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Internacional | Viernes 16 • Septiembre • 2016

Michael Mueller, alcalde de Berlín, ayer, durante una charla con mujeres inmigrantes en Berlín. / Foto: Tobias Schwarz, AFP

Tema de los refugiados marca elecciones regionales de Berlín

La elección de autoridades de la ciudad-estado de Berlín, el domingo, es un desafío para la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel. En las últimas votaciones, al igual que en las encuestas, el apoyo a la CDU aparece en caída, al mismo tiempo que crece el partido nacionalista y xenófobo Alternativa para Alemania (AfD).

El domingo 4, en las elecciones del estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, el Partido Socialdemócrata (SPD), aliado de Merkel en el gobierno alemán, se mantuvo como el más votado. Pero la AfD desplazó del segundo lugar a la CDU, que quedó tercera. Si bien no se trataba de un estado clave por su peso político, sí era el distrito electoral del que proviene la canciller, y la derrota se hizo sentir. Con ese antecedente el oficialismo se prepara para las elecciones del domingo y también para las nacionales de 2017.

Muchos identifican la política para los refugiados como uno de los motivos de la pérdida de apoyo al gobierno, y dentro del oficialismo hay dirigentes que le reclaman a Merkel que ponga límites al ingreso de inmigrantes al país. “Por supuesto que eso [la derrota electoral del domingo 4] tiene algo que ver con la política hacia los refugiados”, reconoció la propia canciller ante periodistas durante la cumbre del G20, en China. “Aun así, creo que las decisiones que hemos tomado son correctas”, agregó, según citó la Deutsche Welle.

La gobernante ha manifestado que no está dispuesta a cambiar esta política para conseguir votos. Dijo a medios alemanes que su partido quiere atraer a votantes que se abstuvieron y a los que apoyaron a la AfD y a su discurso antiinmigrante, pero sostiene que “esto es posible” si su gobierno logra solucionar problemas “que realmente mueven a las personas”. En cuanto a la política de asilo, afirmó que es necesario trabajar “en la integración de los refugiados, en la devolución de aquellos que no tienen derecho a quedarse y en la seguridad interna”.

Ayer Merkel se reunió con directivos de empresas alemanas y les planteó la necesidad de “soluciones viables” para que los inmigrantes se integren con rapidez al mercado laboral. De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, sólo 100 refugiados del millón que llegó al país en 2015 tienen un contrato de trabajo.

El tema de los refugiados fue uno de los que trataron el fin de semana los partidos que integran la coalición de gobierno. En ese encuentro se comprometieron a trabajar en varios asuntos, pero en este no hubo acuerdo. La posición más alejada de la de Merkel dentro de la alianza es la de Horst Seehofer, el líder de la Unión Socialcristiana, de Baviera, que exige establecer por ley un máximo de 200.000 refugiados por año. El dirigente dijo que su partido y el de Merkel sólo pueden remontar en votos si ofrecen “una clara respuesta” para limitar la llegada de inmigrantes.

Según una encuesta del diario Tagesspiegel, en las elecciones del domingo los socialdemócratas se mantendrán como los más votados en Berlín, con 21% de apoyo. Pero está en duda quién será su aliado en el gobierno del alcalde-gobernador, Michael Müller, que busca la reelección. Es posible que mantenga su coalición con la CDU de Merkel, que aparece con 17,4% de intención de voto, o que forme una alianza con Los Verdes, que aparecen con 18,8%. En los sondeos, la ultranacionalista AfD tiene un respaldo de entre 13% y 15%, informó Efe.

Durante un acto de campaña para las elecciones del domingo, Merkel ratificó su posición en cuanto a la política para los refugiados. “Berlín debe mantener su espíritu abierto, solidario y justo, porque eso es lo que nos hace fuertes”, afirmó. La canciller dijo que su gobierno trabaja para encontrar una solución política a la crisis en Siria y lograr “una reducción de la llegada de refugiados”, y mientras tanto debe dar asilo a “quienes huyen del horror”. Su discurso fue escuchado por sus partidarios pero también por unas decenas de ultraderechistas que se reunieron allí, en una plaza de la capital alemana, y que reclamaban su salida del gobierno.