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Humor | Jueves 02 • Junio • 2016

EL FARO del Final del Mundo

Farmacéuticos alertan sobre peligros de la marihuana: “Con el bajón el fumador se come las porquerías dulces que vendemos”

Especialistas aseguran que el cannabis debería venderse en lugares “más saludables”, en donde no se exhiban alimentos rebosantes de azúcar y grasa saturada.

Si bien existían dudas sobre cuándo comenzaría la comercialización de marihuana, debido fundamentalmente a los reparos que había planteado el presidente Tabaré Vázquez, ayer se supo que el gobierno estima que a partir de julio esta podría adquirirse marihuana en las farmacias. “Tabaré cambió la actitud cuando se enteró de que entre los gringos que vinieron a cultivar marihuana había unos cuantos masones”, explicaron desde el entorno del mandatario.

Pero la medida aún despierta el rechazo de muchos farmacéuticos, quienes consideran que en sus establecimientos no deberían venderse ese tipo de sustancias psicoactivas. “La idea de legalizar la marihuana es formalizar el mercado, ¿no? Y bueno, cuando se trata de sustancias psicoactivas, las farmacias son los lugares más informales que hay: se venden tranquilizantes sin receta todo el tiempo. Vender marihuana en las farmacias es un camino seguro para que cualquiera pueda acceder a ella sin receta”, aseguró un vocero de la Asociación de Química y Farmacia del Uruguay.

Desde la gremial alertan también que vender marihuana en la farmacia es “doblemente nocivo para los consumidores”, ya que a los “perjuicios naturales” que supuestamente genera el cannabis se agrega el hecho de que fomenta el consumo de chocolates y golosinas. “Hoy en día, en todas las farmacias hay chocolates, alfajores, caramelos y todo tipo de alimentos rebosantes de azúcar y grasas saturadas. Luego de fumar marihuana viene el bajón. Y con el bajón el fumador se come las porquerías dulces que vendemos. Entonces el daño no sólo se produce en su sistema nervioso, sino también en sus arterias, en donde se va a terminar alojando toda esa grasa saturada. Además, se puede dar la paradoja de que el fumador se vuelva diabético por los cinco kilos de azúcar que va a terminar comiendo después de cada porro, y después tenga que fumar marihuana para paliar los dolores de la diabetes. ¿No sería mejor que el cannabis se vendiera en lugares más saludables que las farmacias?”.