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Deporte | Miércoles 27 • Julio • 2016

Pablo Repetto, entrenador de Independiente del Valle, durante una conferencia de prensa, ayer, en Medellín, Colombia. Foto: Raúl Arboleda, Afp

Por quedar en la historia

Esta noche se define la Copa Libertadores de América.

En el estadio Atanasio Girardot de la ciudad colombiana de Medellín, el Atlético Nacional local recibirá hoy a las 21.45 al conjunto ecuatoriano Independiente del Valle, en la que será la segunda y definitiva final de la edición 2016 de la Copa Libertadores de América.

Con la ventaja del buen resultado obtenido en el primer duelo de la serie, jugado la semana pasada en el estadio Atahualpa de la ciudad de Quito (1-1), y el plus que puede significar tener la localía, los colombianos parten como favoritos a quedarse con el torneo. Pero, y agregándole que el equipo paisa fue el mejor de toda la copa en los números, la candidatura en los papeles se dirimirá en la cancha. Ahí tendrá un duro rival, que no sólo ha jugado bien como visitante sino que como último antecedente fuera de casa tiene la histórica victoria 3-2 sobre Boca Juniors en la Bombonera. Casi nada.

Algo a tener en cuenta es que en la definición de esta noche, tal como viene ocurriendo en las últimas finales de la Libertadores, a la hora del desempate no se computarán los goles como visitante. Es decir que si hoy hay empate al finalizar los 90 minutos de juego, habrá alargue, y en caso de que persista la igualdad, el campeón se determinará mediante una definición por penales.

De consagrarse esta noche, Atlético Nacional sumará su segundo título de Libertadores tras aquella gran campaña de 1989 -en la que eliminó en las semifinales a Danubio tras vapulearlo 6-0 en el juego de revancha-, cuando contó con un gran equipo que tenía, entre otras figuras, a René Higuita en el arco, Andrés Escobar como defensa, Leonel Álvarez y Alexis García en el medio, más los goles de Albeiro Palomo Usuriaga, todos dirigidos por Francisco Pacho Maturana.

Independiente del Valle va por su primer título internacional, pero no sólo eso: se consagraría campeón fuera de fronteras sin haber ganado nunca un título de la Serie A ecuatoriana, porque sólo logró torneos de ascenso.

Hasta ahora el único equipo ecuatoriano que salió campeón de la Libertadores fue la Liga Deportiva Universitaria de Quito, que ganó la edición del año 2008 luego de derrotar en la final a Fluminense de Brasil.

La fama cuesta

Con los resultados a la vista y tras las buenas campañas de ambos equipos, es muy probable que ninguno de los dos finalistas de esta noche logren conservar a sus entrenadores y a varios de sus jugadores.

Medios ecuatorianos informaron ayer que el uruguayo Pablo Repetto tiene un precontrato firmado con el club Baniyas Sport de Emiratos Árabes Unidos -conjunto que dirigió en la temporada 2013-2014 Jorge Polilla da Silva- y se marcharía luego de que termine la Libertadores. Además de Repetto, el zaguero Arturo Mina tiene todo arreglado para pasar a jugar en River Plate argentino, y es muy probable que el goleador José Angulo tenga destino europeo.

El otro técnico en cuestión, el colombiano Reinaldo Rueda, que dirige a Atlético Nacional, también tiene chances de cambiar de frente. Tanto la prensa colombiana como la paraguaya informan que Rueda es el principal candidato a asumir la dirección técnica de la selección paraguaya, que quedó acéfala luego de la renuncia del argentino Ramón Díaz tras la Copa América Centenario. Según declaraciones públicas de Robert Harrison, presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, quien estará presente en la final de esta noche, el tema se definirá esta semana, porque a los guaraníes les urge tener entrenador para afrontar la doble fecha de Eliminatorias que se disputará a comienzos de setiembre.

De aceptar el ofrecimiento de los paraguayos, el colombiano Rueda tendría por tercera vez consecutiva el desafío de clasificar una selección nacional a un Mundial tras llevar a Honduras a Sudáfrica 2010 y a Ecuador a Brasil 2014.

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