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Nacional | Jueves 30 • Junio • 2016

Usuarios del Centro Tiburcio Cachón, ayer, a la salida del edificio anexo del Palacio Legislativo. Foto: Pablo Vignali

Sin palabras

Finalizó, sin resultados, la mesa de diálogo creada por legisladores para aproximar al Mides y a los usuarios del centro Cachón.

Probablemente los usuarios del centro de rehabilitación para personas ciegas y con baja visión Tiburcio Cachón desocupen mañana la institución, que ocupan desde hace 70 días. Las fichas de la negociación estaban puestas en la mesa de diálogo entre ellos y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) que había surgido como iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, pero la instancia de ayer no logró acercar a las partes. En diálogo con la diaria, tanto usuarios como legisladores manifestaron que la reunión no fue buena; una impresión similar tuvo la representante de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH). Desgastados, los ocupantes trabajaban anoche en la redacción de un comunicado de prensa y comenzaban a pensar la retirada. “La idea no es perjudicar a los compañeros para que no puedan rehabilitarse. Hasta acá llegamos”, explicó Daniel Lamas, ex usuario del centro, que adelantó que la idea es continuar con medidas de movilización.

Lamas informó que la instancia en el Parlamento no sirvió para dialogar; se trataba de la segunda reunión y los usuarios aspiraban a que concurriera alguien con poder de decisión, pero volvió a concurrir la directora de Jurídica, Brenda Ibarra. Según Lamas, la jerarca expresó que el traslado del centro Cachón hacia el Instituto Nacional de Ciegos General Artigas no era negociable y que se iba a hacer igual; lo que más les molestó fue que dijera que los ex usuarios tenían “intereses personales”. Los ocupantes rechazan el traslado por entender que el Instituto Artigas (ubicado en Camino Maldonado y Libia) no es accesible, que cuenta con muchas menos líneas de ómnibus que las que tienen disponibles en la ubicación actual, y que se ubica en “zona roja”. El Mides aduce que el traslado se hará cuando estén dadas las condiciones de accesibilidad, y justifica la decisión porque le permitirá destinar más fondos a la rehabilitación.

“No fue una buena reunión. Yo pretendía que dejáramos de volver hacia atrás, de discutir si el traslado era inminente o no, y nos quedamos en todo eso”, explicó Bertha Sanseverino, diputada por el Frente Amplio (FA) y presidenta de la comisión. La mesa de diálogo no volverá a convocarse; sí volverá a reunirse la comisión por este tema. Sanseverino afirmó que hay legisladores “que consideran que el Mides tiene que revisar su decisión de traslado; yo no tengo esa posición, porque si el ministerio está trabajando en un proyecto de un centro que tenga todas las garantías y espera que se le hagan todas las auditorías necesarias para reafirmar que la accesibilidad está asegurada, es el proceso que estaríamos caminando”. La diputada calculó que el tema pasará a la bancada para sacar una declaración, porque la comisión ya no tiene margen.

La diputada Cecilia Eguiluz (Partido Colorado) criticó que el Mides fuera sólo para confirmar que la decisión estaba tomada y que no negociaría ese punto, así como el hecho de que no concurrieran autoridades políticas. Según Eguiluz, la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento va a sacar una declaración responsabilizando al Mides de haber cortado el diálogo; agregó que probablemente las bancadas tratarán el tema porque “algunos proponen hacerle una interpelación a la ministra”.

Gloria Rodríguez, diputada por el Partido Nacional, opinó que la reunión fue “una vergüenza” y que hubo coincidencia entre los legisladores respecto de que “las cosas se manejaron mal” porque el Mides no consultó a los usuarios sobre la decisión. “La ministra ha desconocido y le ha faltado el respeto al Parlamento, porque fue convocada dos veces y envió a una funcionaria mandatada”, dijo, y acusó al Mides de “castigar políticamente a los usuarios”.

Eduardo Rubio, diputado por Unidad Popular -que es delegado, y no miembro, de la comisión- expresó que la reunión “dejó un sabor amargo” porque “el Mides insistió en su actitud intransigente de soberbia, mandando una delegación que no tenía posibilidad de resolución política”. Opinó, además, que el Mides trató a los usuarios “como objetos y no como sujetos”.

Mariana González, integrante del Consejo Directivo de la INDDHH, lamentó que la mesa de diálogo no lograra el objetivo, “que era llegar a un acuerdo y poder buscar puentes de diálogo y de encuentro. No fue posible y lamentablemente se dio por cerrada esa instancia. Esperemos que se puedan encontrar otros mecanismos en los cuales las partes puedan encontrarse, llegar a acordar formas de resolver este diferendo”. Por lo que vio ayer, comentó que “los espacios de negociación eran pequeños”.

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