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Internacional | Miércoles 20 • Julio • 2016

Purga madre

Turquía: el gobierno de Erdogan ya despidió a más de 50.000 funcionarios a los que vincula con intento de golpe de Estado.

El gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan se dispuso a depurar las organizaciones en las que, asegura, se esconde el “Estado paralelo” conformado por los seguidores del movimiento de Fethullah Gülen, llamado Hizmet, que es calificado por el gobierno como una organización terrorista y señalado como responsable del intento de golpe de Estado del viernes. Ayer la “limpieza” dirigida por Erdogan llegó a la educación pública y privada, y las destituciones en el Estado superaron las 50.000.

Gülen fue uno de los aliados de Erdogan, y la filosofía de su movimiento, fundado en los años 90, inspiró en gran medida la ideología del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco), fundado en 2001, al que pertenece el actual presidente turco. Los integrantes de Hizmet, también denominados gülenistas o fethullahci, conforman una red con influencia política y social que promueve la democracia, la separación entre la política y el Ejército -históricamente muy vinculados en Turquía- y la inspiración de las leyes turcas en el islamismo moderado. La base de este movimiento está en la educación: cuenta con colegios privados y con academias que brindan apoyo a los estudiantes en Turquía y otros países, entre ellos Estados Unidos, donde Gülen reside desde 1999. En esos centros se promueven la filosofía gülenista y la participación en la política.

En los años 2000 los seguidores del AKP y de Hizmet eran prácticamente los mismos y casi no existían diferencias ideológicas entre ambas organizaciones. La victoria del AKP en las elecciones de 2002, que convirtieron a Erdogan en primer ministro, permitió que Hizmet se expandiera en las instituciones públicas, principalmente el Poder Judicial, el Ejército y la academia. “Deben operar desde las arterias del sistema, sin que nadie se percate de su existencia, hasta que lleguen a los centros de poder”, dice Gülen en un video filmado en 1999, aunque él ha asegurado que su contenido está manipulado. Desde la década de 1990 el gülenismo también se había involucrado en los medios de comunicación, algunos de los cuales fueron directamente comprados por Gülen, como el diario Zaman, que llegó a ser el de mayor circulación en Turquía hasta que en marzo, cuando Gülen y Erdogan ya estaban enemistados, fue expropiado, y redujo su tiraje de unos 700.000 a unos 2.500 ejemplares diarios.

Gülen reside en Estados Unidos desde 1999. De acuerdo con algunos medios, como la agencia de noticias Efe, fue en busca de tratamiento médico; sin embargo, la cadena BBC y el diario El Mundo vinculan su salida de Turquía con el golpe de Estado militar contra el gobierno islamista de Necmettin Erbakan, en 1997, después del cual se desató una persecución contra los islamistas. Más allá de los motivos de su viaje, su influencia en Turquía siguió siendo fuerte pese a que él se encontrara en Pensilvania.

Uno de los objetivos que tenía en común con Erdogan era disminuir la influencia del Ejército en la política turca. A la presencia del gülenismo en el Poder Judicial se atribuye la investigación conocida como el “Ergenekon”, que comenzó en 2008 y desembocó, en 2013, en 275 condenas a integrantes del Ejército -entre ellos decenas de jerarcas-, periodistas, académicos y opositores que, según la Justicia, planificaban un golpe de Estado.

El juicio de la red Ergenekon representó el punto máximo de la alianza entre Erdogan y Gülen, pero luego la relación empezó a sufrir tensiones. En ese entonces la oposición denunció que era un montaje, una versión que fue respaldada por un fallo de la Corte Suprema, que anuló el juicio en abril de este año. Erdogan dijo que respetaría la resolución de la Justicia y que desde hacía años temía que los acusados hubieran sido “víctimas” de una trama creada por los seguidores de Gülen. La alianza entre ambos ya había caído.

