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Internacional | Miércoles 13 • Abril • 2016

Cristina Fernández a su llegada al aeropuerto Jorge Newbery, el lunes, en Buenos Aires. Foto: Juan Mabromata

El regreso

La ex presidenta Cristina Fernández fue recibida por una multitud en Buenos Aires.

Desde su salida de la presidencia, Cristina Fernández ha pasado la mayor parte del tiempo en Santa Cruz, se ha comunicado por teléfono con la gente de su partido, el Frente para la Victoria, y ha hecho algunas publicaciones en redes sociales. Esto cambió ayer: la ex mandataria viajó a Buenos Aires, donde deberá declarar hoy ante la Justicia. En cada uno de los trayectos del viaje, Fernández fue recibida por cientos de militantes.

En El Calafate, el viaje en auto desde la casa de Fernández al aeropuerto de Santa Cruz fue acompañado por una caravana de autos. A su paso, la gente sacudía banderas argentinas o mostraba fotos de ella con el ex presidente Néstor Kirchner. También a bordo del avión Fernández recibió pedidos para sacarse selfies y dar autógrafos.

Al llegar a Aeroparque, en Buenos Aires, la ex presidenta fue recibida por unas 5.000 personas, según la seguridad del lugar, o unas 30.000, de acuerdo con La Cámpora. Decenas de agrupaciones se congregaron allí para recibirla con cánticos como “Llegó la jefa, la puta que los parió” y “Vamos a volver”. Fernández se acercó a los militantes y saludó a algunos de los que estaban apretados contra las vallas, antes de partir rumbo a su apartamento en Recoleta, donde pasó la noche. También allí fue recibida por decenas de personas con banderas, fotografías y cánticos, a las que saludó desde el balcón.

Esas movilizaciones fueron una previa de las que se esperan para hoy, para acompañar a Fernández a declarar ante la Justicia por una causa vinculada con la venta de dólares a futuro. “Esta es una causa política, por lo tanto, la respuesta debe ser política”, dijo el líder del Partido Justicialista en Buenos Aires, Fernando Espinoza, antes de convocar a “empresarios, comerciantes, trabajadores, profesionales, juventud, sectores de la cultura y la educación” a movilizarse hoy para estar junto a su “querida ex presidenta”.

El ex ministro de Economía Axel Kicillof ya tuvo que declarar por esta misma causa, ayer, y lo hizo acompañado de varios militantes. Kicillof eligió no responder las preguntas del juez, presentó una carta en la que criticaba su conducción de la investigación y, ya fuera de los tribunales, aseguró que se trata de “una denuncia política armada” que “busca enjuiciar una política económica”.

La investigación, que es llevada adelante por el juez Claudio Bonadio, busca determinar si Fernández, Kicillof, el ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli y otros indagados cometieron el delito de defraudación contra la administración pública. La denuncia surgió a raíz de una denuncia presentada por Cambiemos, la alianza electoral de Mauricio Macri, después de las elecciones y antes de la asunción de la actual administración. El principal argumento es que el gobierno de Fernández vendía dólares a futuro a determinado precio sabiendo que este subiría por la liberación de las restricciones a la venta y compra de dólares que llevaría adelante Macri cuando comenzara a gobernar. Esta diferencia de precios le generó un perjuicio al Banco Central, que debe asumir la pérdida.

La investigación fue puesta en duda incluso desde la Justicia: la Cámara Federal evaluó la continuidad de Bonadio al frente de la causa a partir de una denuncia presentada por los abogados de otro de los indagados de la causa, el ex director del Banco Central Pedro Biscay, quienes argumentaban que el juez había dificultado el trabajo de la defensa de los indagados en el proceso. La Cámara Federal ratificó a Bonadio en la causa, pero en el fallo dice que “habrá de encomendarse” al juez que “procure otorgar una rápida y regular respuesta a los requerimientos que se le formulen” y que “notifique sus decisiones en debido tiempo y forma, evitando generar en el ánimo de las partes incertidumbre”.

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