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Internacional | Jueves 21 • Julio • 2016

Concentración ayer en el centro de Bogotá, un día después de que la Corte Constitucional de Colombia diera el visto bueno para una consulta popular sobre el acuerdo de paz. Foto: Luis Acosta, Afp

Cuando haya paz

Los sectores políticos colombianos se alinean a favor y en contra del referéndum que ratifique un acuerdo con las FARC.

Colombia celebró ayer su Día de la Independencia, fecha para la que, según había anunciado el presidente Juan Manuel Santos, se firmaría la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La firma no llegó ayer. Pero el diálogo con la guerrilla fue un tema de discusión en Colombia debido a que la Corte Constitucional aprobó esta semana que se decida mediante un referéndum si los colombianos quieren que se aplique el acuerdo al que lleguen las partes.

La convocatoria a un referéndum recibió el respaldo de los mismos sectores que harán campaña por el Sí: los partidos de derecha y centro que conforman la coalición de gobierno, y la izquierda. El que votó en contra fue el uribismo, el sector de derecha y opositor que está representado en el partido Centro Democrático, que ya anunció que intentará boicotear la consulta.

Por una cuestión formal la iniciativa fue dirigida a la Corte Constitucional, que debía pronunciarse sobre su validez antes de que fuera promulgada. La Corte dio el visto bueno a la iniciativa e incluso mantuvo los aspectos que generan polémica. Uno de estos puntos es el que establece que el referéndum se llevará a cabo según las normas generales para este tipo de consultas. De esa forma, para que el resultado sea válido es necesario que asista sólo 13% de los inscriptos en el padrón electoral (4,5 de los 47 millones de votantes). Este aspecto ha sido criticado sobre todo por el uribismo, que opina que un acuerdo de este tipo debería requerir una participación mayor.

Además, la sentencia establece que el resultado del referéndum “sólo podría ser desvirtuado en el futuro a través de un nuevo llamado institucional a la voluntad popular”. También reafirma, tal como había indicado el gobierno, que si el acuerdo no es ratificado -ya sea porque no participa el número suficiente de personas o porque gana el No-, el actual proceso se termina, aunque el gobierno podría iniciar otras negociaciones que lleguen a un acuerdo diferente.

Otro de los aspectos polémicos es el que levanta la prohibición que rige sobre los funcionarios de participar activamente en campañas políticas. La Corte considera que “en tanto la materia del Acuerdo Final [que se alcance con las FARC] no tiene naturaleza partidista”, los funcionarios sí podrán hacer campaña, incluidos aquellos que se desempeñan en las fuerzas de seguridad. La sentencia reitera que está prohibido el uso de bienes del Estado para campañas políticas y señala que, en este referéndum en particular, “no podrán incorporarse contenidos que promuevan un partido o movimiento político” en relación con una u otra postura ante la consulta popular.

Santos llamó ayer a demostrar que “el país está comprometido” con la paz, que el oficialismo no descarta ampliar la base que respalda las negociaciones de paz y que hará campaña por el Sí. El martes el presidente recibió a un centenar de militantes de izquierda e indígenas, entre ellos la ex senadora Piedad Córdoba, que conforman la plataforma “La paz está contigo”, que en los últimos meses ha hecho campaña a favor de las negociaciones.

Por su parte, el ex presidente Álvaro Uribe aseguró ayer que “lo único que ataja la entrega del país al grupo terrorista de las FARC, que es la sucursal del castrochavismo en Colombia, es la resistencia civil”. Hace unos meses Uribe comenzó a utilizar la expresión “resistencia civil” referida al rechazo al eventual acuerdo de paz y su ratificación en un referéndum, pero su sector todavía no definió si hará campaña por la abstención o por el No, algo que se debatirá la próxima semana.

Cuestión de tiempo

Santos había anunciado que la firma del acuerdo con las FARC sería el 20 de julio, el Día de la Independencia de Colombia. Esa fue la segunda fecha anunciada por el presidente, que fue criticado por las FARC. Para la guerrilla, estos adelantos de información son contraproducentes para el proceso. Finalmente, ayer no se había anunciado la firma de un acuerdo, aunque Santos se ocupó de señalar que la paz está llegando a Colombia.

El acuerdo de paz está “a semanas” de ser alcanzado, dijo uno de los representantes del gobierno en las negociaciones, el general retirado Óscar Naranjo, al diario El Nuevo Siglo. Las partes ya alcanzaron los acuerdos generales en los seis puntos de la agenda pactada en 2012, pero falta definir detalles, algunos de los cuales no son menores. El alto consejero para el posconflicto colombiano, Rafael Pardo, dijo el lunes que el gobierno considera que “lo ideal” es que el acuerdo se firme en la segunda quincena de agosto y se vote en referéndum unos 30 días después, a fines de setiembre.

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