Distanciados

No está claro por qué o en qué momento Erdogan y Gülen comenzaron a alejarse, pero a fines de 2013 los medios de Gülen comenzaron a informar acerca de una presunta red de corrupción que involucraba a jerarcas y a hijos de jerarcas, entre ellos el de Erdogan. Varios fiscales, también señalados como afines a Gülen, investigaron esas denuncias y detuvieron a los funcionarios y a sus hijos, pero finalmente no se llegó a juicio debido al contraataque del Ejecutivo: fueron destituidos quienes lideraban las investigaciones en la Justicia y la Policía. Un claro ejemplo de los cambios de tendencia de esos años es el caso de Zekeriya Oz, un abogado cercano a Gülen que, como jefe de los fiscales turcos, impulsó otra investigación contra presuntos militares golpistas en 2012. Un año después fue quien dirigió la investigación del supuesto esquema de corrupción en el Ejecutivo. Después de esto, fue destituido y se emitió una orden de detención en su contra. Oz huyó a Armenia en agosto del año pasado.

El distanciamiento entre Erdogan y Gülen quedó más que claro cuando a fines de 2013 el Ejecutivo ordenó el cierre de todas las academias privadas de respaldo a los estudiantes de las escuelas turcas, la red más visible de Hizmet.

Desde ese entonces Hizmet se transformó, para los jerarcas de la Fiscalía General de Turquía, en la “organización terrorista de Fethullah Gülen” o el “Estado paralelo”. Por su parte, Erdogan ha dicho en varias ocasiones que Gülen intenta separarlo del poder, y, en las últimas elecciones, el principal contendiente de Erdogan se presentó como un gülenista.

Ahora también

La última oportunidad en la que Erdogan presentó a Gülen como un golpista fue el sábado, después del intento de golpe de Estado, el viernes. A raíz de su supuesto involucramiento, pidió formalmente a Estados Unidos que lo extradite, y el gobierno de Barack Obama dijo que investigará la petición.

Mientras tanto, el Ejecutivo impulsa una “limpieza” del gülenismo en las instituciones en las que ha alcanzado límites insospechados. Esto llevó a que se hicieran advertencias desde países europeos y por parte del alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad al Hussein, quien pidió al gobierno turco que permita que observadores independientes visiten el país y se reúnan con los detenidos.

Según cifras oficiales citadas por la agencia de noticias Reuters, el gobierno ya efectuó más de 50.000 destituciones de funcionarios. Las últimas, anunciadas ayer, se dispusieron en el Ministerio de Educación, donde fueron despedidos 15.200 empleados, en su mayoría maestros y profesores. La cartera informó que estas destituciones se hicieron después de que una investigación revelara que estos trabajadores tienen vínculos con el gülenismo, y que también de allí se desprendía la decisión de retirar la licencia a 21.000 profesores de centros educativos privados.

Los 15.200 despidos de ayer se suman a los 8.777 del Ministerio del Interior -en su mayoría de policías- y los casi 3.000 del Poder Judicial. También hubo despidos en la agencia de Asuntos Religiosos, la oficina del primer ministro, los servicios de inteligencia y el Ministerio de Políticas Sociales y Familia, entre otros. Además, fueron detenidos unos 6.000 militares sospechosos de estar involucrados en el intento de golpe de Estado.

Pero la purga no implica sólo destituciones: el Consejo Supremo de Radio y Televisión anunció que canceló las licencias a “todas las emisoras de radio y televisión que hayan dado respaldo a los conspiradores golpistas”, a la “organización terrorista de Fethullah Gülen”, o mantengan vínculos con ella, lo que se tradujo en el cierre de 24 radios y canales de televisión. Además, según CNN Turk y la cadena pública TRT, el Consejo Superior de Educación de Turquía pidió a todas las universidades del país que destituyan a sus decanos, que son 1.176 en las instituciones públicas y 401 en las privadas.

Además, el gobierno adoptó otras medidas excepcionales, como cerrar las fronteras para todos los funcionarios y ordenar a quienes estén de vacaciones que vuelvan a sus puestos de trabajo.


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