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Nacional | Miércoles 25 • Mayo • 2016

Cierre del Plan Juntos en el barrio 1º de Mayo. Foto: Sandro Pereyra (archivo, marzo de 2015)

Pensar el territorio

63 propuestas se presentaron a la primera edición del Premio Nacional de Urbanismo.

Se conocieron ayer los ganadores del Premio Nacional de Urbanismo, una propuesta impulsada por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) con el fin de “estimular e incentivar las acciones tendientes a la promoción y educación en materia de vivienda, ordenamiento territorial, gestión y planificación urbana y territorial”, así como la investigación en estas temáticas. La idea surgió en la Dirección de Ordenamiento Territorial del MVOTMA; su director, Salvador Schelotto, expresó ayer durante la entrega de premios que “era hora de que se instalara un premio en esta práctica social”, así como existen desde hace muchos años para la literatura, las ciencias y las artes plásticas.

El premio fue creado por decreto presidencial en setiembre de 2015 y tendrá una frecuencia anual; la primera edición recogió la producción de trabajos realizados entre el 1° de enero de 2014 y el 15 de diciembre de 2015. Eneida de León, titular del MVOTMA, expresó en la presentación que la sociedad está “cada vez más urbanizada y más fragmentada”, y por eso subrayó el objetivo de lograr una “sociedad más integrada”. “La ciudad que queremos es aquella que no expulse al ciudadano, que lo incluya, cuyos habitantes tengan fácil acceso a la cultura, a la educación, al trabajo, a la recreación y al deporte”, dijo, y agregó: “Si nosotros expulsamos a los menos favorecidos, vamos a tener una sociedad fragmentada”.

Se presentaron 63 trabajos; se otorgaron siete premios y 12 menciones honoríficas. “Como no había antecedentes, quizá no hayamos recogido toda la riqueza y toda la diversidad de lo que se produjo en el país en los últimos años, pero supongo que va a ser un punto de arranque”, evaluó Schelotto, quien confió en que en próximas ediciones se presentarán más trabajos.

Diseño de paisaje

La Licenciatura en Diseño de Paisaje se creó en 2008 en la sede de Maldonado del Centro Universitario de la Región Este (CURE) de la Universidad de la República (Udelar). Daniela Vázquez Mora y Gimena Rodríguez Malán, que pertenecen a la primera generación de la carrera, ganaron el premio por su tesis de grado “Emergencia: agua potable. Actuaciones paisajísticas para la sustentabilidad del recurso agua potable de la cuenca de la Laguna del Sauce”. En diálogo con la diaria, valoraron el reconocimiento por lo que les corresponde a nivel personal, pero prefirieron destacarlo como “un gran premio para promocionar nuestra licenciatura, que hasta ahora no era reconocida a nivel de llamados”.

Vázquez y Rodríguez explicaron que la investigación partió del diseño de una herramienta para analizar el territorio de la cuenca de la Laguna del Sauce; luego elaboraron un proyecto enfocándose en La Capuera, “una urbanización en la costa de la Laguna de los Cisnes y del Potrero”, que son dos lagunas que conforman, junto a la del Sauce, el sistema lagunar que lleva el nombre de esta última, la más grande.

Su propuesta apuntó a “rehabilitar el sistema hídrico de la urbanización” y se centraron en un tramo de una cañada de La Capuera. “Es una propuesta que incorpora los sistemas socioecológicos, e intentamos hacer una mirada territorial desde los servicios ecosistémicos”, describieron. La propuesta se centraba en el manejo de aguas servidas, y para eso pensaron en crear “corredores buffer” plantando monte ribereño y creando un parque lineal. Comentaron que actualmente la Intendencia de Maldonado tiene como plan entubar esta cañada, lo que difiere de su propuesta: “No es lo mismo tener la cañada entubada que tenerla abierta y vivirla con un parque; se trata de cuidar y aprovechar el recurso”, lamentaron.

Bien centrados

El Plan de Ordenación, Recuperación e Integración Urbana de Casavalle fue premiado en la categoría Instrumentos de Ordenamiento Territorial. María Fernanda Villalba, Álvaro Trillo, Fernando Errandonea y Miguel Rodríguez, arquitectos de Planificación de la Intendencia de Montevideo, dialogaron con la diaria. Reseñaron que el trabajo en la zona arrancó en 2009. El plan comenzó a diseñarse en 2013, y fue aprobado por la Junta Departamental de Montevideo en julio de 2015. Tiene por objetivo “integrar Casavalle y la ciudad” y “construir ciudad en Casavalle”, un área que incluye Casavalle y parte de los barrios Manga, Piedras Blancas y Las Acacias, y cuenta con más de 80.000 habitantes.

