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Nacional | Lunes 11 • Julio • 2016

Familiares de los presos fallecidos en la cárcel de Rocha en el acto por el sexto aniversario de la tragedia, el viernes, en la plaza Cagancha. Foto: Santiago Mazzarovich

Quema por dentro

A seis años del incendio en la cárcel de Rocha, familiares recordaron a los fallecidos y reclamaron por condiciones de encierro.

La madrugada del 8 de julio de 2010, en la cuadra 2 de la Cárcel de Rocha murieron 12 personas a causa de un incendio. La historia se archivó dos años después, porque la Justicia no pudo encontrar responsables, pero el hecho sirvió para alertar sobre las condiciones del sistema carcelario. Dos de las familias de aquellos muchachos viajaron el viernes a Montevideo para leer una proclama en la plaza Cagancha, en donde hubo una concentración para recordarlos y reclamar por mejores condiciones de encierro. El mismo ritual se llevó a cabo, paralelamente, en Rocha, con una marcha desde la plaza Independencia hasta la cárcel donde se produjo la tragedia.

En 2010 había 174 personas recluidas en la Cárcel de Rocha, cuando se suponía que, por las condiciones de espacio, no debería haber más de 60. En la celda que se prendió fuego había 20 internos en un espacio de 12 metros por 6,80, con siete ventanas tapadas con nailon y cartón. En pleno invierno, la forma que encontraban para calefaccionar el ambiente era usar resistencias eléctricas sobre ladrillos refractarios. La madrugada del 8 de julio de 2010, una manta cayó encima de una resistencia e inició el fuego. Los policías no llegaron a abrir la celda a tiempo.

Matías Barrios Sosa, Mario Fernando Martínez Maidana, Edison Javier Núñez Casuriaga, José María Pereira Pereira, Raúl Alejandro Gómez Recalde, Delio Alegre, Ariel Fernando Cardozo Velázquez, Jorge Luis Roda Acosta, Antonio Joaquín Cardoso Silvera, Julio César da Silva Pereira, Luis Alfredo Bustelo López y Alejandro Adolfo Rodríguez Cabral murieron incinerados; ocho compañeros se salvaron.

Luego de la tragedia, el titular del Ministerio del Interior (MI), Eduardo Bonomi, defendió el accionar de la Policía. Dos años después, la jueza letrada Marcela López sostuvo en su fallo que “el incendio mismo ha sido causado por un caso fortuito; ni por el Estado ni por sus agentes”, y aseguró no haber encontrado “pruebas convincentes” para atribuir responsabilidades.

La causa penal se archivó, pero la civil no. Los familiares de los fallecidos y tres de los sobrevivientes presentaron, en 2013, una demanda contra el MI, que aún sigue su curso.

En 2010, cuando se produjo la tragedia, 2.500 presos de distintas cárceles del país hicieron una huelga de hambre en memoria de los 12 muertos y en reclamo de que mejoraran las condiciones de reclusión. Presente el viernes en la plaza Cagancha, y consultado por la prensa sobre las condiciones actuales en la Cárcel de Rocha, el comisionado parlamentario para el Sistema Carcelario, Juan Miguel Petit, dijo que “no es de los lugares que tienen más problemas”. Sin embargo, sostuvo que otros centros, como el Complejo Penitenciario Santiago Vázquez (Compen, ex Comcar), la cárcel de Tacuarembó (“desde el punto de vista del funcionamiento”) y el Penal de Libertad (“con respecto a la falta de actividades”), “tienen problemas importantes” porque “no cumplen con los estándares mínimos”.

Petit consideró que “hay un cambio cultural que lentamente la sociedad tiene que asumir, y es que la violencia genera violencia”.

En Montevideo

En el medio de la plaza Cagancha, el viernes a las 18.30, más de un centenar de personas se reunieron a manifestarse por el cumplimiento de los derechos humanos para las personas privadas de libertad y para acompañar a los familiares de dos de los jóvenes que murieron seis años atrás.

Mario Barrios, el padre de Matías -uno de los fallecidos-, leyó una proclama en la que afirmó que “la tragedia se podría haber evitado si se respetasen los derechos humanos de todos”. “El Estado no cumplió con su mandato legal: no garantizó ni custodió la vida de todos. Al contrario, mató a 12, arruinó a ocho y dejó una grieta de secuelas inabarcables de dolores”.

En el entendido de que que “no puede haber muertos de primera y de segunda”, Barrios reclamó justicia para los fallecidos y para los que aún siguen recluidos. “Estamos convencidos de que más cárcel no es la solución. Esto no significa que no haya sanciones, pero sí que hay otros caminos posibles”, afirmó, y propuso como “soluciones reales” a los conflictos “más medidas socioeducativas, más penas en la comunidad, más justicia restaurativa y más políticas de egreso”.

También estuvieron presentes en la plaza las madres y familiares de los reclusos del Módulo 12 del Compen, apoyando la causa y reclamando por las condiciones “inhumanas” de encierro de sus seres queridos.

En Rocha

Mientras tanto, en Rocha, una media cuadra de personas marcharon desde la plaza Independencia hasta la cárcel, en donde Fernando Peteca Méndez -uno de los sobrevivientes- colgó una pancarta similar a la que había en la plaza Cagancha, en la que se leía: “Justicia. Por no más víctimas, porque todos somos seres humanos”.

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