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Internacional | Jueves 16 • Junio • 2016

Nicolás Maduro durante una manifestación, el martes, en Caracas. Foto: Federico Parra, Afp

Bloques que no encastran

Respaldos y críticas a Almagro y a Maduro marcaron la asamblea de la OEA.

La 46a Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) terminó ayer y dejó, formalmente, una resolución que reclama respeto y promoción para los derechos indígenas, aunque las dos jornadas giraron en torno a la situación política de Venezuela.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, mantienen posiciones encontradas: Almagro pidió que se aplique a Venezuela la Carta Democrática de la OEA y Maduro le respondió con acusaciones de injerencia indebida en la política de su país. Si bien era evidente que esta tensión iba a dominar las conversaciones que se mantuvieran en Santo Domingo, el tema fue excluido formalmente de la agenda en los días previos, y la propuesta de Almagro será tratada en una asamblea de cancilleres extraordinaria el jueves 23. El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup, aseguró que asistirá a esa sesión para “exponer la ruptura del orden constitucional“ en su país. El gobierno venezolano ha indicado que Ramos Allup no puede ir al encuentro excepto que sea invitado directamente por la OEA.

La crisis en Venezuela se hizo presente en el encuentro desde el comienzo: el vicecanciller de Nicaragua, Denis Moncada Colindres, pidió que Almagro renuncie por su “comportamiento ilegal, irrespuetuoso y prepotente”. También atacó duramente a Almagro la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, quien dijo que el secretario general de la OEA “tiene una posición intervencionista de Venezuela, sirviendo de agente a Washington”. Rodríguez habló después que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y dijo: “Siento como que habló el dueño del mundo”.

Kerry dijo que su país “se une” a Almagro en su pedido para que Venezuela libere a los “presos políticos” y “honre los mecanismos de su Constitución, incluyendo un referéndum revocatorio”. Sin embargo, Kerry dijo que Estados Unidos no respalda la suspensión de Caracas en la OEA. En mayo Kerry brindó su apoyo a la iniciativa de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en la que los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España, Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos, de Panamá, se reunieron con el oficialismo y la oposición venezolana en busca de un acercamiento que hiciera posible un diálogo directo. La agencia de noticias Efe informó que Venezuela invitó a estos tres ex mandatarios a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA que será el martes.

La iniciativa de la Unasur cuenta con el apoyo de los países que rechazan aplicar la Carta Democrática a Venezuela, como Ecuador o Bolivia, pero también es rechazada por otros, como Paraguay. El canciller de este país, Eladio Loizaga, dijo ayer que la OEA es el principal foro político de la región ante la “polarización ideológica” de “muchos otros organismos regionales”.

Desde Venezuela, Maduro dijo que está dispuesto a “continuar” los diálogos con la oposición, “apoyados por Unasur y los ex presidentes [...], lo más pronto posible”. “Estabilicemos esos diálogos”, pidió.

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