Apuntaron a “darle más importancia al soporte natural, porque es un territorio donde lo natural es conflictivo en cuanto a las cañadas y cursos de agua: hay ocupaciones irregulares, basura, contaminación, mucha fractura, porque no hay puentes, no hay cómo pasar de un lado al otro, y preferimos ver eso como un potencial, revertirlo”, explicaron. Fue así que tomaron aquello que era una dificultad, como los cursos de agua, para planificarlos como parques lineales.

Es un plan territorial -enmarcado en el Plan Integral Casavalle- que busca que el barrio tenga los equipamientos necesarios. “Se habla de llevar la ciudad a Casavalle. No es solamente lo relativo a la vivienda, que se aborda muy profundamente, sino también la vida ciudadana: que el habitante de Casavalle se sienta un ciudadano con todos los derechos que puede tener un habitante de la costa de Montevideo, por ejemplo”, dijo uno de los arquitectos. Uno de sus colegas amplió: “Es el primer plan en la periferia de la ciudad. Nos planteamos que esa zona tuviera las mismas características que las áreas centrales”. Destacaron como una ventaja del plan que pudiera ir concretando obras mientras se elaboraba. Fue así que hicieron la plaza Casavalle: “Nos fue muy bien porque dignificó al habitante de la zona; la plaza no fue destruida, se trató de una obra consistente, y a partir de esa prueba, que funcionó muy bien, encaramos todas las operaciones urbanas en la misma dirección”. Mencionaron la proyección de obras en la cañada Matilde Pacheco, el arroyo Miguelete, la cañada Casavalle y en los complejos habitacionales Misiones y Casavalle.

Los arquitectos defendieron este tipo de planificación y comentaron que “es una zona en la que ha habido actuación del Estado desde hace muchos años, pero se trató de acciones descoordinadas que generaron la situación que hay ahora; por ejemplo, esos complejos habitacionales [Misiones y Casavalle] son del 60 y han generado situaciones sociales dramáticas”.

Los planes de ordenamiento territorial se multiplicaron a partir de la Ley de Ordenamiento Territorial, aprobada en 2008. Los arquitectos catalogaron al Plan Casavalle como “uno de los primeros mojones de peso”, y esperan que cada vez haya más experiencias, porque “son instrumentos que sirven para encauzar la inversión pública de los diferentes estamentos del Estado y que esa inversión tenga un sentido, que no sean acciones sueltas, sino que todo tenga un porqué y un para qué”.

Schelotto dijo a la diaria que ve con mucho optimismo la aplicación de la Ley de Ordenamiento Territorial. “Estamos recién a ocho años de su aprobación, y en este período tan corto hubo una producción importantísima de instrumentos de planificación y gestión territorial, tanto en cantidad como en calidad y en diversificación territorial en los 19 departamentos. Tenemos 54 instrumentos aprobados y hay muchos que están en proceso”, explicó. Entre los desafíos mencionó el propósito de que haya más instrumentos de alcance regional, que son aquellos en los que varios gobiernos departamentales se asocian con el Poder Ejecutivo, además de la intención de “mejorar la calidad de las propuestas”. Con respecto a esto último comentó: “Hasta ahora se ha dado un proceso aluvional de desarrollo, pero el país tiene que incorporar cada vez más recursos técnicos. Planificar es hacer un uso racional de los recursos, para lo cual se necesita gente formada al más alto nivel: economistas, abogados, sociólogos, trabajadores sociales, arquitectos, ingenieros. La masa crítica tiene que crecer; hay que incorporar más técnicos, más profesionales a las oficinas, fundamentalmente de los gobiernos departamentales, y subir algunos escalones en esta producción”.

Premiados

Instrumentos de ordenamiento territorial. Intendencia de Montevideo por el Plan de Ordenación, Recuperación e Integración Urbana de Casavalle.

Proyectos urbanos. Intendencia de Montevideo por el proyecto Entorno Mercado Agrícola. Intendencia de Maldonado por el proyecto Rambla de los Argentinos, en Piriápolis.

Ensayos e investigaciones. “Ciudades intermedias del Uruguay. Transformaciones urbanas y subsistemas regionales”, de Edgardo Martínez y Carolina Rodríguez.

Trabajos de estudiantes. En la subcategoría Monografías y tesis de grado: “Emergencia: agua potable. Actuaciones paisajísticas para la sustentabilidad del recurso agua potable de la cuenca de la Laguna del Sauce”, de Daniela Vázquez Mora y Gimena Rodríguez Malán, estudiantes del CURE de la Udelar. En la subcategoría Propuestas y proyectos: “Condensador urbano. Equipamiento colectivo para la convivencia. Bahía del Cerro de Montevideo”. Proyectistas: Daniel Varela y Santiago Hernández, estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Udelar.

Comunicación social. “Más que un techo”, de Amanda Muñoz y Sandro Pereyra, trabajos publicados en la diaria y Lento.

Premio a la trayectoria. Mario Spallanzani; Thomas Sprechmann; Carlos Acuña.

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