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Internacional | Lunes 27 • Junio • 2016

Militantes caminan sobre el puente de Westminster hacia la Torre Elizabeth Queen (Big Ben) y el Parlamento, en el centro de Londres. Foto: Odd Andersen

Divididos

Británicos piden que se repita el referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea.

El resultado del referéndum del jueves, en el que triunfó la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), sumió a los partidos británicos en crisis, tuvo impacto en otras organizaciones políticas europeas y renovó los pedidos de independencia de Escocia, donde ganó la permanencia en el bloque. El primer ministro David Cameron anunció que renunciaría a su cargo ni bien se conoció el resultado: 51,9% a favor de la salida y 48,1% en contra.

El anuncio de Cameron de que dejará su cargo en octubre abrió una lucha interna en el Partido Conservador para elegir a su reemplazo. Según The Sunday Telegraph, en estos días se conocerá el primer candidato oficial: el ex alcalde de Londres Boris Johnson, que desde hace tiempo se perfila como líder de los conservadores y que salió fortalecido del referéndum porque fue uno de los principales líderes de la campaña por el brexit. La prensa británica también informó que la cúpula de los tories quiere que tenga un contrapeso fuerte en la interna, por lo que también se maneja el nombre de la ministra del Interior, Theresa May, que se había declarado partidaria de la permanencia en la UE pero no participó en la campaña.

La interna tory se resolverá en octubre, en el congreso del partido. Por eso Cameron anunció que recién entonces dejará el cargo. Seguramente se resuelva antes la interna del Partido Laborista, sacudida por el resultado del referéndum.

El actual líder laborista, Jeremy Corbyn, fue electo por las bases y cuenta con el apoyo de los sindicatos cercanos al partido, pero no con el de la dirigencia tradicional, que ahora encontró un nuevo argumento en su contra: el dirigente no supo liderar al Partido Laborista ante el referéndum. Nueve diputados del partido renunciaron al gabinete en las sombras, una especie de Ejecutivo paralelo que suelen conformar los partidos opositores en Reino Unido, y el grupo parlamentario laborista votará mañana una moción de confianza contra Corbyn. El resultado no es vinculante, pero puede significar un duro revés para el líder del partido, en particular porque varios diputados laboristas están reuniendo firmas para elegir a un nuevo líder.

Puertas afuera

Esta semana están previstas varias reuniones en la UE para tratar la salida de Reino Unido. Es la primera vez que un país del bloque decide abandonarlo desde su creación, en 1992, y los estatutos de la UE establecen que debe haber un período de negociaciones de dos años.

Sin embargo, algunos quieren acelerar esos plazos. En un comunicado conjunto, la Comisión, el Parlamento y el Consejo europeos pidieron al gobierno de Cameron “que aplique la decisión de los británicos cuanto antes”, porque “cualquier retraso prolongaría innecesariamente la incertidumbre”. En la misma línea, pero en un tono más áspero, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, consideró que la separación “debe ser rápida” y que “no será un divorcio amistoso, pero tampoco ha sido una historia de amor idílica”. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que “no hace falta correr” para concretar la separación, “ni ser particularmente desagradable en las negociaciones”.

Además de existir una diferencia en los tiempos, en el comunicado de las instituciones no hubo un llamado a la reflexión, la autocrítica o la renovación del bloque, algo que sí estuvo presente en los discursos de los jefes de Estado de varios de los otros 27 países de la UE. “El brexit es un golpe para Europa y para el proceso de unificación europea”, opinó Merkel, mientras que el belga Charles Michel lo calificó como “un cachetazo para el proyecto europeo”. La agencia de noticias Reuters informó que el canciller francés, Jean-Marc Ayrault, y el alemán, Frank-Walter Steinmeier, están trabajando en un texto conjunto denominado “Una Europa fuerte en un mundo incierto”. Allí se reconoce el descontento de varios países y se señala que “para prevenir la sigilosa y progresiva erosión” de la UE será necesario concentrarse “en lo esencial y en satisfacer las expectativas concretas” de los ciudadanos europeos.

No sos vos, soy yo

La salida de la UE no es “decisión tomada”, al menos para algunos británicos, que buscan revertirla. Una solicitud online en la página web del Parlamento británico y que ya cuenta con tres millones de firmas (casi 5% de la población británica) pide que se repita el referéndum y que su resultado sea considerado vinculante sólo si la participación es superior a 75% y la opción ganadora tiene más de 60% de los votos. El promotor de la iniciativa, Oliver Healey, se presenta como una persona que votó a favor de la salida de la UE pero no esperaba que esa opción ganara y ahora se arrepiente. La propuesta puede ser tratada por el Parlamento porque superó las 100.000 firmas.

De todos modos, parece poco probable que el Legislativo pase por alto que la mayoría de los británicos se pronunció por la salida de la UE, aunque puede hacerlo, ya que el referéndum no es vinculante.

Cientos de jóvenes reaccionaron indignados en las redes sociales después de que se conociera el resultado del jueves. Los análisis posteriores de la votación y las encuestas de opinión revelaron que la opción de salir de la UE recibió gran parte de su apoyo de las personas mayores y que la mayoría de los jóvenes se inclinaba por la permanencia. La BBC hizo un relevamiento en redes sociales del malestar de los jóvenes por tener que sufrir las consecuencias de una decisión que no tomaron, y también de su enojo porque quienes tienen 16 y 17 años no pudieron votar.

A las reacciones se sumó la de Escocia, cuya primera ministra, Nicola Sturgeon, dijo que es “altamente probable” que se repita el referéndum de la independencia, porque las condiciones cambiaron notoriamente respecto de 2014 y porque la mayoría de los escoceses votó a favor de la permanencia. En 2014, cuando ganó en Escocia, con 62% de los votos, la opción de permanecer en Reino Unido, uno de los argumentos fuertes de la campaña contra la independencia era que si Escocia se iba también quedaría afuera de la UE.

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