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Cultura | Miércoles 06 • Julio • 2016

La tercera orilla.

En la línea de fuego

Hoy comienza la segunda edición del ciclo de charlas entre cineastas rioplatenses.

Tres realizadores uruguayos programaron y presentarán sendas películas de otros tres argentinos y, a su vez, estos harán lo mismo con films uruguayos; en cada función habrá una charla posterior entre seleccionador y seleccionado. El ciclo Plano americano comenzó el año pasado, centrado en cineastas uruguayos, y en esta nueva edición amplió su alcance geográfico, además de mudarse a la sala Zitarrosa (manteniendo la entrada libre). En 2015, Leticia Jorge -una de las organizadoras junto con Juan Álvarez Neme, Micaela Solé, Pablo Stoll, Germán Tejeira y Daniel Yafalián-, había dicho a la diaria que la intención era promover una instancia de encuentro en la que, además de exhibir films, se propiciaran conversaciones sobre cine centradas en “el hacer, ya sea desde el lenguaje o a partir de los demás elementos narrativos que se ponen en marcha al realizar una película, y no desde el lugar de la crítica cinematográfica o de la producción, que son los que predominan”.

Hoy a las 20.00, la documentalista uruguaya Mariana Viñoles presentará La tercera orilla (2014), el trabajo más reciente de Celina Murga, cineasta con la que conversará sobre su obra, su trabajo con actores no profesionales y el cine en general. Se trata de la cuarta película de Murga, que cuenta entre sus productores nada menos que al estadounidense Martín Scorsese, y en la que debutó como actor el prestigioso dramaturgo argentino Daniel Veronese. La tercera orilla cuenta la historia de Nicolás, un adolescente que vive en una pequeña ciudad de Entre Ríos, con una situación familiar muy particular. Su padre (Veronese), un médico influyente de la zona, mantiene dos vidas paralelas: una con su familia “oficial” y otra junto a una segunda pareja, con la que ha tenido tres hijos aunque sin reconocerlos socialmente. Nicolás es el mayor, y Jorge decidió que sea su sucesor en los negocios.

Viñoles contó a la diaria que al incursionar en el mundo de Murga pudo interpretar de qué modo ella fue encontrando su lugar. “Hay un salto importante entre su primera película [Ana y los otros, 2003], y la última. Lo que ella hace es un 'volver a casa', porque Murga es de Entre Ríos, y después de estudiar en Buenos Aires, volvió a su ciudad [Paraná]. Y toda su obra sucede allí”. Viñoles señaló, incluso, que su primera película ya cuenta con esta impronta, “a partir de una protagonista que es su álter ego, que se va de la ciudad a la capital y, a la vuelta, regresa con todo ese bagaje a encontrarse con aquello que dejó”. De este modo, Ana y los otro es una película lineal, centrada en el viaje del personaje principal (ver al respecto la entrevista con Murga en la diaria).

“Ella trabaja mucho sobre lo no dicho. Muchos de sus relatos transcurren más por lo que se sugiere que por lo que se explicita, de modo que sus películas tienen una atmósfera y una tensión que se van construyendo de esa forma, para que el espectador vaya elaborando el relato que pueda comprender”, comentó Viñoles.

Si bien el que más le gustó fue su segundo largo, Una semana solos (2007), para hoy optó por La tercera orilla porque considera que, de algún modo, ese trabajo va más allá en la búsqueda poética, más que nada en lo que tiene que ver con la narración, y con un final “un poco efectista, que puede convertirse en el touch Scorsese. Hay toda una puesta en situación con un final abierto, en el que el protagonista toma una decisión inesperada. Pero no sé, hoy se lo preguntaremos”, advirtió.

Mañana será Murga quien proyecte Acné (2008), la primera película de Federico Veiroj, en la que se presenta a un tímido adolescente judío que busca superar conflictos de su entorno y experimentar su primer beso. Para el miércoles 13, Enrique Buchichio eligió Una novia errante (2006), dirigida y protagonizada por Ana Katz, en la que ella se imagina una posible ruptura con su novio -en la realidad y la ficción-, Daniel Hendler. Katz ha estado muy presente en Uruguay durante los últimos meses, sobre todo cuando su reciente película, Mi amiga del parque, coescrita con la uruguaya Inés Bortagaray, ganó el premio al mejor guion en el Festival de Sundance. El jueves 14, esa directora argentina presentará El hombre nuevo (2015), de Aldo Garay, documental en el que una trans nicaragüense, Stephanía Curbelo Mirza, intenta reencontrarse con su pasado: cuando era un niño, en plena revolución sandinista, lo adoptó una pareja de tupamaros, y ahora trabaja como cuidacoches en Barrio Sur. Este último film de Garay fue premiado como mejor documental de temática homosexual en la Berlinale (también como mejor película en el Festival de cine porteño LGBITQ), y volvió sobre la atípica mirada que el director desarrolla desde Yo, la más tremendo (1995).

La última semana comenzará con la elección del argentino Martín Rejtman: Norberto apenas tarde (2010), el debut como director de Daniel Hendler. El protagonista (Fernando Amaral), de mediana edad, pretende eludir sus problemas y su falta de carácter refugiándose en el mundo del teatro. El jueves 21, Pablo Stoll cerrará el ciclo con la película Dos disparos (2014), de Rejtman, estrenada hace unos meses por Cinemateca. 11 años después de Los guantes mágicos, Rejtman volvió al largometraje de ficción con esta obra lacónica y perturbadora.

En paralelo, Plano americano contará con varios talleres y charlas en el Centro Cultural de España, a cargo de los realizadores argentinos (más datos disponibles en este link).

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