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Humor | Viernes 27 • Mayo • 2016

EL FARO del Final del Mundo

El ajuste fiscal sigue provocando aumentos: creció en 75% el nivel de demagogia en los discursos de los políticos

Las propuestas destinadas a redireccionar o capitalizar el odio de los ciudadanos están “enganchadas” al nivel de descontento popular, por lo que si sube este, suben las otras.

El proyecto de ajuste fiscal presentado por el gobierno fue duramente cuestionado por la oposición, y no sólo en la prensa, sino también en el Parlamento, desde donde se reclamaron medidas alternativas. Una de ellas la propuso el senador Pedro Bordaberry, y consiste en bajar el sueldo de los legisladores. Según pudo saberse, en la interna de su sector, Vamos Uruguay, la iniciativa “cayó mal”. “No es por no poner plata. Lo que pasa es que ya se nos están yendo suficientes dirigentes. Si empezamos a pedir que ganen menos, se van a ir todos. Yo no lo haría porque siento que un acto así no se corresponde con la tradición batllista, y, además, porque vivo con mis padres, así que no gasto mucho”, aseguró un legislador que no quiso identificarse.

Una de las quejas contra el ajuste que se escucharon más fue que el Estado “gasta mal”. Desde el oficialismo también hubo críticas en ese sentido. El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, opinó que el país tiene demasiados funcionarios públicos. Tabaré Vázquez, por su parte, se quejó por las “demoras” en la implementación de los proyectos de participación público-privados, y responsabilizó a “la burocracia”. Según un analista, el ajuste fiscal no sólo generó una suba de los impuestos, sino que también provocó un aumento “de aproximadamente 75%” en la cantidad de demagogia en los discursos de los políticos. “La oposición quiere sacar rédito del descontento de la población ante estas medidas, y el oficialismo busca por todos los medios evadir las responsabilidades. Para eso, nada mejor que redireccionar o capitalizar el odio de los ciudadanos hacia personas que no forman parte del problema”. Desde el Frente Amplio reconocieron que hay “cierta demagogia” en los discursos de Astori y Vázquez, pero aseguraron también que “la maniobra no es peligrosa, porque a los funcionarios públicos no los mueve nadie. Es como pegarle a una estatua. De hecho, se parecen mucho”.