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Cultura | Jueves 23 • Junio • 2016

Mariana Percovich. Foto: Pablo Vignali (archivo, julio de 2015)

Tras bambalinas

Conflictos en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático sobre su futura dirección y el modo de ingreso a la Udelar.

A mediados de 2013 se firmó un convenio por el que la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD) se convertía en Unidad Asociada de la Universidad de la República (Udelar), buscando reforzar vínculos académicos y desarrollar acciones conjuntas que fortalezcan la calidad de la docencia y la formación.

Hace unos días comenzaron a circular comentarios en las redes sociales vinculados con la elección de la futura dirección de la EMAD: explicaban que en marzo se había redactado un acta en la que se estableció que “la propuesta de los/las candidatos/as elevada a la Dirección de Cultura de la IM”, que decidirá, debía definirse “por consenso de todos los órdenes”, y denunciaban que, mediante “mecanismos autoritarios” por parte de los órdenes de docentes y egresados, “no se les permitió a los estudiantes que su candidata -elegida por un largo proceso de asambleas, mesas de discusión y votación- llegara a la lista definitiva” que se envió a la IM.

Ante la consulta de la diaria, la representación del Orden de Estudiantes respondió por escrito que se enfrenta a la necesidad de exponer al Departamento de Cultura su disconformidad con lo que sucedió en la última sesión de la Asamblea del Claustro de la EMAD -el 18 de junio-, donde debido a “actitudes y propuestas” de los demás órdenes “no se respetó el acuerdo establecido previamente” para que se propusieran candidaturas por consenso, y especificaron que cuando se refieren a actitudes hablan de las “formas y términos con los que se nos habló, subestimando nuestra postura y documentos presentados”.

“El Orden Docente tuvo primero la palabra y presentó una moción que cerró desde el primer momento el diálogo”, aseguraron, señalando que ante eso el Orden de Estudiantes propuso otra moción para reafirmar el compromiso previo de lograr consenso, pero “docentes y egresados no apoyaron esa moción -firmes en su postura-, por lo que el Orden de Estudiantes decidió retirarse de la asamblea”. Ahora exigen que sea reevaluada la postulación de Santiago Sanguinetti y Fernando Rodríguez Compare, que se votó luego, en su ausencia: “El Orden de Estudiantes se siente debilitado por este mecanismo, ya que entendemos que es nuestro derecho -y está pactado en actas- que nuestra candidata integre la lista a presentarse al Departamento de Cultura”, alegaron. Este viernes serán recibidos por la directora de Cultura de la IM, Mariana Percovich (quien dirigió -por segunda vez- la EMAD de 2012 a 2014, cuando comenzó este proceso de asociación a la Udelar).

Relatos en discordia

La candidata del Orden de Estudiantes es Claudia Pérez, doctora en Letras, egresada de la EMAD y docente de Literatura en esa institución y en la Udelar. Consultada por la diaria, dijo que lo que más le preocupó fue “la agresión a los estudiantes”. Añadió que a su criterio “se hizo un mal uso del cogobierno”, por lo cual “los estudiantes se levantaron y se fueron sin votar”, y que “desde antes todo se viene dando con una impronta bastante tenebrosa”.

En cuanto a las posiciones enfrentadas, sostuvo que, en general, “los opositores al proyecto de la Udelar creían que era demasiado ambicioso, y que había que volver a hacer la Escuela, no perder nuestra identidad. En cuanto al miedo de perder la especificidad -eso de ser la ‘escuela de Margarita Xirgu’-, existen muchos fantasmas que, a mi criterio, parten de la ignorancia. Sobre todo porque la Udelar tiene una área artística, a la que pertenecen Bellas Artes y la Escuela Universitaria de Música. Y como Mariana [Percovich] pasó al Departamento de Cultura, se pensó que esto podía volverse atrás. Creo que acá hay una cuestión fundamental, que responde a una estrechez de miras, porque por la conveniencia docente, por temor a no tener un grado universitario o por lo que fuere, se bloquea a los estudiantes un futuro en la Facultad de las Artes. Además, el pasaje es una cuestión estudiada: así como nosotros estudiamos y sacamos adelante la tecnicatura en Dramaturgia, este proceso es lento, no inmediato”.

Según Pérez, la resistencia está asociada al punto de vista “conservador de una pequeña fracción del Orden Docente”. Sostuvo que en ese orden, entre cuyos representantes están Levón, Mary Ríos, Hugo Millán, Cecilia Baranda y Diana Veneziano, existe un grupo caracterizado por su “estilo ultrajante, de maltrato al estudiante, de ninguneo”, y que “lo que sucedió en el Claustro fue que los estudiantes llevaron un documento en el que planteaban una serie de argumentos, y recibieron destratos e injurias, algo que no se puede permitir institucionalmente”, tras lo cual “se levantaron e igual se votó; por más que existiera quórum, hay un problema ético”.

La directora interina de la EMAD, Alicia Migdal, consideró que se trata de un problema interno relacionado con procedimientos internos, y que existen “eventuales disensos respecto a nombres”. “Nosotros no le damos otra entidad que esa. Creo que el Orden Estudiantil tiene serios problemas en relación con una cultura democrática y falta de experiencia gremial”, opinó. Según Migdal, “hay que dejar que las cosas sucedan, ya que se aplicó un mecanismo democrático”, aunque los estudiantes estén en desacuerdo. “En nombre de un aprendizaje de la democracia y del disenso, ellos tendrán que aceptar cuestiones y ver cómo trabajan por la Escuela, desde adentro”, aseveró.

