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Internacional | Viernes 02 • Septiembre • 2016

Más de una vez

Paraguay discute la posibilidad de habilitar la reelección presidencial.

Tiempo atrás, la discusión sobre la reelección en Paraguay giraba en torno a la figura de Fernando Lugo, el ex presidente destituido en 2012. Sin embargo, ahora son los partidarios del actual gobernante, Horacio Cartes, del Partido Colorado, quienes promueven una reforma constitucional que le permita postularse a un segundo mandato.

En agosto, la mayoría de los dirigentes colorados del Departamento Central -que rodea Asunción y reúne 35% de la población del país- decidieron enviar una nota a la directiva del partido, la Junta de Gobierno, para pedirle que evalúe y apoye la reelección presidencial, informó Última Hora. De acuerdo con el diario paraguayo, los dirigentes que impulsan esta iniciativa se inclinan a modificar la Constitución mediante una enmienda porque es la manera más simple de tramitar este cambio: sólo requiere mayoría simple en las dos cámaras del Parlamento. Pero la oposición y dirigentes colorados de corrientes opuestas a la de Cartes argumentan que sólo mediante una reforma constitucional es posible cambiar la norma.

En todo caso, el camino de la enmienda sufrió la semana pasada en el Senado un tropiezo que varios medios paraguayos calificaron de “jugada” o “maniobra” impulsada por rivales políticos de Cartes en contra de la iniciativa. El jueves 25, y fuera de lo planeado para esa sesión, la cámara alta trató una propuesta de enmienda para habilitar la reelección del presidente y la descartó. El autor del proyecto, el colorado Óscar Tuma, que lo había presentado en abril, dijo que “se gestó una jugada maestra para eliminar del debate político la reelección presidencial vía enmienda constitucional”.

En la interna del Partido Colorado esa votación agudizó las diferencias entre los dirigentes que apoyan a Cartes y los que no. El senador Luis Alberto Castiglioni, que estuvo en la sesión y votó en contra de la enmienda, fue calificado de “traidor” por otros miembros de su partido. Algunos lo acusan de haber votado de ese modo para reducir la competencia interna porque él mismo quiere postularse a la presidencia. En respuesta, Castiglioni dijo que siempre estuvo en contra de la reelección.

Mientras algunos dirigentes aseguran que el camino de enmienda constitucional ya no podrá recorrerse, al menos por un año, otros dirigentes afirman que sí es posible, que basta con presentar en la Cámara de Diputados un proyecto similar al que fue rechazado la semana pasada. En cualquier caso, existen dudas sobre si es posible modificar la Constitución a tiempo para las próximas elecciones, de 2018, ya sea mediante una enmienda o una reforma. Este otro camino sería todavía más largo, porque implicaría un proceso de elección de los integrantes de una Asamblea Constituyente, que sería la encargada de definir los cambios. El asesor del Tribunal Superior de Justicia Electoral Luis Alberto Mauro dijo al medio digital Paraguay.com que ya no hay tiempo de habilitar la reelección para 2018.

Si, pese a todo, la iniciativa de modificar la Constitución prosperara, dejaría despejado el camino también para la reelección de Lugo y del ex presidente colorado Nicanor Duarte. De todos modos, los partidarios de Lugo afirman que él sí puede ser el candidato del Frente Guasú a la presidencia en 2018, porque interpreta que lo que se prohíbe es la reelección consecutiva, lo que sólo afectaría a Cartes. El artículo 229 de la Constitución paraguaya establece que el presidente y el vicepresidente “no podrán ser reelectos en ningún caso”. Meses atrás, el senador Hugo Richer, del Frente Guasú, dijo que “con o sin reforma” Lugo es candidato.

Una encuesta de la firma Ibope CIES concluyó en agosto que 63% de los paraguayos está a favor de reformar la Constitución para habilitar la reelección presidencial. Se manifestó en contra de esa posibilidad 32% de los encuestados y 5% no se pronunció. El sondeo, que no abarcó las zonas rurales, mostraba además que el favorito para ser reelecto era Lugo, con 40,1% de apoyo en Asunción y 50,4% en las ciudades del interior.