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Nacional | Lunes 06 • Junio • 2016

Plantación árboles nativos en la ribera del río Santa Lucía, el viernes en Paso Severino, Florida. Foto: Santiago Mazzarovich

Medio vacío y medio lleno

Se avanza en las medidas para revertir el deterioro de la cuenca del Santa Lucía, aunque todavía falta bastante.

Para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado ayer, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) decidió plantar 800 árboles nativos en la cuenca del río Santa Lucía. En una cuenca tan grande, la iniciativa no deja de ser simbólica, pero apunta a generar experiencias de “restauración de ecosistemas”, valoraron las autoridades el viernes en Paso Severino, donde se plantaron 300 árboles. A tres años del lanzamiento del “Plan de acción para la protección del agua en la cuenca del Santa Lucía”, muchas de las medidas para frenar su degradación no están operativas, pero parecen estar encaminadas.

Ubicada sobre el río Santa Lucía Chico, la represa de Paso Severino es “nuestro principal embalse como fuente de agua bruta para potabilizar”; se encuentra a pocos kilómetros de la usina de Aguas Corrientes, “donde se produce y se distribuye agua potable para más de la mitad de la población del país”, según explicó el viernes Milton Machado, presidente de OSE. Fue allí donde las autoridades resolvieron plantar 300 árboles, en un área de dos kilómetros al borde del embalse. La tarea continuará mañana en una zona de la ciudad de Santa Lucía conocida como El Rincón, donde había un basural, pese a estar a pocos kilómetros aguas arriba de la planta potabilizadora de Aguas Corrientes; allí se plantarán 400 árboles.

Alejandro Nario, responsable de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), explicó que la estrategia es parte del cuidado de la cuenca del Santa Lucía y que “la idea es poder empezar a generar experiencias en Uruguay de restauración de ecosistemas”. Eneida de León, titular del MVOTMA, deseó que “en unos años podamos recuperar el bosque nativo y toda la zona de protección de Paso Severino, de tal forma que dentro de unos años la potabilización del agua sea más fácil, sea menos peligrosa y nosotros tengamos la posibilidad de volver atrás”.

Alianza de flora y fauna

Los pozos en Paso Severino ya estaban hechos. Las autoridades plantaron los primeros árboles; continuaron la tarea estudiantes de la Escuela de Jardinería del Jardín Botánico de la Intendencia de Montevideo (IM) y de la carrera de Técnico Forestal de la Universidad de la Empresa (UDE), junto a voluntarios del Ministerio de Desarrollo Social. Se plantaron seis especies: palo amarillo, viraró, arrayán, murta, tala y congorosa. Las plantas fueron entregadas por el vivero de la IM; Nario valoró ese aporte como “fundamental” porque “una de las limitaciones es que no existe un stock de especies nativas suficiente”. “Si uno quisiera hacer un plan de restauración a gran escala no habría plantines; por eso, parte de lo que estamos haciendo es generar esa capacidad de reproducción de semillas y de plantines, para poder actuar en otro lado”, explicó.

Liliana Delfino, integrante del Jardín Botánico y docente de Agroecología en la UDE, detalló en diálogo con la diaria que la medida apunta “a proteger el embalse por las inundaciones” y señaló que “las plantas ofician de filtro” de contaminantes y nutrientes. Las seis especies seleccionadas -todas propias del lugar- se plantaron “formando parches de un diámetro de 24 a 30 metros. Luego esos parches se conectan con postes con un hilo de alambre para que las aves se posen y, al comer los frutos, se ocupen de resembrar las semillas”. Así se requieren menos plantas y se acelera un proceso que de forma natural llevaría mucho más tiempo. Si las plantas se cuidan, en dos o tres años habrá “un bosque bastante crecido”, anunció Delfino.

Producción

El cercado del embalse de Paso Severino fue una de las 11 medidas establecidas en el plan de acción de 2013 con el objetivo de restringir el acceso del ganado a abrevar en el curso de agua, y si bien el espacio era propiedad de OSE, los productores manifestaron su disconformidad cuando, en abril, se cercó el embalse con 110 kilómetros de alambrado.

“El desafío es lograr conciliar aspectos de la producción con el cuidado del medioambiente”, manifestó, en conferencia de prensa, Mariana Hill, responsable de la Dirección General de Recursos Naturales Renovables del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Algo parecido expresó Eneida de León, quien saludó el trabajo interinstitucional y, un poco en broma, un poco en serio, dijo que dejaron “de ser enemigos con el MGAP”: “Ya no estamos en una eterna lucha contra la producción, sabemos que podemos tener una producción sostenible en este país y podemos tener un Uruguay natural que no tiene que ser una mentira para nadie; que podemos llegar a eso perfectamente”.

