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Internacional | Miércoles 25 • Mayo • 2016

Marcha de protesta contra el grupo Monsanto, en Toulouse, Francia. Foto: Pascal Pavani, Afp

De compras

Monsanto rechazó la oferta de Bayer para comprar la compañía, pero continúan las negociaciones.

El sector de los agroquímicos ha vivido en los últimos meses una carrera de adquisiciones y fusiones que pareció llegar a su punto más alto esta semana, cuando Bayer presentó una oferta para comprar Monsanto. La empresa de la salud cuenta desde 2002 con una línea de negocios en agroquímicos y no quiere quedar como un jugador menor en un tablero en el que los protagonistas son cada vez más grandes.

El año pasado, la estadounidense Monsanto intentó comprar a la suiza Syngenta, pero esta rechazó su propuesta. En cambio, la empresa suiza fue adquirida por la estatal China National Chemical Corp., que aumentó su importancia en el mercado de agroquímicos. También el año pasado aumentó la concentración del mercado por la fusión de las gigantes estadounidenses Dow y Dupont.

A su vez, 2015 fue un año de malas noticias para Monsanto. Por un lado, la superficie cultivada con sus semillas transgénicas se redujo 1%. Por otro, sus semillas biotecnológicas llegaron a su techo en los países donde están permitidas, como Estados Unidos y Brasil, mientras que en el resto del mundo el ritmo de aprobación para experimentación se ha enlentecido notoriamente, informó The Wall Street Journal.

Por otro lado, el año pasado el presidente chino, Xi Jinping, declaró prioridad nacional la investigación en tecnologías de modificación genética, por lo cual se espera que el papel de China en el sector se siga ampliando.

El escenario adverso y la reducción de las ganancias, debido también a la baja en el precio de los granos, llevó a que, a fines de 2015, Monsanto anunciara una reducción de los recursos que destina a investigación. Esa medida no fue suficiente: este mes la empresa estadounidense redujo sus proyecciones de ganancia para este año y anunció el despido de 16% de sus trabajadores. Aun así, se estima que Monsanto facturó en 2015 unos 15.000 millones de dólares anuales en semillas y herbicidas.

Bayer también ha recorrido un camino diferente del habitual en los últimos años. En lo que va del siglo XXI la empresa, que tiene más de 150 años, amplió sus áreas de negocios mediante la adquisición de empresas consagradas y vivió una gran reorganización. En 2010 asumió el liderazgo de la empresa Marijn Dekkers, que se fue en abril y fue sustituido por Warner Baumann. Tanto Dekkers como Baumann consideraron prioritario el desarrollo de Bayer CropScience, el área de la empresa dedicada al sector agroquímico. Esta transformación no estuvo exenta de riesgos: entre 2011 y 2015 la deuda neta de Bayer se duplicó.

Hoy Bayer CropScience representa 22% del negocio de Bayer (medido en dólares), y la adquisición de Monsanto es una oportunidad de aumentar su presencia en el sector, donde tiene competidores cada vez más fuertes. Si la compra se concretara, los productos agroquímicos pasarían a representar 40% del negocio de Bayer, informó la agencia de noticias Reuters.

Monsanto y Bayer tienen al menos dos aspectos importantes en los que son complementarios: Monsanto tiene un gran desarrollo en América del Norte y del Sur, mientras que Bayer lo tiene en Europa; Monsanto se ha enfocado en el desarrollo de sus semillas y Bayer en la investigación y el desarrollo de fertilizantes. Justamente, lo que buscaba Monsanto en la adquisición de Syngenta era absorber su cartera de fertilizantes y su capacidad de investigación, informó The Wall Street Journal.

En números

A tres semanas de asumir, Baumann anunció que Bayer quería comprar Monsanto. Ayer se conoció la cifra de la oferta: 62.000 millones de dólares (122 por acción). El valor de Monsanto en la bolsa era 40% inferior a esa cifra la semana pasada, cuando la empresa anunció que había recibido una oferta de compra de Bayer sin dar más detalles.

El anuncio de Bayer, que se hizo formalmente ayer, tuvo efectos muy distintos en el precio de una y otra compañía. Mientras que las acciones de Monsanto subieron 9,5% entre la semana pasada y esta, las de Bayer bajaron hasta 8% en el mismo período. Como una señal de confianza, el presidente de la empresa alemana compró ayer 11.000 acciones de la compañía por casi un millón de euros.

Sin embargo, la eventual compra podría retrasarse: Monsanto rechazó en un comunicado la primera oferta de Bayer porque considera que es “incompleta y financieramente inadecuada” y que “infravalora significativamente” a Monsanto. Sin embargo, en el comunicado se agrega que el consejo de administración de la empresa estadounidense “está abierto a seguir manteniendo conversaciones”.

No fue la única mala noticia que recibió Bayer ayer: la agencia Moody’s anunció que revisará a la baja la calificación de riesgo de la empresa porque una eventual compra de Monsanto aumentaría su endeudamiento.

Monsanto es una empresa particularmente resistida en Europa, sobre todo en Alemania, donde 76% de los ciudadanos consideran “importante” que se prohíba la plantación de semillas transgénicas. Además, la noticia de la oferta de compra se conoció el mismo día en el que representantes de la Unión Europea debatían si extender hasta 2025 el uso de glifosato, el principal componente del herbicida estrella de Monsanto, que según la Organización Mundial de la Salud podría ser cancerígeno.


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