Ir al contenido

Deporte | Lunes 01 • Agosto • 2016

Andrés Silva durante la despedida de los atletas que participarán en los Juegos Olímpicos, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Foto: Santiago Mazzarovich

Sin vencimiento

Con Andrés Silva, en la antesala de sus cuartos Juegos Olímpicos.

Muchas veces hemos escuchado que “la tercera es la vencida”. La sabiduría popular a veces falla, y Andrés Silva desafió el manido dicho. El atleta tacuaremboense competirá en pocos días en sus cuartos Juegos Olímpicos, manteniendo su vigencia y convencido de que dentro de cuatro años podrá estar nuevamente presente. Tuvo un 2015 muy difícil, marcado por un caso de doping adverso por el consumo de un suplemento alimenticio contaminado. Silva, de 30 años, demostró su inocencia y fue sancionado sólo por seis meses, salió fortalecido mentalmente y convencido de pelear por su objetivo: la marca clasificatoria en los 400 metros con vallas. Tras lograrla, se prepara para llegar a Río de Janeiro 2016 en su mejor forma.

¿Cómo fue este último año para vos, luego del resultado adverso?

-Me perjudicó mucho. La manera en que se manejó la información en aquel momento fue muy dañina. Pero también me sirvió para saber realmente para qué estaba preparado. Son situaciones difíciles de la vida, algo que no le deseo a ningún deportista. Me tocó a mí por mala suerte, o en realidad por imprudencia, al estar desamparado y no tener la protección adecuada en la parte médica. Hoy la tengo porque la busqué. Pero, en definitiva, todo el asunto me sirvió para definir mis objetivos. Me senté y pensé qué hacer. Pensé en dejar de correr, porque todo era muy difícil. Pero después pensé que si estaba haciendo las cosas bien, si venía bien, tenía que salir adelante y ponerme a entrenar. Me costó un poco, pero me junté con Andrés Barrios y pensamos en entrenar para llegar a la marca que me permitiera clasificarme para los Juegos Olímpicos. Desde ese punto de vista hicimos una planificación sumamente corta, compacta y muy delicada. El nivel de estrés es muy alto, y el tiempo que teníamos era muy poco. Estábamos atrasados, porque ya habíamos perdido tres meses de la planificación de base, que es lo importante, entonces fuimos cuidadosos y estrictamente profesionales en esto. Salió la marca en Europa. Tuvimos la antesala de las competencias en Brasil y en el Iberoamericano. Estábamos en la línea en la que dijimos que íbamos a estar; era sólo cuestión de tiempo para que saliera, por eso nos fuimos a Europa y conseguí la marca allá.

¿Cómo te acompañó tu entorno en ese período?

-No voy a dar nombres porque ya pasé esa etapa, pero hubo situaciones, gente que te dice que confía en vos, que cree en vos, que te pasa la mano por el lomo..., pero me consta que esa gente hoy no está. Gracias a Dios, estoy yendo por un camino de tranquilidad. Mucha gente habló, porque hoy en día todo el mundo abre la boca sin saber nada. Las opiniones externas, siempre y cuando no sean constructivas, no sirven para nada. Entonces uno deja de lado eso. La ignorancia siempre está presente frente a situaciones que no se viven en carne propia. La verdad es que no le hice caso a todo eso y pensé en tomar sólo las cosas positivas que provenían de la gente que está conmigo todos los días: mis amigos, mi familia, mi entrenador. Me aferré a ellos, los que me quieren y me apoyan constantemente, para demostrar que venía haciendo las cosas bien, que estaba limpio y que no era nuestra culpa lo que había pasado. Todo eso fue el pilar fundamental para pisar fuerte y tomar impulso nuevamente.

¿Cuáles son los objetivos para Río de Janeiro?

-Tenemos una estadística: si logro la misma marca con la que me clasifiqué ahora, 49,25 segundos, tengo chance de pasar a las semifinales. Hay que ver cómo llegan los demás, la serie que me toca, el andarivel, cómo está el día..., pero perfectamente podría estar en semifinales. Sabemos que de 40 atletas repartidos en cinco series, pasan los tres primeros de cada serie y el que tenga mejor tiempo de todos los restantes. En semifinales son dos series de ocho y pasan los tres mejores de cada serie y los dos mejores tiempos restantes. Para pasar a la final hay que correr sí o sí debajo de 49 segundos. Yo estoy cerca, y considero que si logro correr debajo de esa marca tengo grandes chances de estar en la final.

