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Internacional | Jueves 03 • Marzo • 2016

Un partidario de Hillary Clinton asiste a una manifestación posterior al supermartes, ayer, en Nueva York. Foto: Jewel Samad, Afp

Los que aguanten

Clinton y Trump confirman su liderazgo tras el “supermartes”

La demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump fueron los triunfadores del “supermartes” y se consolidaron como los favoritos para competir en noviembre por la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, en las primarias demócratas, el senador de Vermont, Bernie Sanders, tuvo más apoyo del que preveían las encuestas, y entre los republicanos se destacó también el senador de Texas Ted Cruz. Las primarias del martes demostraron que Clinton es favorita en los estados más conservadores, y que Trump es un candidato real, con seguidores reales que lo apoyan -y lo votan-, a pesar de los rechazos que cosecha en el seno del Partido Republicano.

Los estadounidenses votaron en 11 estados en forma simultánea, en un supermartes que fue más parejo para los candidatos demócratas. Clinton triunfó en siete estados, mientras que Sanders lo hizo en cuatro. La sensación de victoria fue compartida: para la ex secretaria de Estado porque reivindicó, una vez más, su título de favorita y para el senador porque logró un resultado mejor del que esperaba.

La candidata se impuso con resultados de más de 60% frente a Sanders en los estados de Alabama, Arkansas, Georgia, Tennessee, Texas y Virginia -todos al sur del país-. En Massachusetts, en cambio, ganó por un punto y fue el estado más reñido de la noche -tanto es así que hasta que no se escrutó 90% de los votos, no se pudo vislumbrar el resultado-. Para Clinton, ganar en Massachusetts significó la primera victoria en un estado norteño y demostró que es capaz de ganar en la región de Nueva Inglaterra (al noreste del país), donde Sanders se fortaleció tras las victoria de New Hampshire, en febrero.

El supermartes, además, reflejó una vez más la fortaleza de Clinton entre los votantes negros, en este caso en el sur del país. Por su parte, el senador autoproclamado “socialista” superó las expectativas y logró ganar en Oklahoma, Minnesota, Colorado y Vermont -su cuna electoral-, y dejó claro que sigue compitiendo con fuerza, más allá del liderazgo casi indiscutible de Hillary. De hecho, en Vermont la victoria de Sanders fue aplastante: alcanzó 86% de apoyo, mientras que Clinton obtuvo 14%.

Los resultados evidencian que el sur, más conservador, es un territorio que Sanders no logró conquistar, ya que Clinton arrasó, ganando en todos los casos por el doble de votos o más. La excepción fue Oklahoma, uno de los estados sureños más conservadores del país, donde Sanders se impuso a su rival por más de diez puntos.

Con los resultados del supermartes, las victorias de Clinton aumentan a diez, después de haber ganado en Iowa, Nevada y Carolina del Sur en febrero, y las de Sanders, que antes había ganado en New Hampshire, suman cinco.

Luego del anuncio de los resultados, la ex secretaria de Estado dio un discurso en el que hizo constantes referencias a Trump, dando por hecho que la competencia interna está resuelta. “En lugar de construir muros, construyamos escaleras que lleven a nuevas oportunidades”, dijo en este sentido, haciendo alusión al muro que el empresario insiste en construir en la frontera con México. También propuso “hacer de América una sola”, frente al lema de Trump de “hacer América grande de nuevo”.

“Lo que está en juego en esta elección nunca ha sido tan alto. La retórica que estamos escuchando en el otro lado [el republicano] nunca ha sido más baja”, agregó. También aprovechó para presentarse, una vez más, como la candidata que continuará lo que empezó el presidente Barack Obama: “Hemos llegado demasiado lejos en este país para dar marcha atrás en los avances que hemos logrado”.

Antes, desde Vermont, habló Sanders. “En esta campaña no se trata sólo de elegir a un presidente, sino de transformar el país”, dijo. Volvió a recordar la necesidad de un sistema de salud universal en Estados Unidos e insistió en que hay que “ponerle freno a Wall Street” y combatir el cambio climático. “Sé que Clinton y el establishment consideran que pienso demasiado a lo grande. Pero tener una cobertura médica universal es nuestro derecho y la educación gratuita no debe acabar tras la primaria”, dijo. Para terminar, agregó: “Esto es una revolución política: no podemos dejar que los Donald Trump del mundo nos dividan”.

Más que el resto

En las primarias del Partido Republicano Trump ganó con amplia ventaja en Alabama, Georgia, Massachusetts y Tennessee, y de manera más ajustada en Arkansas, Vermont y Virginia. La revelación fue Ted Cruz, que triunfó en Texas -estado que representa en el Senado-, en Oklahoma y también en Alaska, donde se esperaba que ganara Trump, que contaba con el apoyo de la ex gobernadora Sarah Palin.

Aunque conquistó Texas -un estado, que cuenta con un gran número de delegados que después deberán elegir al candidato a la presidencia-, Cruz no obtuvo la victoria arrolladora que esperaba, y Trump casi lo alcanza. De todas maneras, Cruz es el candidato que venció a Trump en cuatro ocasiones -las tres del supermartes y la victoria en Iowa-, y por eso insistió en que es el único capaz de derrotar al millonario, e instó al resto de candidatos republicanos -el senador de Florida Marco Rubio, el gobernador de Ohio, John Kasich, y el cirujano Ben Carson- a retirarse. “Después de esta noche está claro que nuestra campaña es la única que puede prevalecer”, dijo. “Mientras el partido siga dividido, la nominación de Trump parece más posible y eso sería un desastre para los republicanos y la nación”, agregó.

El martes, Kasich prometió que si no gana en Ohio, el 15 de marzo, abandonará su candidatura, y Carson dijo ayer, en referencia a la suya, que no veía “un camino político a futuro”. En tanto Rubio, el candidato más moderado y el favorito del establishment, obtuvo su primera victoria en estas elecciones primarias al ganar en Minnesota, aunque por un estrecho margen (35% frente a 32% de Trump), y por ahora sigue en carrera.

Trump ganó en todos los estados de Nueva Inglaterra: en New Hampshire en febrero y el martes en Massachusetts y Vermont. En este último, el empresario apenas superó a Kasich, 32% a 30%. Sólo en este estado el gobernador logró más de 10% de apoyo.

Para los republicanos, los resultados del supermartes reflejan la heterogeneidad del “fenómeno Trump”, ya que ganó con comodidad en el sur conservador y evangélico, en estados como Alabama y Georgia, pero también en regiones norteñas más moderadas, como Virginia y Massachusetts. Desde que se inauguró el proceso de primarias, Trump ganó en diez estados, Cruz en cuatro y Rubio en uno.

Después de conocer los resultados del martes, Trump habló desde uno de sus lujosos hoteles de Florida: “Soy un unificador. Me gustaría ver al partido republicano juntarse y unificarse. Los republicanos tenemos una energía tremenda, mientras que los demócratas no la tienen”. Unas horas antes, Rubio prometió recorrer el país para “desenmascarar la verdadera naturaleza” del empresario, a quien calificó de “estafador”. Todavía faltan los votos de otros 35 estados en estas primarias.

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