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Internacional | Viernes 15 • Julio • 2016

El nuevo presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Rodrigo Maia (c), durante el acto de asunción del cargo, ayer, en Brasilia. Foto: Andressa Anholete, Afp

Parlamento en acción

Diputados brasileños votaron al sucesor de Cunha al frente de la cámara baja.

El gobierno interino de Michel Temer tuvo su primera victoria en el Congreso con la elección de Rodrigo Maia, del partido Demócratas, como presidente de la Cámara de Diputados, en una votación que fue convocada una vez que Eduardo Cunha renunció al cargo. La elección generó opiniones encontradas dentro de la izquierda, en especial en los partidos que siguen apoyando a la presidenta Dilma Rousseff: el Partido de los Trabajadores (PT), el Laborista Demócrata (PDT) y el Comunista (PCdoB).

Todo el proceso, desde la presentación de las candidaturas hasta la elección, estuvo marcado por la influencia de Cunha y el intento de una parte amplia de la cámara baja de disminuirla. En ese contexto, dentro del PT, el PDT y el PCdoB hubo debates acerca de si era conveniente presentar un candidato único, uno por cada partido o sumarse a otra candidatura ya existente para contrarrestar a los candidatos del centrão, nombre con el que los medios brasileños denominan a los diputados que siguen respondiendo a Cunha aunque él ya no esté liderando la cámara.

En estos debates no se llegó ni a una coincidencia ni a un nombre en común. Algunos sectores presentaron su propio candidato -una de los 13 que se postularon fue la ex ministra Maria do Rosário Nunes, por el PT-, otros optaron por respaldar la candidatura de Marcelo Castro -uno de los pocos integrantes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que pertenece Temer, que votaron en contra del juicio político contra Rousseff- y otros apoyaron desde el comienzo a Maia, que era el único que aparecía con posibilidades de ganarle al candidato más fuerte de los varios que tenía Cunha, Rogério Rosso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Tanto Maia como Rosso contaban con el beneplácito del gobierno de Temer. Según los diarios brasileños, Temer respaldó a Rosso porque acordó con Cunha que renunciara a su cargo a cambio de no rechazar a su candidato, y a Maia porque es un fuerte aliado de su Ejecutivo. El gobierno sí estaba en contra de la candidatura de Castro, que fue presentada por el sector del PMDB liderado por el presidente del Senado, Renan Calheiros, contrario a la destitución de Rousseff.

En la primera votación que se desarrolló en la noche del miércoles ninguno de los candidatos recibió el apoyo de más de la mitad de la cámara baja, por lo cual se realizó una segunda vuelta con los más votados: Maia y Rosso. En esa instancia Maia, que ya contaba con el apoyo de tres partidos que respaldan al Ejecutivo interino -la parte del PMDB que no respaldó a Castro, el PSDB y Demócratas- negoció el respaldo de algunos diputados del PT, el PDT y el PCdoB, a quienes agradeció ayer, en su primer discurso como presidente de la cámara.

Maia se mantendrá en el cargo hasta febrero, cuando terminaba el mandato de Cunha. Formalmente puede optar por la reelección, pero según los diarios brasileños, las negociaciones entre los partidos que conforman la base aliada del gobierno incluyen que él no se presente a esa instancia y que todos brinden apoyo a un candidato del opositor PSDB.

Para el gobierno de Temer era fundamental tener una victoria en esta instancia, ya que el presidente de Diputados establece la agenda de las votaciones de la cámara. Además, el Ejecutivo interino necesitaba que llevara adelante esta elección para que se reactive la cámara baja, cuyo pleno no sesiona desde que Cunha fue separado del cargo por la Justicia. Su sucesor, Walter Maranhão, era rechazado por la mayoría de los diputados, que se negaron a concurrir a la cámara bajo su liderazgo.

Cunha no sólo enfrentó esta derrota en la votación de la presidencia de la Cámara de Diputados. Ayer recibió otra mala noticia: la Comisión de Constitución y Justicia rechazó un recurso que él había presentado y en las próximas semanas el plenario votará el informe del Comité de Ética, que recomienda que sea separado de su banca.

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