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Internacional | Martes 15 • Marzo • 2016

Donald Trump, candidato presidencial republicano, durante un acto de campaña en la Universidad Lenoir-Rhyne, ayer, en Carolina del Norte. Foto: Sean Raimundo, Afp

Todo o nada

Republicanos y demócratas se preparan para las primarias de un “supermartes” decisivo.

Las primarias de hoy, en las que votarán cinco estados, podrían funcionar como bisagra a ocho meses de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Para los demócratas, porque determinarán si el senador de Vermont Bernie Sanders puede o no alcanzar a Hillary Clinton, que se mantiene como la favorita a pesar del avance de su rival en las últimas votaciones. Del lado republicano, se podrán evaluar los esfuerzos de la maquinaria del partido, que en las últimas semanas intenta frenar el impulso de Donald Trump.

El proceso de elecciones primarias en Estados Unidos, que empezó el 1º de febrero, continúa en el sur del país. Los republicanos y los demócratas votarán hoy en los estados de Florida, Illinois, Missouri, Carolina del Norte y Ohio. Este supermartes es especialmente importante para los republicanos, ya que en Florida, Illinois y Ohio el ganador se queda con todos los delegados en disputa -en vez de que sean repartidos en proporción a los votos, como es habitual-.

Para las primarias de hoy, las encuestas posicionan a Trump como el republicano favorito en Florida y en Illinois, mientras que en Ohio no está claro si el más votado será el empresario o el gobernador de este estado, John Kasich. Los resultados en Ohio y en Florida definirán el futuro de Kasich y de Marco Rubio -senador por Florida-, que siguen en carrera porque apostaron todas sus fichas a que podrán ganar en sus respectivos estados.

“Yo quiero ser el presidente de Estados Unidos”, dijo Rubio el jueves en un acto en Miami, su ciudad natal, reafirmando que su candidatura sigue en pie a pesar de los múltiples pedidos de que la retire. Esa presión proviene sobre todo de los medios estadounidenses, de analistas políticos y de sus principales rivales, Trump y el senador de Texas Ted Cruz, que en reiteradas ocasiones le pidieron que renuncie. El mismo jueves, un editorial del diario The Washington Post tituló: “Lo siento Rubio, es tiempo de cerrar”.

Hasta ahora, el senador sólo ganó en dos estados, pero insiste en que el punto de inflexión en estas primarias es la votación en Florida, donde tiene la esperanza de adjudicarse los 99 delegados que están en juego. Sin embargo, las encuestas no lo favorecen: la última, publicada el domingo y realizada en la Universidad de Quinnipiac (Connecticut), atribuye a Trump en Florida 46% de intención de voto, y a Rubio 22%. En Ohio, donde el ganador se queda con 66 delegados, Trump y Kasich están empatados con 38%.

Ganar en Florida también es importante para los aspirantes demócratas, que se repartirán proporcionalmente 214 delegados. Varios sondeos divulgados el domingo por la cadena NBC News y el diario The Wall Street Journal dan como ganadora a Clinton en Florida, y también en Illinois y Ohio. La ventaja de Clinton en Florida se debe al apoyo que reúne entre los votantes de origen latinoamericano, que representan 18% del electorado. A los candidatos republicanos, en cambio, les juega en contra el duro discurso que mantienen contra los inmigrantes, en particular Trump. Esto podría afectar de forma irreversible la candidatura de Rubio, que a pesar de ser de origen cubano defiende políticas de mano dura contra los inmigrantes irregulares, aunque está hablando cada vez más seguido en español en sus actos de campaña.

Más allá de los números

Las primarias de la semana pasada afianzaron a Trump como el republicano con más apoyo y colocaron a Clinton en primer lugar, aunque esto no implica el freno a su oponente. En las elecciones del martes, Clinton venció con una amplia diferencia en Mississippi, donde obtuvo 83% de los votos, frente a 17% de Sanders, pero perdió en Michigan. Allí el senador logró 50% de apoyo frente a 48% de la ex secretaria de Estado. Michigan fue un golpe para Hillary, que esperaba ganar por una diferencia de más de diez puntos, según preveían los sondeos. El sábado, la candidata también ganó en las islas Marianas del Norte, donde se impuso ante Sanders 54% a 34%.

El éxito cosechado hasta el momento por la candidata demócrata, que ganó en 14 de los 23 estados que ya acudieron a las urnas, podría cambiar cuando el proceso electoral se traslade al norte del país. Los resultados muestran que Clinton tiende a ganar en el sur, donde el voto de los negros y los latinos es mucho más determinante, mientras que el senador lo hace en el norte, en estados con mayor población blanca y tendencias más izquierdistas.

Mientras tanto, Trump se impuso el martes en Michigan (con 37% de los votos), en Mississippi (47%) y en Hawaii (42%). Sólo perdió en Idaho, donde ganó Cruz (con 45% de respaldo), que se consolidó como la única alternativa al empresario.

El sábado, Trump no logró tantas victorias: en el distrito de Columbia, donde está la capital estadounidense, ganó Rubio con 37% de los votos, y en Wyoming ganó Cruz con 66%. En estos dos estados, el empresario -que tuvo victorias en 15 de los 24 estados que votaron hasta ahora- quedó en el tercer puesto.

No queda claro si en estas votaciones influyeron los hechos de violencia que salpicaron recientemente la campaña de Trump, que el viernes tuvo que cancelar un acto en Chicago por enfrentamientos entre sus seguidores y un grupo de personas que lo repudiaban. Los disturbios de Chicago fueron los últimos episodios de una historia de violencia en los actos del ex showman que empezó hace varias semanas. En el medio, varios manifestantes y periodistas fueron golpeados, empujados y echados.

El sábado, en un acto en Ohio, Trump defendió a sus simpatizantes y culpó a Sanders por lo que ocurrió el viernes: “Estamos todos juntos y queremos llevarnos bien con todo el mundo, pero cuando ellos [los manifestantes] tienen tipos organizados profesionalmente, nosotros tenemos que contraatacar”. El multimillonario agregó que sus seguidores “fueron objeto de burlas, fueron acosados”, y aseguró que muchos de los agresores “representaban a Bernie, nuestro amigo comunista”. Antes, en su cuenta de Twitter, ya había amenazado al senador de Vermont: “Bernie Sanders está mintiendo cuando dice que a sus agitadores no se les ha dicho que fueran a mis actos. ¡Cuidado, Bernie, o mis partidarios irán a los tuyos!”.

Sanders negó que sus seguidores hubieran provocado los enfrentamientos del viernes, y aclaró: “Lo que nuestros seguidores están haciendo es responder a un candidato que, de hecho y de muchas maneras, incita a la violencia”. Clinton, por su parte, condenó la “retórica fea y divisiva” del “matón” Trump, que tildó de “peligrosa”.

Sus rivales republicanos también hablaron: Rubio dijo que el clima de la campaña de Trump es “aterrador”; Kasich lo acusó de crear un “ambiente tóxico”; y Cruz sostuvo que su campaña no sólo “alienta la violencia” sino que enfrenta “acusaciones de violencia física contra miembros de la prensa”.

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