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Internacional | Martes 20 • Septiembre • 2016

Timoleón Jiménez, alias Timochenko, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, durante la 10ª Conferencia Nacional Guerrillera en Llanos del Yarí, Colombia. Foto: Luis Acosta, AFP

Reencuentros familiares, temores y futuros inciertos en la conferencia nacional de las FARC

En la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), “se nota apoyo unánime al acuerdo [de paz alcanzado con el gobierno], al comandante, al Estado Mayor [de la guerrilla] y a la delegación de paz”, pero también inquietudes acerca del futuro, dijo el dirigente guerrillero Pablo Catatumbo. Entre otras cosas, existen dudas sobre cómo se integrarán sus miembros a la vida civil y qué protección tendrán ante los grupos herederos de los paramilitares.

El encuentro se celebra desde el viernes en El Diamante, una localidad del Caguán cercana a la Amazonia. Su objetivo es que los diferentes frentes de las FARC ratifiquen el acuerdo de paz al que llegaron los negociadores de la guerrilla y del gobierno en La Habana, y que será firmado el lunes en Cartagena de Indias.

A esta conferencia asistieron unos 800 representantes de las 200 unidades de la guerrilla, así como sus principales líderes. Además, participan en el encuentro 24 presos, considerados “presos políticos” por las FARC, que recibieron un permiso especial del gobierno para asistir. Una de las dudas más mencionadas en la conferencia nacional, según los medios colombianos, es si estos y otros guerrilleros presos serán liberados definitivamente después de que se firme el acuerdo de paz.

La apertura del encuentro estuvo a cargo del comandante en jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, Timochenko, quien recordó que las conferencias nacionales de esa organización armada son la máxima instancia para la toma de decisiones y que la resolución que se adopte debe ser obedecida por todos los guerrilleros.

Además, Timochenko dijo que en el acuerdo de paz “queda claro que en esta guerra no existen vencedores ni vencidos” y que el gobierno se vio “obligado a reconocer” el derecho de las FARC “al ejercicio político con las más amplias garantías”. En este sentido, agregó que la guerrilla se convertirá en “un partido o movimiento político” que tendrá como principios el combate a la corrupción, el “respeto a las ideas ajenas” y a la “lucha por las ideas”, y buscará una “democracia ampliada”, con “una Colombia incluyente socialmente y más justa”. Al cierre de su discurso de apertura, destacó que en “las manos” de esta conferencia “se encuentra el destino de Colombia”.

Esta es la primera vez que los medios pueden informar acerca de una conferencia nacional de las FARC, aunque no pueden estar en el lugar mientras se llevan adelante las exposiciones y los debates, sino que son informados en las cercanías por los líderes de la guerrilla. Tanto el domingo como ayer ellos transmitieron que hay unanimidad en el apoyo de los distintos frentes de las FARC al acuerdo de paz. “Estamos sintiendo un respaldo muy fuerte”, dijo el domingo Iván Márquez, jefe de la delegación que negoció en La Habana. También se refirió al movimiento político que surgirá de las FARC, dijo que todavía están trabajando para “plasmar” en un proyecto concreto la ideología de la guerrilla y que aún no tienen nombre para la nueva agrupación.

Catatumbo fue quien habló ayer con periodistas y coincidió en que el acuerdo ha recibido un amplio apoyo de los bloques de las FARC, aunque agregó que también “se han presentado algunas inquietudes”. Explicó: “La gente manifiesta, por ejemplo, ¿qué va a pasar con el paramilitarismo? ¿El gobierno sí va a cumplir? ¿Cómo va a ser nuestra reintegración a la vida económica del país?”. Señaló que la preocupación por las bandas conocidas como bacrim, herederas del paramilitarismo de los 80, también está presente en organizaciones sociales y movimientos políticos.

Catatumbo dijo también que los delegados han manifestado “observaciones y críticas” a los representantes del bloque Frente Primero, que se han mostrado renuentes a desmovilizarse, pero se declaró confiado en que ese frente se plegará a la decisión que adopte la conferencia. Según las investigaciones académicas y judiciales realizadas acerca de las FARC, el Frente Primero es uno de los más grandes de la guerrilla -con 400 combatientes, opera en tres departamentos del país- y es el que más se ha dedicado al narcotráfico. El comandante de este grupo, conocido como Gentil Duarte, está presente en la conferencia y dijo al llegar que esta era la instancia democrática por excelencia de las FARC y que se sienten bien representados, lo que permite pensar que aceptarán el resultado.

En paralelo, la agencia de noticias AFP informó de denuncias de jerarcas acerca de que en su área de influencia el Frente Primero ha aumentado su presencia en centros urbanos, aunque respetando el alto el fuego pactado entre el gobierno y las FARC.

Otras caras

La Décima Conferencia Nacional Guerrillera también ha sido escenario de reencuentros familiares, ya que las autoridades de las FARC permitieron a sus soldados coordinar encuentros en El Diamante para empezar los procesos de reintegración familiar. Caracol Radio relató el reencuentro de Concepción García con su hija, la guerrillera Haidi, que escapó de su casa hace 18 años, y de Ana Jimena, que se encontró con su primo, Daniel, quien se fue de su casa 30 años atrás. Ambos familiares temían que los guerrilleros hubieran muerto en combate y manifestaron su voluntad de que vuelvan a sus hogares.

Por su parte, algunos integrantes de las FARC contaron al diario colombiano El Tiempo que desde hace varias semanas están estudiando el acuerdo de paz y capacitándose acerca de política en lugar de entrenar con armas en sus campamentos. En su crónica, el diario cuenta que la mayoría de los guerrilleros con los que habló manifestaron su voluntad de retomar los estudios -algunos no completaron la educación primaria- y retornar a sus casas, pero también de mantener el contacto con las FARC. “Nosotros no nos vamos a desmovilizar, porque eso quiere decir que nos quedamos quietos. Por el contrario, nos vamos a movilizar a los cascos urbanos”, dijo Antonio, de 22 años, que entró a la guerrilla cuando tenía 12.