Ir al contenido

Humor | Jueves 14 • Abril • 2016

EL FARO del Final del Mundo

Iglesia católica pide perdón por abusos sexuales pero aclara que “jamás un sacerdote se metió con un niño no nacido”

“Ningún servidor del Señor es capaz de hacer algo tan asquerosamente enfermizo”, aseguraron desde la Conferencia Episcopal Uruguaya.

La iglesia católica uruguaya emitió un comunicado en el que pide perdón a las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Desde la institución explicaron que la semana próxima se difundirá una versión para niños del texto, ya que muchas de estas víctimas fueron abusadas hace muy poco tiempo y ni siquiera han entrado en la adolescencia. “La versión para niños del comunicado estará escrita en versos breves y además se acompañará con ilustraciones de personajes con los que los niños se puedan sentir identificados. Uno de ellos es el osito Facundo, que siempre anda contando secretitos por todos lados y por eso su nariz se transforma en un garfio y su pito en una canilla oxidada”, explicó un vocero de la iglesia católica. En la primera versión del comunicado se afirma que los católicos sienten “dolor y vergüenza” por los abusos, algo que molestó a varios sacerdotes, quienes creyeron que se debería reconocer que hay ciertos límites que nunca se cruzaron. Para conformarlos se escribió una nueva versión en la que se aclara que “jamás un sacerdote se metió con un niño no nacido”. “Dios nos enseña a respetar y preservar la inocencia de los niños que ya han sido concebidos pero aún no han abandonado el vientre materno. Ningún servidor del Señor es capaz de hacer algo tan asquerosamente enfermizo”, reza el texto. Uno de los encargados de la redacción de este aseguró que la inclusión de este fragmento fue “un trabajo difícil”, ya que “solamente pensar en la idea de un cura acariciando y manoteando las pequeñas partes de un inocente óvulo fecundadito de tan sólo tres semanas me da náuseas”. Fuentes de la iglesia católica reconocieron de todas maneras que el riesgo de que un episodio como ese tenga lugar “es real”, por lo que se extremarán los cuidados para que quienes comienzan la carrera eclesiástica “no tengan ese tipo de desviaciones”. “La cosa es muy fácil: los que parecen más buenos son los peores. Si uno ve a un cura con aspecto de viejito bonachón, seguramente se masturba con un libro de ginecología”.