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Nacional | Jueves 07 • Abril • 2016

Río Negro en Villa Soriano. Foto: Iván Franco (archivo, diciembre de 2014)

Historia repetida

Políticos y organizaciones sociales de Soriano buscan mitigar contaminación en la desembocadura del río Negro.

La calidad de las aguas de la desembocadura del río Negro y su afluente San Salvador preocupa a los habitantes del departamento de Soriano. Situado en la meca de la producción agrícola uruguaya, el deterioro de las aguas de dicho departamento se explica también por las carencias del procesamiento de efluentes urbanos, industriales y animales. La Asociación de Soriano de Defensa de los Recursos Naturales (Asodern), la iglesia metodista de Soriano y el diputado del Frente Amplio Enzo Malán comenzaron a trabajar el año pasado para crear una comisión de cuenca del bajo río Negro y proponen que el tramo final del río Negro sea considerado área protegida.

El viernes 1º el diputado Enzo Malán (Partido Socialista, PS) transmitió, en conferencia de prensa en su departamento, su preocupación por la calidad de las aguas de los ríos Negro y San Salvador, y anunció que impulsará tres iniciativas: conformar una comisión de cuenca del río Negro (incluyendo al San Salvador); incorporar los humedales de Villa Soriano e islas del río Negro al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP); y comenzar un proceso de “concientización y movilización”.

“Lo que queremos iniciar no es algo político partidario”, aclaró Malán, que expresó que la reunión que comenzó a dar forma a esas propuestas se realizó el año pasado en la iglesia metodista, impulsada junto con la congregación religiosa y Asodern.

Malán señaló la experiencia del río Santa Lucía, cuyos niveles de contaminación motivaron un plan de acción y aceleraron el proceso de inclusión en el SNAP. “Es importante el Santa Lucía pero también lo es el río Negro, y a veces queda como que en el río Negro hay menos población y entonces no tiene la focalización que debería; para nosotros es tan grave e importante como el Santa Lucía”.

Alfredo Antognazza, presidente de Asodern y edil de Soriano (PS), detalló a la diaria que “preocupa la gran contaminación en el río Negro” y que este año hubo más cianobacterias, que solían verse a simple vista, sobre la costa y el río. Señaló que el área que se propone proteger es aquella donde más se intensificó la producción agrícola en los últimos años, y que además de los monocultivos de soja, el ambiente se ve afectado por grandes cargas de glifosato. Pero además de ese factor, mencionó otros tres: la falta de tratamiento de efluentes domiciliarios, la descarga de la papelera Pamer aguas arriba de Mercedes y los feedlots ubicados sobre la costa del río Negro, que hacen incrementar los valores de fósforo. Malán informó que en Mercedes y en Dolores no hay planta de tratamiento de efluentes y que desde hace años OSE las tiene proyectadas. Comentó que las facultades de Ciencias, Química y hasta el Ministerio de Defensa Nacional han manifestado preocupación por la calidad del agua bruta de los ríos Negro y San Salvador, pero acotó que allí el tratamiento de purificación hace que el agua corriente sea de buena calidad. En cambio, el diputado preguntó qué pasa en localidades como Palmar y Sacachispas, donde “toman el agua bruta del mismo río”.

Las organizaciones tienen la intención de reunirse con el intendente, Agustín Bascou, y la Junta Departamental de Soriano, y con autoridades de OSE por el tema del saneamiento y la potabilización del agua, pero también pretenden dialogar con representantes de la Asociación Rural del Uruguay y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, entre otros.

Participar en la gestión

En 2015 las organizaciones sociales juntaron firmas para crear la comisión de cuenca del río Negro. Las comisiones de cuenca fueron habilitadas en 2009 por la Ley de Política Nacional de Aguas, para apoyar la gestión del recurso y administrar los posibles conflictos por su uso; están integradas por representantes del gobierno, de usuarios y de la sociedad civil, y asesoran y son creadas por los consejos regionales de Recursos Hídricos. La zona de la desembocadura del río Negro está bajo la órbita del Consejo Regional de la Cuenca del Río Uruguay.