Ya lo has hecho.

-Es verdad. Tengo 48,65 como mejor marca desde hace dos años. Este año no lo he corrido, pero venimos entrenando de tal manera que intentaremos estar abajo de 49. Si estamos ahí, nos va a ir más que bien. Haber corrido en 49,25 este año quiere decir que estoy en ese nivel y habla muy bien de cómo vengo entrenando. Hay que ajustar algunas cosas para correr debajo de 49, y eso se va a dar en estos días en Brasil.

¿Cómo ves a tus rivales en la prueba de 400 metros con vallas?

-Favoritos, al día de hoy, hay muchos: Estados Unidos, Jamaica, República Checa, Kenia. Espero poder mejorar mi rendimiento de los Juegos Olímpicos pasados y pasar a la siguiente ronda. Con respecto a los rivales, desde el momento en que la marca clasificatoria es de 49,40 y todos los clasificados han hecho ese tiempo tan exigente, ya hay un gran nivel. Correr debajo de 49,40 implica tener un nivel importante de competencia para los Juegos Olímpicos. En algún momento de 2015, la IAAF [Federación Internacional de Atletismo, por su sigla en inglés] modificó algunas marcas de otras pruebas de atletismo, a las que hizo más accesibles, pero la de 400 metros con vallas no se tocó. Eso implica que el nivel es tan alto que si cambiaban la marca, entraba mucho más gente de la que podían recibir. Ellos ya hicieron un filtro con eso. Está determinado que, más allá de 100 y 200 metros, que son pruebas de gran atracción, los 400 con vallas van a ser una prueba con un nivel muy importante.

¿Te sentís un referente del deporte nacional al llegar a tus cuartos Juegos Olímpicos?

-Considero que soy un referente para muchos chicos y jóvenes a los que les gusta el deporte, y el atletismo en particular. Por ahí, yo no lo veo y no me doy cuenta en el momento, pero hay muchos chicos que te están mirando. Yo mismo, por estar en la alta competencia, no me doy cuenta de que afuera hay otros haciendo lo mismo de manera amateur, por pasión, y que se están fijando en todas las cosas que hago. En este último año me he dado cuenta de eso, porque me lo han demostrado en las redes sociales y en distintos lugares donde me cruzo con personas que me dan sus palabras de apoyo. De esa manera uno se da cuenta de la realidad que hay por fuera del deporte.

¿Estás estudiando?

-Sí. Tengo materias de la tecnicatura en Atletismo de la Universidad de la República para terminar cuando vuelva de los Juegos Olímpicos. También comencé con la tecnicatura en Pesas en la Asociación Cristiana de Jóvenes. Estoy terminando una y ya arranqué la otra. Mi idea es continuar trabajando como formador, orientador, técnico o entrenador.

¿Qué tan importante te parece tu experiencia profesional para esa tarea futura?

-Es muy importante. No sólo ayuda para el currículum, sino que es clave haber experimentado cómo se viven los Juegos Olímpicos y otros eventos importantes; le brindan a uno el conocimiento y la experiencia de estar con la cabeza siempre abierta. Nos ayuda a crecer como personas dentro de lo profesional, para poder formar a nuevos deportistas y a otros profesores que quieran crecer. Cuando forme a mis atletas, los voy a hacer a partir de mi experiencia internacional y los voy a preparar para el mundo, porque preparar a los muchachos para el mundo es estar adelantado. Es muy importante brindarles las herramientas adecuadas, para que cuando se encuentren ante la situación de la competencia internacional no pierdan una oportunidad, porque generalmente el tren no pasa dos veces.

¿Ya estás pensando en continuar tu carrera rumbo a Tokio 2020?

-Sí. Comenté en algún momento que mi idea es ir por los quintos Juegos Olímpicos. Me preguntaron si me iba a retirar en estos Juegos y dije que no. Hice un clic hace un año, y consideré que si podía llegar a los cuartos, por la edad y por años de entrenamiento, perfectamente podía llegar a los quintos. Mantengo esa palabra y esa idea de hacer el intento para estar en Tokio, porque tengo cuerda. Me tocó estar cuando Félix Sánchez ganó la medalla de oro, a los 34 años, en Londres, y considero que si él pudo llegar a ganar la medalla a esa edad, yo puedo estar en unos Juegos Olímpicos a esa misma edad. Por más que estamos hablando de otro nivel de deportista y de otro estilo de vida, es un ser humano como yo, y creo que es cuestión de querer. Y querer es poder.

Etiquetas