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Cultura | Jueves 25 • Agosto • 2016

Los muertos que gozan de buena salud

Aunque George Romero inauguró el género del cine de zombis antropófagos con la clásica La noche de los muertos vivientes (1968), no son pocos los que piensan que su secuela -Dawn of the Dead, 1978- es un film aun más importante y revolucionario. Tiene una extraña historia que involucra a dos de los directores más importantes del cine de horror, y existen dos versiones radicalmente distintas del film.

Dawn of the Dead fue escrita y dirigida por Romero, pero el italiano Dario Argento -en aquel entonces un director más conocido y un gran fan del trabajo anterior de Romero- se ofreció a distribuirla en el mercado europeo, que en esa época era casi tan poderoso y redituable como el estadounidense, con la condición de que lo dejaran editar el film a su gusto. El resultado fue que Dawn of the Dead se estrenó en Estados Unidos en la versión editada por Romero, y en Europa en la de Argento (retitulada Zombi). No es un simple detalle, ya que ambas son muy diferentes, incluso en el tono general, porque que el italiano reutilizó algunas de las escenas más violentas que el estadounidense había descartado y eliminó muchos elementos satíricos o humorísticos, convirtiéndola en un film mucho más oscuro, además de aprovechar más la excelente banda de sonido compuesta por la banda italiana Goblin.

Aunque en los años 80 la versión de Argento era la más conocida mundialmente fuera de Estados Unidos, las reediciones en DVD se basaron en la de Romero, y la primera había caído en el olvido. Un olvido del que será rescatada en la próxima edición del Festival de Venecia, cuando el propio Argento y un célebre admirador suyo, el danés Nicolas Winding Refn (Valhalla Rising, la trilogía de Pusher), presentarán una versión restaurada de lo que se conoció como Zombi, incluyendo varias escenas que habían sido censuradas en su momento, y legitimando, al exhibirlo en tan prestigioso festival, un film que en su momento fue considerada solamente un delirio lleno de gore. Como para dejar en claro que se trata de algo más que una mera película de terror y zombis, Winding Refn se declaró honrado por participar en el relanzamiento de la que considera “el más extremo y fascinante relato sobre el consumismo estadounidense que se haya llevado a la pantalla”.

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