Una de las medidas lanzadas en 2013 establecía la obligatoriedad de que todos los padrones rurales de la cuenca del Santa Lucía aguas arriba de Aguas Corrientes presentaran Planes de Uso, Manejo y Conservación de Suelos. Se comenzaría a aplicar en una fase piloto que comprendía a los productores lecheros del embalse de Paso Severino; la fecha límite inicial para presentarlos se había fijado en abril de 2015 y luego se extendió a abril de 2016. Consultada por la diaria, Hill confirmó que ya están en la fase obligatoria, y señaló que “hasta hace diez días había 140 planes en proceso; el escenario para esta primera etapa son aproximadamente 200”. La jerarca ligó su concreción a otra de las medidas del plan de acción: que todos los tambos de la cuenca tuvieran operativo un sistema de gestión de efluentes antes de diciembre de 2015. Para facilitar su concreción fue que el MGAP lanzó los planes de lechería sostenible que apuntan a darle al productor fondos para hacer inversiones que mejoren el manejo de efluentes y del agua. A modo de ejemplo, Hill dijo que “para todos los productores que puedan estar afectados por el alambrado que estamos haciendo, están abiertos los llamados del MGAP para presentarse para comprar bebederos o alguna bomba solar”.

Otra de las medidas del plan de acción lanzado en 2013 fue instalar un área de amortiguación sin laboreo y sin uso de agroquímicos en las márgenes de varios ríos y arroyos. Consultado por la diaria sobre su cumplimiento, Nario informó que se está multando a quienes son encontrados en infracción y que “la semana pasada la Dinama contrató a dos ingenieros agrimensores para medir las distancias, y va a salir a inspeccionar. Hasta ahora muchas de las actuaciones eran por medio de las denuncias o por los vuelos que hacíamos con la Armada y con la Intendencia de Canelones; ahora vamos a tener un equipo de agrimensores, para que midan legalmente la distancia y de esa forma poder sancionar”.

Industria, saneamiento y otros usos

Respecto de las 23 industrias con mayor impacto sobre la cuenca, que inicialmente debían de tener operativos sus sistemas de tratamiento de efluentes en diciembre de 2014, Nario explicó que la gran mayoría “está en la fase de operación” y que algunas fábricas “icónicas, como el Frigorífico de Canelones, ya están en la parte de la puesta en operación”. “Creemos que eso va a ser una medida que va a impactar en el Canelón Chico y todo el entorno de la ciudad de Canelones”, dijo, y agregó que el sector industrial invirtió 30 millones de dólares en la construcción de estos sistemas.

Según el plan de acción para la cuenca, antes de diciembre de 2015 OSE debía tener operativos los sistemas de saneamiento en las ciudades de Fray Marcos y San Ramón, y haber mejorado el de Santa Lucía. No lo ha concretado, pero está en camino. Machado explicó a la diaria que las obras están adjudicadas y estimó que puedan comenzar en el segundo semestre de 2016 (costarán 38 millones de dólares que serán financiados por Fonplata).

En cuanto a la represa a construir en el arroyo Casupá -medida que permitirá incrementar la reserva de agua potable-, Machado manifestó que se consiguieron fondos internacionales no reembolsables para elaborar el proyecto, que llevará 30 meses.

Con respecto a la implementación de una solución definitiva para la disposición final de los lodos que genera la planta de Aguas Corrientes, el presidente de OSE dijo que “es otra de las medidas pendientes; lo que se consiguió ahora es el aval de Dinama de la localización: el predio es enfrente al río, en San José”. Pero el proyecto que se había pensado, que consistía en bombear los lodos desde la planta al terreno, “es carísimo”, puesto que su implementación rondaría los 25 millones de dólares, y OSE tendría que invertir nueve millones de dólares por año para costear su operación y financiamiento, dijo Machado. “Se sigue estudiando si conseguimos algún proyecto que optimice la parte económica y de operación. Hay un equipo contratado trabajando con OSE para definir cómo va a ser el proyecto final”, agregó. De acuerdo con el plan de acción, la obra debía haber comenzado en mayo de 2016.

Además de la contaminación que producen los establecimientos productivos, industriales, las ciudades y la propia tarea de potabilizar el agua, está lo que se le saca al río. El viernes asistió a Paso Severino Raúl Estramil, alcalde de Santa Lucía. En diálogo con la diaria detalló que recursos como el agua, la madera, la arena y la pesca han sido utilizados durante muchísimos años sin ningún control. Contó que en 2014 el municipio comenzó a trabajar con los lugareños, entre los que mencionó a cerca de “80 carreros que tal vez sean la tercera generación” que desarrolla esas tareas. Dijo que se nuclearon en la Agrupación de Carreros y que con ellos está coordinando el municipio para que corten especies exóticas y preserven las nativas.

Estramil lamentó el impacto de la fumigación. Mencionó que muchos casos no se denuncian, y que “algunos tamberos han arrendado parte de sus tierras a sojeros, y conviven en el territorio; eso les da un fuerte ingreso económico, pero las fumigaciones han llegado a matar animales, ganado, ovejas, y el mismo productor las entierra ahí. Pero no sale de ahí [no se denuncia], porque está económicamente vinculado al arrendamiento de esa tierra. Ni hablamos de las liebres o perdices”, dijo, aludiendo a la pérdida de animales silvestres, tan poco contabilizados.

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