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Internacional | Lunes 22 • Agosto • 2016

La Habana, el 12 de agosto de 2016. Foto: Yamil Lage, Afp

Sueño con serpientes

Cuba reafirma la línea económica aperturista y busca avanzar en la llegada de inversión extranjera.

El gobierno de Cuba aprobó los nuevos lineamientos económicos que regirán en el período 2016-2021, en los que reconoce la creciente importancia de la iniciativa privada y admite la lentitud de las reformas económicas iniciadas en 2011. El documento hace referencia a la “existencia objetiva” de la economía de mercado en la isla y destaca que su ampliación no implicará que se permita la concentración de la riqueza.

El nuevo plan surge de las líneas generales aprobadas por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y está conformado por 274 reglas que abarcan diferentes aspectos de la realidad económica, social y política cubana, entre las que se destaca la mejora en el servicio de internet “según lo permitan las posibilidades económicas”. La línea general que subyace es la búsqueda de un progresivo aperturismo de la economía, el reconocimiento del papel que la empresa privada tiene desde hace años en el país y la progresiva eliminación de intervenciones estatales. Detrás de las líneas generales del plan, el gobierno encabezado por Raúl Castro busca aprovechar la mejoría en las relaciones con Estados Unidos.

El plan no incluye novedades sustanciales. Su núcleo consiste en dar continuidad a los cambios pactados cinco años atrás, durante el sexto Congreso General del PCC, de los que sólo 21% se han implementado efectivamente, según el diario estatal Granma.

El documento aprobado por el Parlamento cubano fue presentado como “una actualización del modelo económico llena de complejidades” pero necesaria para “sobrevivir” a la crisis global. “El reconocimiento de la existencia de la propiedad privada ha generado inquietudes en no pocos de los participantes en las discusiones previas al Congreso, quienes expresaron preocupaciones de que al hacerlo estaríamos dando los primeros pasos hacia el restablecimiento del capitalismo en Cuba”, dijo en el Parlamento Castro, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente del Consejo de Estado, quien descartó esa opción.

En su opinión, se debe “llamar a las cosas por su nombre” y no refugiarse “en ilógicos eufemismos para esconder la realidad”, en referencia a la resistencia que genera la ampliación del papel de la empresa privada en Cuba en el propio PCC y en la burocracia estatal. “El incremento del trabajo por cuenta propia y la autorización a la contratación de fuerza de trabajo ha conllevado en la práctica a la existencia de las pequeñas, medianas y microempresas privadas que hoy funcionan sin la debida personería jurídica”, dijo. Por eso el nuevo plan busca legitimar la toma de decisiones económicas de las empresas privadas.

Pero Castro también se hace eco de los temores de gran parte de la sociedad cubana. “En la implementación del nuevo modelo, se irá configurando un escenario distinto para la organización partidista, caracterizado por la creciente heterogeneidad de los sectores y grupos de nuestra sociedad que se origina en la diferenciación de sus ingresos”, y por eso plantea una reforma a la organización del partido único, que incluye un intento de renovación generacional de sus dirigentes. “Proponemos 60 años como edad máxima para ingresar al Comité Central y 70 años para desempeñar cargos de responsabilidad en el Partido”, destaca Castro, de 85 años de edad, y agrega que “en las formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad y tampoco de la riqueza”.

El documento insiste con el papel que debe jugar la inversión extranjera, a la que caracteriza como una “fuente importante y necesaria para el desarrollo del país”. Al fundamentar la necesidad de avanzar en la preparación, diseño y concreción de nuevos negocios con el capital proveniente del exterior, Castro pidió al Parlamento “dejar atrás prejuicios arcaicos respecto de la inversión extranjera”.

La conducción del plan 2016-2021 que se aprobó será encargada a Marino Murillo, considerado “el zar de las reformas”. Murillo fue ministro de Economía hasta mediados de julio, cuando, a propuesta de Raúl Castro, fue sustituido por Ricardo Cabrisas. Ahora Murillo mantiene el cargo de vicepresidente, y está al frente de la comisión encargada de las reformas para actualizar el modelo económico del país. El cambio fue presentado por las autoridades cubanas como un intento de que Murillo “concentre sus esfuerzos” en la actualización del modelo económico y social.

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