Cuando se le consultó sobre las posturas enfrentadas en relación con la Udelar, afirmó que hay un “gran malentendido”, porque “la EMAD es una Unidad Asociada a la Universidad, y se está trabajando hacia la obtención de grado, que va a demorar unos diez años”. “Hay discrepancias sobre cómo estar dentro de la Udelar sin perder nuestra identidad”, añadió.

Sin marcha atrás

Percovich dijo que en 2013, cuando se estableció a la EMAD como Unidad Asociada a Bellas Artes, ya se marcó un camino, y, de hecho, ahora se prepara la firma de un segundo convenio, vinculado “con el proceso de autoevaluación que la EMAD debe iniciar para que la Udelar pueda valorar -con evaluadores internos y externos- el nivel de sus titulaciones. Para el Departamento de Cultura y para la IM, el proceso de la EMAD hacia la Udelar sólo puede ir avanzando, no tiene vuelta atrás. Porque es una decisión que se tomó desde la propia EMAD, con el apoyo de todos los órdenes, con la participación del medio teatral y con todo el proceso que está registrado en la propia Escuela. Hacia allí vamos”, aseguró, subrayando la importancia de que participen todos los órdenes.

Expresó también que, en la futura Facultad de Artes, el teatro deberá ocupar “un lugar importante”, sin que “se pierda la especificidad de la formación teatral”, y señaló que “la EMAD tiene una particularidad: cuenta con un cogobierno desde 1968, y lo tiene aprobado por resolución del intendente. Es como un cogobierno mediatizado, porque tiene el decreto por encima, pero cuenta con un reglamento en el que se reconoce la existencia de un Consejo técnico-asesor, con delegados de los tres órdenes, y esto implica una gran responsabilidad de esos órdenes, en la medida en que es la vida de ese cogobierno la que va marcando el rumbo de la institución, siempre que vaya en consonancia con las directivas del Departamento de Cultura y de la IM”, mientras la EMAD dependa del gobierno departamental.

Por lo tanto, “frente a un orden que nos hace un planteo, lo vamos a recibir como representantes que son, y por otro lado se dialogará con la dirección de la EMAD -que es nuestro interlocutor desde el punto de vista funcional, a pesar de que el propio Jorge Navratil [como director de la División de Promoción Cultural] se ha entrevistado con el Consejo”.

Parte del trasfondo de la división de opiniones en la EMAD se relaciona con preocupaciones de índole salarial, debido a que existen remuneraciones, en el marco del escalafón del gobierno departamental, más altas que las de la Udelar para iguales tareas. Percovich enfatizó que todos los procesos hacia la Udelar “van acompañados de una salvaguarda de los trabajadores” y que existen antecedentes como los del Instituto Superior de Educación Física y el Centro de Diseño.

Otros dilemas

El dramaturgo y director Santiago Sanguinetti contó a la diaria que su nombre comenzó a manejarse entre los postulantes porque los estudiantes se lo propusieron, en una etapa en la que ellos definieron varios precandidatos. Después de una serie de reuniones y entrevistas, llegaron a la conclusión de que “querían como candidata a Claudia [Pérez]”, explicó, y agregó: “Por lo que pude leer en las resoluciones, Rodríguez Compare y Alicia Doglioti eran candidatos del Orden de Egresados, y el de Docentes nos proponía a Rodríguez Compare y a mí”, los dos que finalmente fueron propuestos a la Dirección de Cultura.

“El candidato que asuma la dirección, evidentemente, no va a contar con el apoyo de los estudiantes, por lo menos en primera instancia, porque es un candidato propuesto sin consenso ni discusión. Eso de por sí es un problema”, consideró Sanguinetti, y señaló que cuando los estudiantes pensaron en él, lo hicieron “porque querían que alguien continuara con el plan [de pasaje a la Udelar], ajustando detalles”.

En cuanto a los aspectos que es necesario ajustar -y que ya han sido planteados tanto por los estudiantes como por los docentes-, Sanguinetti dijo que “hay problemas muy evidentes” y que “uno de los más importantes es el de la grilla horaria, que es demasiado extendida, lo que dificulta, por ejemplo, estudiar otras carreras”, por lo que “se termina generando un corte social y económico de ingreso, incluso más restringido que el que ya existía, que de por sí era bastante elitista. Con el nuevo plan, por ejemplo, yo no habría podido estudiar en el IPA y hoy no podría estar trabajando como docente”. De todos modos, afirmó, los estudiantes ven el acercamiento a la Udelar como algo positivo. “Lo que sí parece ser interesante son los aspectos vinculados con la investigación, con cierto espíritu académico de mayor integración. Es una suerte de salto cualitativo. Pero esto también encierra varios problemas que pueden parecer fáciles de solucionar pero no lo son, y que tienen que ver con el engranaje de los logros salariales, que es muy complejo porque estamos hablando de logros de los trabajadores. Estas son dudas, pero el camino ya está trazado”, sostuvo.

También comentó que “lo que se planteaba como discusión básica era la idea específica del teatro como generador de grupos y de equipos”. Si bien en la EMAD “se termina generando un perfil de egreso individual y no de equipos de trabajo”, en la Udelar se puede reforzar “cierta dinámica más individual, que permita mayores cruces de generaciones, e ir en contra de esta idea de generación de grupos”, apuntó.

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