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Cultura | Viernes 03 • Junio • 2016

Joey Burns y John Convertino, de Calexico. Foto: Ingo Pertramer, Difusión

Borrando fronteras

Llega Calexico a Montevideo.

La banda estadounidense Calexico es de las que cubren tantos géneros -desde rock alternativo hasta cumbia- que no se sabe si sorprende más lo amplio de su abanico o su calidad en cada estilo que aborda. Formada hace ya 20 años por dos ex integrantes del legendario grupo indie Giant Sand -el guitarrista, vocalista y multiinstrumentista Joey Burns y el baterista John Convertino-, Calexico posee un sonido fronterizo, arenoso, del cual emergen voces y trompetas de mariachi entrelazadas con sonidos propios del rock del suroeste estadounidense. También son formidables acompañantes, que les dan su toque inconfundible a las canciones de los solistas que trabajan con ella, desde el melancólico Iron & Wine hasta la altiva Nancy Sinatra. Estarán el viernes 10 en La Trastienda y tuvimos la oportunidad de entrevistar a Burns, frontman de esta banda mestiza, inclasificable e irremediablemente enamorada de los sonidos latinos.

-“Calexico” es el nombre de una ciudad, que se llama así por la unión de “California” y “México”. ¿Eso resume el sonido de la banda?

-Fue la idea de gente reuniéndose para celebrar la vida, la música y la cultura lo que atrapó inicialmente nuestra atención para usar ese nombre.

-Ya han estado antes en Sudamérica...

-Sí, un par de veces.

-¿Cómo te interesaste en Sudamérica y su música?

-Siguiendo mi oído, viajando, hablando con amigos, buscando distintas clases de música. Así fue que la conocí.

-Ustedes suelen acompañar a solistas como Sam Beam (Iron & Wine), Nancy Sinatra, Victoria Williams, Neko Case, etcétera. ¿Cómo eligen con quién trabajan y graban?

-Las colaboraciones parecen hallar su propio camino, pero generalmente surgen de algún amigo de los artistas. O simplemente aparecen de la nada.

-El disco que hicieron con Beam (In the Reins, 2005) me parece lo mejor de Iron & Wine. ¿Tienen planes de volver a trabajar con él?

-Sam Beam estuvo con nosotros en Tucson hace dos noches, de gira con su proyecto “Love Letter for Fire”, con Jessica Hoop. Y sí, hablamos de trabajar juntos otra vez. Estamos todos entusiasmados, sólo tenemos que encontrar tiempo en nuestras agendas.

-¿Con quién soñás con colaborar?

-Con Natalia Lafourcade. Tiene un gran olfato musical y es atemporal. Su voz tiene profundidad y me gusta la dirección que tomó en sus últimos dos discos. Con Tom Waits sería un sueño y algo fascinante. También me encantaría trabajar con Guy Garvey, de la banda Elbow.

-Para componer su último disco (Edge of the Sun) viajaron a Ciudad de México buscando inspiración. ¿Qué encontraron allí?

-La experiencia fue excelente y la gente, muy dulce y generosa. Nos quedamos en Coyoacán, a pocas cuadras de donde vivían Frida Kahlo y Diego Rivera. Conocimos a un montón de músicos locales y pudimos ver la instalación Disarm, de Pedro Reyes [que utilizó piezas de 6.700 armas de fuego decomisadas en Ciudad Juárez para crear 50 instrumentos musicales], y ver a músicos tocar esos instrumentos. Fue algo potente, y desearía que más gente de Estados Unidos viajara a México para tener una versión realista de ese país, no la sensacionalista y terrorífica que impulsan los medios.

-El disco Carried to Dust (2008) abre con una hermosa canción sobre Víctor Jara (“Víctor Jara's Hands”), una figura muy significativa para la cultura latinoamericana. ¿Cómo conociste la obra de Jara? ¿Estás familiarizado con la historia reciente de Sudamérica?

-En nuestro primer viaje a Chile nos introdujeron a la música y la historia de Jara. Desde entonces he escuchado su música y he leído sobre su trabajo como activista y manifestante. Escribimos esa canción sobre los temas acerca de los que cantaba. El estribillo dice “cercas que fallan y caen al suelo / portando el fruto de las manos de Jara”. La canción trata sobre qué impulsa a la gente a dejar sus hogares o a defenderse de pie a sí mismos, sus familias o sus comunidades. Sí, suelo seguir las noticias referentes a América Central o Sudamérica.

-Han tocado con Gotan Project. ¿Te gusta el tango?

-Soy un fan de Carlos Gardel; la corista y compositora Lhasa de Sela me hizo conocer su música. Me gusta el tango, me gusta Gotan Project, y me sentí honrado de haber tenido la oportunidad de trabajar con ellos. Astor Piazzolla es sorprendente. Me gustaría aprender más sobre la música de Uruguay; supongo que ese es uno de los beneficios de viajar y la razón por la cual me gusta ver el mundo. Siempre descubro nueva música.

-Hicieron un cover de “Going to Acapulco”, de Bob Dylan, para la película de Todd Haynes I'm Not There (2007). Me parece una de las mejores versiones de Dylan que haya escuchado, pero no es precisamente uno de sus temas más conocidos. ¿Fue una elección de ustedes o del director?

-Haynes había escrito la escena en el guion con esa canción. El supervisor musical Randall Poster nos pidió que la tocáramos y nosotros elegimos la dirección y el sentimiento de la versión. También se nos ocurrió pedirle a Jim James, de My Morning Jacket, que llevara la voz principal. Me alegra que te gustara la versión. Hay montones de canciones no muy conocidas de Dylan. Un montón del cual elegir para tocar en estudio o en vivo.

-Hablando de bandas de sonido, su música tiene una cualidad muy cinematográfica. Es imposible no pensar en Calexico como la banda ideal para musicalizar un western...

-Sí, grabamos varias bandas de sonido... The Guard (2000), de John Michael McDonagh, y Circo (2010), de Aaron Schock. Recientemente nos han pedido música para varios documentales.

-Su música tiene algo muy atemporal, muchas de sus canciones podrían ser contemporáneas del Forever Changes (1967) de Love... ¿Cómo ves a la música estadounidense actual en general?

-Me gustan mucho la música actual y el uso creativo de la tecnología y los samples. También soy un gran fan de cualquiera que tenga una voz distintiva y personalidad en su instrumento, no importa el formato o la edad que tenga. Escuchamos música de todos los períodos y géneros. El jazz es una de nuestras grandes influencias, así como la música folclórica de todo el mundo. La energía del punk me curtió cuando era un chico y trabajaba en [el sello] SST, unos pocos años antes de empezar a girar con la música.

-Siendo tan cercanos a la cultura de México, ¿qué sentís ante el discurso sobre los mexicanos de Donald Trump?

-Es algo que no me hace feliz, así como no me hace feliz su estereotipo de las personas de distinta procedencia religiosa, o su conducta abusiva hacia las mujeres.

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