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Deporte | Jueves 11 • Agosto • 2016

Rodrigo Rivero, de Wanderers, durante el partido con O´Higgins, ayer, en el Franzini. Foto: Federico Gutiérrez

Enorme cero

Montevideo Wanderers empató en el debut de la Sudamericana.

En un discreto partido por la primera fase de la Copa Sudamericana jugado en el estadio Luis Franzini, Wanderers y O’Higgins de Chile igualaron 0-0. La revancha entre ambos será el martes 16 en la ciudad de Rancagua. El que avance a la segunda ronda se medirá con el ganador de los partidos entre Barcelona de Guayaquil y los venezolanos de Zamora -eliminatoria que comenzó ayer en suelo ecuatoriano al cierre de la diaria-.

El bohemio entró con Leonardo Cachorro Burián al arco; Mauricio Gómez, Emiliano Díaz, Gastón Bueno y Martín Rivas en el fondo; Adrián Colombino y Santiago Martínez tomaron el eje de la mitad de la cancha, y Matías Mago Santos y Manuel Castro jugaron por delante de ellos; mientras que en ataque lo hicieron Rodrigo Rivero y Sergio Blanco.

Si bien el primer tiempo fue parejo, las chances más claras las tuvieron los chilenos, siempre apostando a ser ofensivos, con buena circulación de pelota y tres puntas fijos arriba. A los 4 minutos la primera de O’Higgins se construyó con una linda pared entre Leandro Sosa, ex Atenas de San Carlos, y Pablo Calandria; este se la devolvió, y el tiro rasante del uruguayo pegó en el caño derecho de Burián. 20 minutos después, el Cachorro le ahogó el grito de gol a Cristian Insaurralde con una volada que sacó al córner el cabezazo. Un pase en profundidad para Castro que cortó bien el arquero Miguel Pinto y un tiro libre lejano de Gómez que se fue apenas por encima del travesaño fueron las únicas aproximaciones del bohemio.

Wanderers estuvo mucho mejor en el segundo tiempo. Sorteó bien la presión de O’Higgins y logró proyectarse al ataque, sobre todo por las bandas. Manuel Castro fue de mediapunta por la derecha, Rivero jugó bien abierto por la izquierda, y Blanco ofició de delantero centro. Hubo dos jugadas, una por cada banda, casi iguales: desborde, centro al área chica e intervención de Pinto para cortar. Atrás, al contrario del primer tiempo, Wanderers se paró mejor y tuvo poco trabajo.

A los 60 ingresó Ignacio González por Martínez en el bohemio, en una intención clara de buscar profundidad. El ex Nacional se puso bien de 10, donde le gusta, buscando ser el nexo con los de arriba. Lo encontró poco, en realidad, porque el partido cayó en un pozo depresivo de donde nadie lo pudo sacar. Para colmo de males, al final expulsaron a Chapita Blanco. Frío empate a secas. Y a otra cosa.

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