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Cultura | Martes 09 • Agosto • 2016

Guerra de escenarios

El viernes comienza la III Muestra Iberoamericana de Teatro de Montevideo.

Ya es una cita ineludible en la cartelera montevideana esta Muestra Iberoamericana de Teatro, que se alterna con el Festival Internacional de Artes Escénicas (FIDAE), también bienal. Organizada por la Sala Verdi y el Museo del Carnaval -sedes a las que se suman el Centro Cultural Florencio Sánchez y el Cine Teatro Municipal de Treinta y Tres-, esta tercera edición reunirá ocho espectáculos provenientes de Argentina, España, Portugal, República Dominicana y Uruguay.

El viernes inaugura la muestra un texto del premiado autor, director y guionista Guillermo Calderón, que, sin estridencias, se ha convertido en el dramaturgo chileno más consagrado, y comenzó el año pasado a trabajar con muy buenos resultados en cine, como guionista de El club -ganadora del Oso de Plata del Festival de Berlín- y Neruda, de Pablo Larraín. En 2009 llegaron al FIDAE dos joyitas, Neva, una magistral relectura contemporánea del teatro de Antón Chejov, y Diciembre, en la que tres hermanos chilenos se involucran en una guerra de su país contra Bolivia y Perú. Cinco años después, Calderón volvió con dos obras complementarias, Villa + Discurso. En la primera, tres mujeres deben decidir qué hacer con una casona que sirvió como centro de tortura y detención en la dictadura pinochetista, y en Discurso esas mismas mujeres parodian un discurso ficticio de Michelle Bachelet al final de su primer mandato (dedicado sobre todo a los que se ilusionaron con la igualdad social).

Este año, el texto de Calderón seleccionado para la apertura es Clase, que será presentado por primera vez en Uruguay, bajo la dirección de Alberto Coco Rivero y con las actuaciones de Rogelio Gracia y Camila Vives. Integra, junto a Neva y Domingo, una trilogía en la que el chileno expone conflictos domésticos enmarcados en un entorno de violencia política.

La obra se ambienta en la movilización de estudiantes de bachillerato de 2006 llamada “Revolución de los pingüinos”, que instaló la discusión sobre el modelo educativo chileno en la agenda nacional. En una entrevista reciente con el diario argentino Página 12, el autor la resumió así: “Un profesor llega a la sala, pero sus alumnos no están allí sino en la calle, protestando porque quieren mejorar la educación. Sólo queda una alumna. Este profesor le habla sobre las frustraciones de una generación que aspiraba a un cambio radical de la política, y que se encuentra ante estudiantes que aspiran a una mejor educación para insertarse con más posibilidades en un mercado laboral que no es el del cambio. Su crítica es amarga. La obra examina un poco esta contradicción del profesor ante el movimiento estudiantil, y su propio patetismo, porque es una persona cuyo tiempo ya pasó. El suyo es un grito ahogado. Puedo decir que esa es mi historia, pero está expuesta dialécticamente. No es un grito unidireccional, porque en la obra la alumna defiende sus ideas. No es complaciente”. Y más adelante sentenció: “En estas sociedades de ricos y pobres, la guerra social es cada vez más violenta, y no es tan lejana ni metafórica. Por eso queremos que esté sobre el escenario”.

De agenda

Entre las demás propuestas se encuentra el espectáculo Un beso, de la compañía vasca Tanttaka Teatroa (los días 22 y 23, en doble función), centrado en la homofobia y el acoso escolar. También desde España llega la obra Distancia siete minutos, de Diego Lorca y Pako Merino, que decidieron trabajar juntos después de conocerse en la escuela de teatro parisina Jacques Lecoq: mientras la misión espacial Curiosity inicia su viaje a Marte, una plaga de termitas acosa el apartamento de un juez, que acaba de cumplir 40 años y que, ante la amenaza de esos insectos, decide mudarse a la casa de su padre por unos días. Allí reflexiona sobre temas como la justicia, la felicidad y el destino. Según la prensa española, esta obra (que se podrá ver los días 26, 27 y 28) ha resultado un gran éxito: se estrenó a mediados de 2013, al año siguiente se presentó en el madrileño Teatro de La Abadía y cerró la temporada con más de 100 funciones, no sólo en España sino también en Argentina y Costa Rica, y al comienzo de 2015 ya la habían visto 30.000 espectadores.

Desde Portugal llega Edipo, una relectura del drama del mítico rey de Tebas (martes 30), y otra de Electra (miércoles 31), a cargo de la Compañía do Chapitô, conocida por sus trabajos multidisciplinarios; de Argentina llega Villa Argüello, que, desde el lenguaje de la danza-teatro y con el trabajo de siete intérpretes, se propone combinar nada menos que el popular cuartetazo cordobés y la danza contemporánea, al tiempo que evoca el ambiente del extenso barrio ubicado al norte de la ciudad de Córdoba que le da nombre a la obra. Cruzando la música y el teatro llega una propuesta titulada Él canta, yo cuento, en la que el escritor Freddy Ginebra, de República Dominicana, narra una serie de historias, y el músico uruguayo Diego Kuropatwa interpreta sus canciones urbanas. Por último, y en el terreno de la danza, se presentará la propuesta de Tamara Cubas, Santiago Turenne y Leticia Skrycky Acto II-Resistir / Trilogía Antropofágica, que según el dossier de presentación busca “adoptar y adaptar la fórmula ética de la relación con el otro, su cultura, su experiencia, sus políticas y estéticas”, mediante una “operación de antropofagia en la que entran en crisis la coherencia y la razón”.

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