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Nacional | Lunes 06 • Junio • 2016

Verde

MGAP y productor discrepan sobre causas de muerte de ovinos en Rincón del Bonete.

En un Consejo de Ministros a fines de noviembre de 2015 en Paso de los Toros, un productor de las cercanías de Rincón del Bonete se acercó al titular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) Tabaré Aguerre para plantearle un problema: se le morían las ovejas, a su juicio, por ingerir agua contaminada por algas cianogenéticas en el lago del Rincón del Bonete. Tras el traslado de la preocupación, el ministro encaminó un estudio a cargo del técnico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Carlos Schild, quien, el viernes 3, presentó los resultados frente a productores.

Si bien el productor de Rincón del Bonete, con 60 ovejas fallecidas, asumió que el problema era la ingesta de unas algas que crecían en el agua de la represa, desde el MGAP se exploraron otras opciones. A fines del año pasado, y previa autorización del dueño, técnicos del ministerio y del INIA se trasladaron a inspeccionar el predio y conversar con el productor.

En esa primera visita pudieron constatar una “exuberante población” de nierembergia, una planta tóxica que produce un cuadro clínico de iguales características a las que describió el productor en sus ovejas: pérdida de peso y de masa muscular y un andar rígido.

Posteriormente, en febrero, se realizó una necropsia a un animal de este productor, que había muerto durante una visita de los técnicos al predio. “Lo abrimos y tomamos distintas muestras de varios órganos para hacer estudios psicopatológicos y ver las lesiones, y confirmamos el diagnóstico de calcinosis enzoótica”, dijo el veterinario Schild, quien explicó que se trata de una enfermedad crónica que produce acumulación de calcio en los tejidos blandos -tendones, arterias y el corazón-, asociada al consumo de nierembergia, una planta autóctona considerada tóxica para algunos animales.

Resistiré

Por su parte, el director de la plataforma de Salud Animal del INIA, Franklin Riet, recordó que este problema se remonta a 2013. En aquel entonces, el mismo productor había presentado una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento y enviado una nota a la Comisión de Salud, denunciando la muerte de “decenas de ovinos” por algas que estarían contaminadas por tóxicos.

“En aquel momento vinimos e hicimos diversas autopsias, en las que constatamos que las ovejas presentaban las lesiones características de la intoxicación por este tipo de plantas [en referencia a la nierembergia]. Era un problema conocido en Uruguay, nosotros vinimos y constatamos que se trataba de lo mismo”, explicó Riet.

Al día de hoy, aun después de la explicación de los técnicos, el productor insiste con la teoría de las algas. En una entrevista con El País dijo que no quedó conforme con el estudio del MGAP: “Yo hace 50 años que veo esas flores, son blancas con el interior amarillo; siempre hubo, pero a mí se me están muriendo las ovejas desde hace poco más de un año, justo cuando el alga comenzó a ser más consistente en las aguas del Río Negro”.

Para él, entre los factores que podrían generar la contaminación en el agua del río estarían los agrotóxicos utilizados en la forestación y en las plantaciones de soja. “Me dicen que mis ovejas no murieron por las algas, porque estas producen una muerte fulminante, pero yo he tenido casos de ovinos que han muerto instantáneamente”, afirmó.

“Yo no estoy diciendo que no haya algas; algas hay, pero no son las responsables de las muertes de las ovejas. Nosotros hemos probado -y hemos traído información aquí- que el problema que está presente es una planta que se llama nierembergia, que es tóxica y que crece en los bordes de las represas, seguramente aprovechando el agua y los nutrientes que vienen desde la represa, causando este problema en los ovinos”, aseguró el subsecretario del MGAP, Enzo Benech, en conferencia de prensa.

Como la enfermedad no tiene tratamiento, se recomendó a los productores evitar, mediante alambrado eléctrico o una cerca, el pastoreo de los animales en las zonas donde crece la planta.

Mientras tanto, la investigación del INIA continúa, con el foco puesto en la eliminación de la planta en los predios. Los técnicos volverán en julio para comenzar con los ensayos a efectos de determinar qué herbicidas son los más adecuados para combatirla.

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