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Nacional | Lunes 07 • Marzo • 2016

Código militar

Sargento que acosó sexualmente a una recluta deberá pagar indemnización.

Una mujer soldado de Trinidad, Flores, renunció a su trabajo porque sufría acoso sexual por parte de su superior, el sargento de iniciales EF. En noviembre del año pasado lo denunció tras recibir ayuda y asesoramiento del Servicio de Violencia Basada en Género del Ministerio de Desarrollo Social. El 29 de febrero, la jueza de Primera Instancia de 2º Turno de Flores, María Fátima Boné, determinó que el acosador le pague 188.880 pesos de indemnización por daño moral y lesiones a su “honor, dignidad e integridad moral”.

En noviembre de 2014, la mujer ingresó al Centro de Instrucción para Reclutas (CIRR) del Grupo de Artillería Nº 2. EF era quien estaba a cargo, según se relata en la sentencia. El sargento la “hostigó” e intentó seducirla: la piropeaba, la llamaba por teléfono “para saber cómo estaba”, iba a su despacho “con pretextos” y la invitaba a que fuera a donde estaba él, halagaba su belleza y la “invitaba a verse” en el cuartel. EF obtuvo todos sus datos del archivo del Grupo de Artillería. En abril de 2015, en Colonia, ambos concurrieron al CIRR. En esa ocasión, el sargento la invitó a la cocina, donde estaban solos, y la “observó con detenimiento”. En Flores, mientras realizaban tareas de maniobras en la estancia El Mirador, la soldado recibió mensajes de texto del sargento. “¿Qué haces?”, escribió primero. Después la invitó a “perderse en la noche un rato en el monte”. Ante la “persecución” sufrida, la mujer pidió la baja del servicio militar, pero fue obligada a firmar que se retiraba por discrepancias “por mejora de sueldo”; si hacía referencia al conjunto de situaciones que le produjeron “trastornos psicológicos y angustia”, la renuncia no sería aceptada.

A pesar de que desde el Ejército Nacional se asegura que el servicio de “contención” -asistencia psicológica y social para que las víctimas de acoso denuncien y sean atendidas- está en funcionamiento, en la sentencia del caso queda claro que éste no es efectivo. Ésta no era la primera vez que la mujer sufría acoso sexual por parte de militares de mayor rango; anteriormente ya había denunciado situaciones similares, pero sus superiores no “adoptaron medidas en pos de su protección”. “Cuando acudió a sus superiores no fue comprendida”; inclusive, después fue sancionada por “provocar irregularidades administrativas”.

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