Ir al contenido

Internacional | Lunes 04 • Julio • 2016

Malcolm Turnbull, primer ministro de Australia, asiste a una conferencia de prensa, ayer, en Sydney. • Foto: William Oeste, Afp

Por poquito

Tras reñidas elecciones, los partidos australianos tendrán que pactar para formar gobierno.

La coalición del primer ministro de Australia, el liberal Malcolm Turnbull, y el opositor Partido Laborista, de Bill Shorten, comenzaron a negociar con otras formaciones, ante la posibilidad de que ninguno obtenga la mayoría absoluta para gobernar en solitario después de las elecciones del sábado. Los resultados reflejan el crecimiento de la oposición y el debilitamiento de la alianza oficialista, integrada por el Partido Liberal y el Nacional.

Turnbull dijo ayer que ya inició la búsqueda de posibles alianzas para formar gobierno, porque la coalición “siempre busca trabajar de forma constructiva con todos los miembros del Parlamento”, según explicó. Shorten hace lo mismo, aunque descartó cualquier tipo de acuerdo con el Partido Verde, que en el pasado fue su aliado natural. “Vamos a mantener nuestra promesa. No formaremos ningún acuerdo de coalición con los Verdes. Ellos lo entienden”, manifestó el líder laborista tras conocer los resultados.

De acuerdo con la página web de la Comisión Electoral Australiana, el Partido Laboral obtuvo 71 escaños y la coalición Liberal-Nacional alcanzó 67, en una Cámara de Representantes integrada por 150 diputados, en la que son necesarios al menos 76 votos para obtener la mayoría absoluta y poder gobernar en solitario. A la vez, cinco escaños están en manos de independientes y de partidos minoritarios, y todavía falta adjudicar otros siete. La Comisión Electoral prevé que se pueda anunciar los resultados oficiales definitivos mañana, una vez que haya escrutado los votos anticipados y los realizados por correo.

Pero los resultados preliminares ya arrojan algunas certezas. En primer lugar, muestran el crecimiento de la oposición laborista, que obtuvo 16 escaños más que los que tenía, así como una pérdida de apoyo a la coalición gobernante en Australia, que en las últimas elecciones se quedó con 90 bancas y ahora obtiene sólo 67. En segundo lugar, como la votación del sábado no concedió la mayoría absoluta a ninguna formación, será necesario formar alianzas para zafar de un gobierno en minoría. Si ninguno lograra un pacto para formar gobierno, el partido con más diputados será el encargado de liderar la negociación.

El sábado, Shorten dijo en un acto en Melbourne: “Amigos, no sabremos el resultado de las elecciones esta noche; de hecho, es posible que no lo sepamos en varios días. Pero hay una cosa segura: el Partido Laborista ha vuelto”. El líder laborista agregó que su formación, que en 2013 sufrió una importante crisis interna, “está recargada de energía, unida y más decidida que nunca”, y seguirá por ese camino tanto si llega al gobierno como si permanece en la oposición.

Turnbull, desde Sydney, reconoció que “el recuento [de votos] es muy, muy ajustado”, pero se mostró confiado en que su coalición seguirá en el poder, porque los votos anticipados y por correo, históricamente, tienden a favorecer a su partido. “Puedo informar, en base a los consejos de miembros del partido, que podemos tener plena confianza en que vamos a formar un gobierno de coalición con mayoría en el próximo Parlamento”, afirmó. El primer ministro insistió en que “sólo un gobierno estable de la coalición” puede asegurar el futuro del país. En este sentido, intensificó su estrategia para mejorar la situación económica de Australia y luchar contra la inestabilidad política, en un país que tuvo cuatro primeros ministros en los últimos tres años.

Etiquetas