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Nacional | Viernes 16 • Septiembre • 2016

Guillermo Chifflet en el festejo de sus noventa años junto a su compañera Julia Amoretti. Foto: Federico Gutiérrez

Como una llamarada

Fue un festejo íntimo, para familiares y amigos. Estuvo todo el tiempo sentado junto a la actriz Julia Amoretti, su compañera desde hace 46 años. Ayer el ex legislador socialista Guillermo Chifflet cumplió 90 años y fue una oportunidad para cantar algunas canciones y recordar anécdotas. Chifflet también recibió regalos; quizás el más significativo fue el que le llevó Fernando López D’Alessandro, un ejemplar del diario El Sol, órgano del Partido Socialista, del viernes 16 de octubre de 1967, el último que se publicó antes de la clausura que decretó el gobierno de Jorge Pacheco Areco. La nota de tapa dice: “Qué hacer contra una política de coloniaje y miseria”, el titular superior: “Vivían Trías analiza la crisis uruguaya” y otros dos títulos de portada anuncian notas de Eduardo Galeano y de Ernesto Che Guevara.

En el cumpleaños tocaron algunas canciones los músicos Carlos da Silveira y Daniel Viglietti, amigos del homenajeado. Amoretti relató una anécdota: en diciembre de 2005, Chifflet renunció a su banca en la Cámara de Diputados mientras se trataba la ampliación de tropas militares en Haití, una medida que apoyó la bancada del Frente Amplio y a la que él se oponía. Pocos días después, Viglietti, en un espectáculo en el teatro Solís, homenajeó a Chifflet desde arriba del escenario, por haber “renunciado por no renunciar”. “Después de que habló Daniel, la gente lo empezó a aplaudir, porque lo había visto. Pero él no quería pararse, lo tuve que obligar a pararse”. contó Julia.

Durante la guitarreada, tocaron “Mis harapos”, de Marino García; “Río de los pájaros pintados”, del sanducero Aníbal Sampayo, y “Antojo”, de Julián García y Jorge Salerno. Pero no fue la única de la dupla García-Salerno; también se escuchó “La llamarada” y fue uno de los momentos emotivos de la noche. En plena actuación de Da Silveira y Viglietti, Chifflet, hasta ese momento callado, se sumó al coro. Justo en la parte que dice: “¡Qué linda la llamarada, alumbrando al mundo entero!”.