El domingo, durante el partido entre Peñarol y Deportivo La Coruña jugado en el estadio Campeón del Siglo, un grupo de 200 hinchas del locatario entró por la fuerza saltando por encima de los molinetes, y agredió a un encargado de la recaudación. Según el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, estas personas habían recibido entradas por parte de los dirigentes. Uno de ellos reconoció que se trató de un “grave error”, ya que “no tuvimos en cuenta que junto con las entradas tendríamos que haberles dado un instructivo de cómo usarlas, para que estos parciales violentos y no muy despiertos entendieran que con ellas no necesitaban hacer la avalancha”. Juan Pedro Damiani, presidente de Peñarol, tiene una opinión diferente: “Hay que elegir mejor a quiénes les regalamos las entradas. Desde que inauguramos el Campeón del Siglo tenemos hinchas que le pegan al personal de recaudación o roban a nuestros propios parciales. Estos no entendieron que tenían que pegarles a los del otro cuadro”. De todas maneras, el dirigente reconoció que el partido del domingo fue “difícil”, ya que los hinchas de Deportivo La Coruña “son pocos, no llevan banderas, ni cantan. Los integrantes de la barra brava de Peñarol actúan más que nada por instinto. Si ven los colores del equipo rival o escuchan cánticos van hasta allí y le pegan a todo lo que se mueve”. Mientras tanto, los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y las autoridades del Ministerio del Interior siguen reuniéndose para analizar la instalación de cámaras de reconocimiento facial en los estadios. Desde la AUF creen que la medida podría ser costosa, ya que “no solamente hay que pagar las cámaras, sino que hay que poner un detector de bufandas para que la gente no se tape la cara, algo que nos dejaría exactamente en el mismo punto en el que estamos ahora, pero más pobres”. Algunos periodistas deportivos creen que esto “no sería tan malo, ya que les daría más color a las tribunas, y eso es algo por lo que vale la pena sacrificar algunas vidas humanas”.