanza de la ortografía, el texto plantea que se pasó de un enfoque “inductivo”, en el que se iba de la regla al caso particular, a uno deductivo, en el que se sigue el proceso inverso. Este último enfoque, según el cual el niño llega a las reglas a partir de casos particulares, es el que se propone en los materiales elaborados por Prolee. Al respecto se recomienda a los docentes que propongan intervenciones que ayuden a los niños a “tomar decisiones ortográficas que no transiten sólo por la sonoridad” para que el niño remplace el “cómo suena” por “otras estrategias”.

Acerca de la segmentación de las palabras, se señala a los maestros que no es un aprendizaje que se logre por repetición ni que dependa de la información que el adulto proporcione, y que para aprender el niño debe “reflexionar” sobre las palabras, en particular sobre los criterios que las definen como parte del enunciado y los que la definen como “un todo” compuesto por las letras y los sonidos. Se sugiere que los maestros propongan con frecuencia a los niños situaciones de lectura y escritura para que las realicen por sí solos, ya que se requiere “de una enseñanza explícita y de mucha práctica”. Además, plantea que para las actividades de segmentación de las palabras es útil el uso de letra cursiva, que si bien no es “un determinante exclusivo”, las segmentaciones “no tradicionales” son “más frecuentes en las escrituras en imprenta”.

Sobre la puntuación, la guía señala que algunas investigaciones muestran que la adquisición de estos conocimientos es paulatina y que se inicia cuando el niño comprendió el funcionamiento del sistema alfabético. También se plantea que el aprendizaje comienza cuando se manifiesta la preocupación por la ortografía y se empieza por entender el funcionamiento del punto final para luego prestar atención a las separaciones internas de la oración y otros signos. Acerca de la enseñanza de gramática, tanto en conocimientos léxicos como sintácticos, la guía señala que las prácticas propuestas requieren de la “guía constante” del maestro para “inducir” a los alumnos a la reflexión sobre las actividades que realizan y de esa forma “encontrar la mejor solución, despertar la curiosidad y aprender a justificar las decisiones lingüísticas que se toman”.

En debate

Consultada por la diaria acerca de los aspectos metodológicos de la enseñanza de la lengua, uno de los aspectos que en las últimas semanas estuvo en cuestión por algunos actores de primaria (ver la diaria del 11 de febrero o ladiaria.com.uy/librito), Buzzetti indicó que “ya se discutió mucho cómo enseñar a leer y escribir”. “A mí a esta altura no me importa si alguien quiere enseñar mediante gestos, lo que sí me importa es que partan de la base de un texto: una canción que va a leer el maestro, un cuento, un poema”, añadió. Para la jerarca hay que enseñar el código al niño, para después ir viendo sus dificultades. “Hay maestros que dicen que enseñan en forma ecléctica, yo a veces no lo entiendo mucho, pero como inspectora he visto algunos maestros que lo hacen con quien precisa que le repitan el sonido y no está mal. La metodología es una construcción del maestro, yo ahí no me meto”, planteó.

De todas formas, la enseñanza de lengua estará en discusión desde este año, durante el proceso de cambio del plan de estudios de magisterio. Buzzetti contó que la directora del Consejo de Formación en Educación, Ana Lopater, ha planteado “que es algo que requiere un cambio rápido” porque “son muchos maestros que se reciben y acuden a otros maestros de más años y le preguntan cómo se enseña a leer y escribir”. Según Buzzetti, hay muchos maestros a los que no se los capacitó para enseñar a leer y a escribir y si bien dijo que los materiales elaborados “no lo van a ayudar para que aprenda, sí lo van a acompañar en ese camino de ver cómo se puede partir de un texto, cómo se puede ir de lo más fácil a lo más difícil, cómo se puede entrar en el libro por donde se quiera”.

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