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Dínamo | Lunes 12 • Septiembre • 2016

Infancia y seguridad ciudadana

Probablemente, si cada uno de nosotros debiera hacer explícito en qué cree que se relacionan la infancia y la adolescencia con las cuestiones de seguridad ciudadana, la gran mayoría nos referiríamos a la cuestión de los adolescentes que infringen la ley penal. Es que los adolescentes que han infringido la ley se han convertido en protagonistas de la agenda mediática y política y son referencia ineludible para quienes pretenden atender el reclamo de la opinión pública de más seguridad y castigo.

Menos de un millar de jóvenes ha sido objeto y motor de reformas de la ley y de campañas políticas, han ocupado también muchas letras y miles de minutos en los principales medios de comunicación del país. Sin embargo, y sin pretender quitar trascendencia a este asunto de muchísima relevancia para evaluar la calidad del sistema democrático de Uruguay, voy a colocar algunos argumentos para tratar de ampliar la mirada que los uruguayos tenemos sobre la seguridad y la infancia.

El primero de ellos tiene que ver con la realidad más cruda de la seguridad ciudadana: la participación de los niños y los adolescentes en el delito de homicidio. Si bien muchos uruguayos creen que la mayoría de los homicidios son cometidos por adolescentes, los datos del Ministerio de Interior (MI) muestran que en 2014(1) sólo en 7% de los homicidios se identificaron autores menores de edad, y en 2015(2), sólo en 10% del total de homicidios. En 2015, se identificaron 30 adolescentes autores de homicidio. Del otro lado de la moneda, los datos del MI sobre infancia y homicidio revelan una realidad impactante: en 2014, en 18 homicidios se identificó un autor menor de edad, y alrededor de 47 niños y adolescentes murieron a causa de este delito. En 2015, 30 adolescentes fueron autores de homicidio, y 32 niños y adolescentes murieron por esta razón.

En Uruguay, el delito contra la persona con mayor número de denuncias es la violencia doméstica. En 2015, las denuncias por este delito superaron ampliamente a las de rapiña: 31.192 y 21.126, respectivamente. Según la misma fuente, en 2015 murieron 26 mujeres víctimas de sus parejas o ex parejas, muchas de ellas probablemente madres.

Los niños y los adolescentes uruguayos están fuertemente expuestos a la violencia de forma indirecta, pero también lo están directamente. Según un estudio realizado por UNICEF y el Ministerio de Desarrollo Social, 54,6% de los niños uruguayos de entre dos y 14 años fue sometido a algún método violento de disciplina en el mes anterior a la encuesta. Esto incluye la agresión psicológica y cualquier tipo de agresión física. 50,1% de los niños sufrió agresión psicológica y 25,8%, castigo físico. La encuesta mostró que sólo 34,4% experimentó exclusivamente disciplina no violenta(3). Los varones son sometidos a métodos de disciplina violentos en mayor medida que las niñas. La pauta de un mayor disciplinamiento violento para los niños es muy evidente en el castigo físico: a los varones se los castiga prácticamente el doble que a las mujeres (34,0% frente a 18,3%). Dentro del castigo físico puede desagregarse el castigo físico severo. En Uruguay, 2,8% de los niños y los adolescentes recibieron de sus cuidadores un castigo físico severo en el mes anterior a la encuesta.

Según muestran los datos, la aplicación de métodos de disciplina violenta atraviesa todos los sectores y trasciende las características socioeconómicas de los hogares. El castigo físico es recibido por uno de cada tres niños de 40% de los hogares más pobres y por uno de cada cinco de 60% de los hogares más ricos.

Además de los 32 niños y adolescentes víctimas de homicidio, según el informe de gestión del Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia(4), en 2015 hubo 1.908 niños atendidos por situaciones de violencia, 400 de ellos fueron víctimas de abuso sexual.

La exposición repetida a la violencia aumenta la probabilidad de que en la adultez se perpetúe un modelo de relación violento. Los niños que crecen con personas adultas autoritarias, que emplean métodos disciplinarios violentos de forma regular, tiendan a mostrar menor autoestima y peores resultados académicos, son más hostiles y agresivos, menos independientes y más proclives al abuso de sustancias peligrosas durante la adolescencia.

Por todas estas razones, la violencia sufrida por los niños y los adolescentes merece tanta atención en la agenda de seguridad ciudadana como el tema de los adolescentes que infringen la ley.

Lucía Vernazza Oficial de Protección de UNICEF

(1) https://www.minterior.gub.uy/observatorio/images/stories/2014_completo.pdf (2) https://www.minterior.gub.uy/observatorio/images/pdf/anual_2015.pdf (3) Ministerio de Desarrollo Social, UNICEF (2015). “Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2013”. Resultados principales: https://mics-surveys-prod.s3.amazonaws.com/MICS4/Latin%20America%20and%20Caribbean/Uruguay/2012-2013/Key%20findings/Uruguay%202012-13%20MICS%20KFR_Spanish.pdf. (4) http://www.inau.gub.uy/index.php/component/k2/item/1944-sipiav