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Deporte | Martes 14 • Junio • 2016

En otro ritmo

Uruguay se despidió de la Copa Centenario goleando 3 – 0 a Jamaica.

En su tercer y último partido del Grupo C, Uruguay volvió a ser el equipo que nos tiene acostumbrados y ganó con autoridad goleando a Jamaica por 3 – 0. Esta victoria tras las derrotas ante México por 3 – 1 y Venezuela por 1 – 0, dejó a la selección celeste tercero en su grupo. Aun cuando Uruguay no jugaba por puntos que valiesen para el torneo, lo hizo con todas las ganas y seriedad para cortar esa casi inédita situación de dos derrotas consecutivas, demostrar la media del nivel de competición que tiene esta selección. Fue un buen triunfo ante un equipo duro físicamente, con buenos despliegues pero sin motricidad fina a la hora de atacar. Se destacó netamente Nicolás Lodeiro , Gastón Silva se mostró nuevamente como una opción valida para el lateral izquierdo, Edinson Cavani a pesar que no marcó estuvo en juego permanente y Abél Hernández dio muestra de su capacidad goleadora.

A las patadas

No fue auspicioso desde el punto de vista físico el comienzo del partido cuando de arranque nomás Michael Héctor le dió una terrible patada al pichonero Diego Godín en el partido que marcaba sus 100 presencias con la celeste absoluta. El árbitro colombiano ni se inmutó. Si lo fue desde el punto de vista ofensivo dado que en siete minutos el elenco de Óscar Washington Tabárez había creado casi tantas chances como en los dos partidos anteriores.

Un pase filtrado de Nicolás Lodeiro para la Joya Abel Hernández, dejó al pandense mano a mano con el arquero rival que salvó el gol. Fueron momentos esplendorosos de Lodeiro potenciado por la conexión por izquierda con el salteño Gastón Silva.

A los 20’ otra vez Nico asistió de maravilla a Hérnández que definió de derecha a izquierda para poner a Uruguay en ventaja. El gol de Abel emparentaba lo que había pasado en la cancha del Levi´s Stadium de Santa Clara con el marcador, pero además dejaba en estado de tranquilidad a los futbolistas celestes que ayer otra vez volvieron a vestir de celeste. Eso y seguramente otras cosas como el desarrollo de atributos individuales y colectivos nos devolvió a nosotros más que sus espectadores, sus seguidores, más que sus jurados sus hinchas, la misma sensación que hemos sentido por años y en decenas de partidos: esta selección nos genera expectativas, nos devuelve entrega y estrategia, y se une a nuestros sueños de cada partido.

Pudo aumentar Uruguay después del 1 – 0 pero los vicecampeones de la Copa de Oro de la Concacaf a quienes los sudamericanos conocimos en 3 durísimos partidos en la Copa América 2015, y se siguieron presentando en este torneo como un equipo de una gran fuerza y potencia física, se rearmaron y se acercaron al arco de Fernando Muslera.

El segundo tiempo mostró en sus inicios una constante búsqueda de los jamaiquinos y algunos desajustes uruguayos. Eso hizo que los reggae boys se adueñasen por minutos del juego, aunque Uruguay lo soportó bien. Un cabezazo cruzado de Edinson Cavani, a lo crack, pudo haber sido el segundo pero dio en el palo, y apenas un ratito después otra asistencia de Lodeiro, para Abel Hernández, terminó en gol en contra, cuando iban 22’ de la segunda parte.

Con Lodeiro de titiritero y ya después con Gastón Ramírez, Matías Vecino, Uruguay siguió buscando el tercero que parecía sería de Cavani, pero sin embargo fue de Chiche Corujo que robó una pelota y se metió en el área para vencer al arquero rival.

Fue una buena producción de los celestes, que ahora recién volverán a jugar el 1 de setiembre en Mendoza ante Argentina por la clasificatoria mundialista para Rusia 2018, y esa será otra historia.

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