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Internacional | Miércoles 15 • Junio • 2016

David Cameron, primer ministro británico, participando en un debate sobre el referéndum de la UE, el 10 de junio, en Londres. Foto: Adam Gray, Afp

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Crece el apoyo a la salida de Reino Unido de la Unión Europea a una semana del referéndum.

El jueves de la semana próxima los británicos definirán si su país permanece o no en la Unión Europea (UE) y los sondeos muestran un avance de quienes apoyan la salida del bloque. La división interna del Partido Conservador del primer ministro David Cameron, que encabeza la campaña por la permanencia, la ambigüedad en el discurso del laborismo, que apoya la misma postura, y el debate sobre la inmigración podrían explicar el giro en las encuestas, que hace pocos días mostraban la tendencia opuesta.

El grupo que dirige Cameron, favorable a la permanencia de Reino Unido en la UE, lideró las encuestas durante los últimos meses. Sin embargo, quienes promueven la salida del bloque, o Brexit, tomaron impulso en estos días. Los sondeos de esta semana muestran que, si el referéndum se realizara hoy, los británicos elegirían dejar para siempre el bloque al que se unieron hace 43 años. La encuesta publicada ayer en el diario británico The Times otorgó 46% de respaldo al Brexit, un ascenso de 3% frente a otra de la semana pasada, y 39% a la campaña por la permanencia en la UE, un descenso de 3%. Otro sondeo, difundido en The Guardian, ubica el Brexit a la cabeza con 53% de las preferencias, mientras el otro bando alcanza 47%. El tercer sondeo divulgado ayer, esta vez por The Daily Telegraph, le dio al Brexit 49% del respaldo -un aumento de 2%- y a la permanencia, 48%.

Algunos analistas británicos atribuyen este vuelco al cambio de estrategia del “equipo Brexit” -liderado por el ex alcalde de Londres Boris Johnson y el líder del euroescéptico Partido por la Independencia, Nigel Farage-, que se concentró en el aumento de la inmigración y el mal manejo de este tema por parte de la UE. Otros consideran que la campaña para permanecer en la UE no fue fuerte ni persuasiva y que a Cameron le jugó en contra la división interna de su partido entre euroescépticos y europeístas.

El domingo, Cameron endureció su speech en una entrevista con la cadena BBC, y dijo que si su país se retira de la UE “las prestaciones a los pensionistas podrían estar amenazadas” y se generaría un “agujero negro” de hasta 50.000 millones de euros para 2020. “En esas circunstancias, la financiación futura del sistema público de salud podría estar en riesgo”, vaticinó. En cambio, si los británicos eligen permanecer en el bloque habrá más inversiones y aumentará el empleo. “Si votamos por salir, es una década de incertidumbre”, agregó.

Pero mientras Cameron es claro, al líder laborista, Jeremy Corbyn, lo critican por no serlo. Corbyn llegó a decir la semana pasada a la BBC que su nivel de entusiasmo por seguir en la UE se ubica “en la mitad superior, entre el cinco y el diez”. Ayer, posiblemente ante la presión generada por las encuestas, reaccionó: “La posición del Partido Laborista y de los sindicatos es la de votar por quedarnos. Urgimos a nuestros afiliados a reflexionar sobre la cuestión con cuidado y votar por la permanencia”, dijo.

Bruselas también lucha contra el Brexit. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo al diario alemán Bild que la salida de Reino Unido supondría “no sólo el inicio de la destrucción de la UE, sino de la civilización política occidental en su totalidad”, lo cual beneficiaría a las “fuerzas radicales antieuropeas” y perjudicaría a la economía británica y a la de los demás países de la UE.

Los partidarios del Brexit, por su parte, celebran el giro de las encuestas en los últimos días y refuerzan sus discursos. El fin de semana, Farage le dijo a la BBC: “La gente se cansó de las amenazas del primer ministro y del ministro de Economía. Los ciudadanos comenzaron a hacerle un corte de mangas a la clase política”.

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