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Nacional | Viernes 05 • Agosto • 2016

Camino a casa

INAU reformará hogares de amparo y fortalecerá mecanismos para que los niños vivan en familia.

“En algún momento se difundió por los medios de comunicación el cierre de hogares; en realidad no hay ningún cierre de ningún hogar, ojalá pudiéramos cerrarlos”, expresó en diálogo con la diaria Fernando Rodríguez, director del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). El derecho internacional y el Código de la Niñez y la Adolescencia, vigente en Uruguay desde 2004, establecen que la internación de niños en hogares debe ser el último recurso y por el menor tiempo posible, recordó Rodríguez. El INAU está dispuesto a reorganizar los dispositivos para transformar los hogares de amparo y desarrollar estrategias para contar con más familias de acogimiento y de adopción; sabe que la institucionalización del niño, por sí sola, es una afectación de derechos y que ya no caben arreglos chicos.

La Convención Internacional de Derechos del Niño recomienda que la internación no sea la primera alternativa para un niño que no puede ser cuidado por la familia; así lo fue hasta ahora en Uruguay. “La primera herramienta es la familia”, aseguró Rodríguez, refiriéndose al núcleo familiar de origen, a la familia extendida o a vínculos adultos significativos para el niño. Para favorecer el retorno a la familia de origen, el INAU proporciona apoyo técnico y, en ocasiones, económico. Mientras tanto, se recurre a una familia de acogida, que recibe al niño transitoriamente; si su familia de origen no pudiera reintegrarlo, la Justicia declara que está en condiciones de ser adoptado, y se recurre a las familias inscriptas en el Registro Único de Adopciones. Esa es la tercera alternativa.

Desinternar

“Hoy tenemos casi 2.800 niños en hogares institucionales. como Estado nos sentimos en falta, esa situación nos interpela: no pueden seguir esos 2.800 niños en hogares institucionales, y mucho menos puede seguir creciendo ese número”, afirmó el director. INAU apuesta a desinternar. El jerarca no quiso hablar de tiempos, pero se mostró confiado en que en los próximos cuatro años pueda haber “un cambio significativo” para “tener el mínimo de niños internados”.

Los hogares se transformarán en Centros de Acogimiento y Fortalecimiento Familiar (CAFF): “El hogar deja de ser exclusivamente un espacio de residencia, pasa a ser un espacio de residencia para un número reducido de niños y un centro de referencia para el fortalecimiento de la capacidad de cuidado de la familia”, detalló. Allí podrán recurrir las familias de acogimiento de la zona, pero también otras familias que reciban asesoramiento por deterioro vincular entre los padres y un hijo adolescente, ejemplificó.

Al mismo tiempo, INAU trabaja en la “reconversión” de los trabajadores. Rodríguez señaló que en 11 hogares se está desarrollando “una experiencia de supervisión unificada”. “Esto implica la transformación de las competencias y las capacidades de los funcionarios que originalmente supervisaban hogares y otro tipo de dispositivos, preparándolos para la supervisión en familia”, informó. Se busca que el retorno con la familia de origen “sea un regreso de protección de derechos; no poner en riesgo los derechos del niño porque queramos cumplir con resultados cuantitativos de niños en familias de origen”, indicó. Aclaró que todos los CAFF van a tener capacidad para que residan niños en permanencia, pero que eso será el último recurso o algo transitorio. Señaló que el organismo ha hecho “un proceso de abandonar los famosos hogares rurales” para mudarse a casas chicas ubicadas en las ciudades: “Estamos desandando el sistema asilar de tener muchos gurises y lejos de la ciudad”, sostuvo.

El 1º de agosto el INAU creó el programa Familias y Cuidados Parentales, la supervisión unificada y una unidad destinada a difundir las propuestas, evaluar y seleccionar familias. El programa de Acogimiento Familiar se creó en 2012 y cuenta con 175 familias; el INAU aspira a tener 600. Por otra parte, está ampliando el equipo de evaluación de familias de adopción para aumentar el Registro Único de Adopción: hoy hay cerca de 30 familias registradas y entre 300 y 400 familias que están en proceso de evaluación.

Rodríguez anunció que el énfasis en esta primera etapa estará en la franja de niños de hasta siete años, para “tratar de recomponer lazos familiares con la menor internación posible”.

Tal como lo consignó hace dos semanas El Observador, hay 4.150 niños que viven separados de sus familias; de ellos, 2.778 están en hogares y 1.375 en el programa de Acogimiento Familiar, que incluye tanto a los que están con familias de acogida como con las alternativas familiares más próximas.

Por otra parte, el INAU está realizando cursos con jueces y fiscales para que “en lugar de determinar una internación como primera medida, que sea la última medida y que antes se procuren sistemas alternativos familiares”, dijo Rodríguez. No se animó a mencionar la proporción de jueces que está considerando la opinión técnica del INAU, sólo comentó que “son cada vez más”.

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