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Internacional | Miércoles 31 • Agosto • 2016

José Eduardo Cardozo, abogado de Dilma Rousseff, y el senador Antônio Anastasia durante el juicio político, ayer, en el Senado de Brasil. Foto: Andressa Anholete, Afp

A la espera del voto

El Senado de Brasil definirá hoy en una votación si destituye a la presidenta Dilma Rousseff.

Pese a lo previsto, la de ayer fue la penúltima sesión del Senado dedicada al juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff y hoy finalizará el juicio político, la votación de los 81 senadores. Ayer eran más de 50 los que habían dicho que votarían a favor de la destitución (son necesarios 54), pero el abogado defensor de Rousseff dijo que esperaba haber cambiado la opinión de algunos senadores con el cierre de su exposición.

Se esperaba que la sesión de ayer fuera maratónica: de mañana hablarían la acusación y la defensa durante 90 minutos cada una, después podrían pronunciarse los 81 senadores y, por último, se llevaría adelante la votación. Las primeras etapas de ese proceso se cumplieron durante la tarde, pero cuando había más de 60 senadores anotados para hablar, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, que dirige el proceso, anunció que la votación se postergaría para hoy.

La pregunta a la que deberán responder los senadores es: “¿Cometió la acusada, la Señora Presidenta de la República, Dilma Vana Rousseff, los delitos de responsabilidad correspondientes a la adquisición de préstamos de una institución financiera controlada por la Unión y la apertura de créditos sin autorización del Congreso Nacional que le son imputados, y debe ser condenada a la pérdida de su cargo, quedando en consecuencia inhabilitada para el ejercicio de cualquier función pública por el plazo de ocho años?”.

Rousseff es acusada de dos cosas distintas. Por un lado, su firma figura en dos decretos que aumentan el gasto público de forma tal que se superaba el techo que había aprobado el Congreso. Para disponer un aumento de ese tipo el presidente debe contar con el aval del Congreso, argumenta la acusación. La defensa dijo que Rousseff no es responsable por el decreto y que, en todo caso, no se llegó a superar el techo de gasto porque este fue elevado, meses después, por el Congreso.

La otra acusación refiere al supuesto crédito pedido a un banco público, algo que está prohibido por las normas brasileñas. Se trata del Banco de Brasil, mediante el cual se paga a los beneficiarios del Plan Safra, dirigido a ayudar a pequeños y medianos productores rurales. Según la acusación, el banco pagó a los beneficiarios pero el Tesoro no abonó al banco, por lo que se produjo un pedido de préstamo. Esa acción habría tenido como objetivo disfrazar las cuentas del Estado durante el año electoral, 2014. La defensa hizo hincapié en que no hay una solicitud formal de préstamo y aseguró que esas demoras son habituales, lo mismo que dijo el banco cuando compareció ante el Senado.

Ayer los abogados de la acusación y la defensa hicieron sus presentaciones finales durante una hora y media. El primer turno fue para la acusación, y hablaron los abogados Janaina Paschoal y Miguel Reale Junior. “Fue Dios quien hizo que, al mismo tiempo, varias personas percibieran lo que estaba pasando en el país”, dijo Paschoal. “Incluso teniendo razón, pido disculpas a la señora presidenta de la República […] porque sé que la situación que está viviendo no es fácil […] y que le causé sufrimiento. Lo hice pensando en sus nietos”, agregó.

Además, la abogada criticó al Partido de los Trabajadores (PT) y dijo que su “modo de ser” es “negar la realidad de los hechos”, y añadió: “Es inadmisible lo que el PT está haciendo con Brasil”. También Reale criticó al PT. Dijo que la “gravísima situación económica [de Brasil] justifica la condena” de Rousseff y que el país “no aguanta más el lulopetismo”.

Por la defensa habló el ex ministro de Justicia José Eduardo Cardozo. Dijo que Rousseff es “víctima de una elite política y económica”. Agregó que “fue acusada porque ganó una elección afrontando los intereses de aquellos poderosos que querían cambiar el rumbo de Brasil” y porque “facilitó las investigaciones sobre corrupción”. Cardozo dijo que “los golpes no se hacen más con armas” y que “como ya no se puede llamar a los tanques, se usan pretextos jurídicos, irrelevantes”, para derrocar “a los presidentes elegidos en las urnas”.

Al bajar del estrado, Cardozo se emocionó y recibió los abrazos tanto de sus aliados como de sus contrincantes, entre ellos de Eunício Oliveira, el líder en el Senado del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, al que pertenece el presidente interino Michel Temer.

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