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Internacional | Jueves 21 • Julio • 2016

Theresa May, primera ministra británica, y Angela Merkel, canciller alemana, durante una rueda de prensa, ayer, en la cancillería en Berlín, Alemania. Foto: Tobías Schwarz, Afp

Primera parada

La primera ministra británica viajó a Alemania para hablar del brexit con Merkel.

Theresa May, que la semana pasada sustituyó a David Cameron como primera ministra de Reino Unido, se reunió ayer con la canciller alemana, Angela Merkel, para definir los pasos a seguir antes y después de la salida de los británicos de la Unión Europea (UE). Se trata del primer viaje al exterior de May desde que asumió el cargo.

En una conferencia de prensa que brindaron las dos gobernantes en Berlín, May dijo que su país necesita tiempo para preparar las negociaciones y definir los objetivos, aunque aclaró que “brexit significa brexit”, y que la salida del bloque es segura. En este sentido, la líder del Partido Conservador británico aseguró que no activará el proceso antes de fin de año. Merkel respondió que es “absolutamente comprensible” que el nuevo gobierno británico necesite “cierto tiempo” antes de formalizar la petición de salida -la cual se hace invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa- para “reflexionar” sobre cuáles son sus intereses. La canciller alemana también insistió en que corresponde a Reino Unido “definir su relación futura” con el bloque y aseguró que las negociaciones no se abrirán hasta que el país no formalice la solicitud.

Unas horas antes de viajar a Alemania, May dijo ante el Parlamento británico que su gobierno logrará controlar el libre flujo de personas desde la UE una vez que empiecen las conversaciones con el bloque. “Tengo muy claro que la votación que se realizó en este país el 23 de junio [el referéndum por el brexit] envió un mensaje muy claro sobre la inmigración: que el pueblo quiere un control del libre flujo desde la UE, y eso es precisamente lo que haremos y nos aseguraremos de obtener en las negociaciones”, afirmó May. La primera ministra también dijo que en el marco de este esfuerzo por disminuir la llegada de extranjeros al país, el gobierno reducirá la migración neta -la diferencia entre las personas que entran y las que salen- “en decenas de miles”. Ya con Merkel al lado, dijo que uno de los mensajes del brexit fue, justamente, “la importancia de poner algún control” a la llegada de inmigrantes desde la UE, mensaje al que el gobierno tenía que responder.

Concentrada en el futuro de Reino Unido ya fuera de la UE, May expresó su deseo de seguir trabajando con los “socios europeos”, sobre todo para enfrentar juntos desafíos como el crecimiento económico, la guerra en Siria, la crisis de los refugiados y la lucha contra el terrorismo.

En cuanto a la relación con Alemania, país al que se refirió como un “socio vital” y “amigo especial”, la líder conservadora dijo que hay lazos económicos que unen a los dos países y reconoció que “la naturaleza de su relación” cambiará con el brexit, aunque intentará mantener ese vínculo “lo más estrecho posible”. Merkel dijo que estaba de acuerdo con May, y que “los alemanes intentarán salvaguardar los intereses de los británicos, así como los británicos intentarán salvaguardar los intereses de los alemanes”. Después de la conferencia, las dos gobernantes conservadoras se fueron a cenar. Está previsto para hoy que May trate el tema del brexit en Francia, en una reunión con el presidente François Hollande.

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