Entregaron las firmas a la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), que preside el consejo regional, con el fin de crear un espacio de abordaje “multidisciplinario y multiinstitucional sobre los ríos”, expresó Malán. A comienzos de 2015 había asistido al consejo un grupo de productores de la localidad de San Gregorio de Polanco para plantear problemáticas similares, y por eso se fijaron como meta crear una comisión de todo el río.

En diálogo con la diaria, Daniel Greif, responsable de la Dinagua, comentó que el consejo regional trató la propuesta en la última sesión realizada en 2015 y, al considerar la extensión del río Negro, y que afluentes como el río Yi y el Tacuarembó ya tienen comisiones de cuenca creadas, se acotará el área. “Lo que se está analizando, y hay bastante acuerdo, es que sea la comisión de cuenca del bajo río Negro, porque es allí donde están los temas locales. La idea de las comisiones de cuenca es para juntar a los actores locales propios de esa cuenca, porque el río Negro no es todo igual”, señaló. Respecto de su concreción, el responsable de la Dinagua dijo que la intención es trabajar en “la convocatoria, que se presenten organizaciones vinculadas, tanto de usuarios como de la sociedad civil, que quede claro cuáles son los problemas que abordarían, los temas de trabajo, y desarrollar el proceso; hay condiciones para trabajar en ese sentido”, alentó.

Proteger el área

La propuesta de incorporar el área Humedales de Villa Soriano e Islas del Río Negro al SNAP fue formulada por un equipo integrado por investigadores de la Facultad de Ciencias y el Núcleo Interdisciplinario Biodiversidad y Sociedad de la Universidad de la República, en el marco de un convenio con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, en 2011, después de alrededor de dos años de trabajo. Según establecieron los investigadores, el área a proteger tiene 56.620 hectáreas y comprende el “tramo terminal del río Negro y el río San Salvador, su desembocadura sobre el río Uruguay, el espejo de agua asociado y el conjunto de islas del río Negro comprendidas entre la playa de Asencio y la desembocadura en el río Uruguay”. Además de la biodiversidad a proteger, se consideran elementos históricos, arquitectónicos, arqueológicos, patrimoniales, culturales y turísticos.

Los investigadores propusieron que la zona fuera categorizada como “área protegida con recursos manejados” (como ahora lo son los humedales del Santa Lucía), categoría que busca proteger la diversidad biológica, y “preservar la base de recursos naturales contra la enajenación de otras modalidades de utilización de tierras que sean perjudiciales para la diversidad biológica del área”.

En diálogo con la diaria, Guillermo Scarlato, responsable del SNAP, describió el área como “el último tramo del río Negro que incluye conjunto de islas, unas planicies que son humedales, sitios históricos importantes como Villa Soriano, rodeado de sectores agrícolas fuertes”. Informó que el plan estratégico del SNAP para este quinquenio prevé “evaluar cuál es la figura más adecuada de protección” para esta zona, y adelantó que existe “una idea primaria de que una figura posible sería reserva de biosfera”.

Hasta ahora, en Uruguay existen solamente dos reservas de biosfera -Bañados del Este y Bioma Pampa-Quebradas del Norte-; esa categoría no forma parte del SNAP, pero Scarlato señaló que “es una figura de conservación válida en el país, que permite integrar sectores de conservación más estrictos con sectores de actividad productiva o de valores patrimoniales históricos, como es el caso de Villa Soriano”. Mencionó, por ejemplo, que el Bioma Pampa incluye el área protegida del Valle del Lunarejo, situado en el departamento de Rivera.

De todos modos, Scarlato aclaró que esta zona, que involucra a los departamentos de Soriano y Río Negro, “no es de las primeras áreas” previstas en el plan quinquenal del SNAP, y comentó: “No podemos crecer a una velocidad muy grande; para avanzar, hay que ir graduando los recursos que tenemos”.

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