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Internacional | Martes 20 • Septiembre • 2016

Miembros de la Oficina Federal de Investigaciones trabajan en el lugar donde Ahmad Khan fue detenido, ayer, en Linden, Nueva Jersey. Foto: Drew Angerer, AFP

Uno de los ataques con explosivos del fin de semana fue reivindicado por Estado Islámico

Tres explosiones, una bomba que no logró detonar, un ataque a cuchillazos y 38 heridos es el resumen de lo que se vivió en distintas ciudades de Estados Unidos el fin de semana. Ayer, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) comunicó que el agresor del cuchillo, que murió al ser reducido por la Policía, era uno de sus combatientes. En tanto, las autoridades detuvieron al principal sospechoso de colocar las bombas en Nueva York y en Nueva Jersey, y el tema se metió de lleno en la campaña electoral.

El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió ayer a los ciudadanos que “no sucumban al miedo”, luego de los ataques del fin de semana en Nueva York, Nueva Jersey y Minnesota, porque es lo que pretenden los “terroristas y extremistas violentos”. Obama dio un discurso breve desde un hotel neoyorquino, donde se encuentra para participar en la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas que empieza hoy en esa ciudad y que, tras lo ocurrido, obligó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad.

El ataque en Minnesota ocurrió el sábado de noche en un centro comercial de la ciudad de Saint Cloud, cuando un hombre apuñaló a nueve personas al tiempo que invocaba a Alá, según contaron los testigos. El agresor, que fue reducido a tiros por la Policía y murió en el lugar, fue identificado por su familia como Dahir A Adan, un somalí de 22 años que vivía en Estados Unidos desde hace 15. El alcalde de Saint Cloud, Dave Kleis, dijo ayer que los nueve heridos fueron atendidos en un hospital de la zona y que se encuentran estables.

El FBI calificó la agresión de “potencial acto de terrorismo”, y EI manifestó que “el ejecutor de los apuñalamientos en Minnesota” fue uno de sus “soldados”. Así lo afirmó en un comunicado publicado por Amaq, la agencia de noticias asociada a esa organización yihadista. El texto dice además que Adan actuó “en respuesta a llamamientos a atacar a ciudadanos de países pertenecientes a la coalición cruzada”, en referencia a la coalición internacional que lidera Estados Unidos contra EI. Por su parte, el FBI anunció que está analizando los contactos del agresor y sus cuentas en redes sociales para confirmar si efectivamente existía un vínculo entre el atacante y el yihadismo.

En tanto, la Policía de Nueva Jersey detuvo ayer al único sospechoso de haber colocado la bomba que explotó en el barrio neoyorquino de Chelsea, que dejó 29 heridos, y el artefacto encontrado a cuatro cuadras que no llegó a estallar. Se trata de Ahmad Khan Rahami, un afgano de 28 años y nacionalidad estadounidense que, según cree la Policía de Nueva York, aparece en los videos grabados por las cámaras de seguridad en Chelsea. Las autoridades intentan confirmar si Rahami también tuvo que ver con la bomba que explotó el sábado de mañana en Seaside Park, Nueva Jersey, y que no causó daños. Ayer, en una conferencia de prensa, el funcionario del FBI que lidera esta investigación, William Sweeney, dijo que intentaban saber si Rahami actuó solo y si forma parte de una “célula terrorista”, aunque aclaró que por el momento “no hay indicios” de esto último.

Cuando el nivel de alerta en el país ya era bastante elevado, en la madrugada de ayer explotó otro artefacto en una estación de tren de Elizabeth, también en Nueva Jersey. La bomba se encontraba en una papelera y estalló mientras un robot de la brigada de explosivos iba a hacer una “detonación controlada”. El artefacto, de fabricación casera, podría haber causado heridos graves, lo que no ocurrió porque el área había sido evacuada, informó el alcalde de Elizabeth, Chris Bollwage.

Aunque ayer Obama no habló de las posibles conexiones de los incidentes con el terrorismo internacional, sí dejó claro que Estados Unidos continuará “liderando” la coalición contra EI. Dos reacciones esperadas

Los ataques del fin de semana se convirtieron en tema de la campaña electoral, que se encuentra en el tramo final, a menos de dos meses de las elecciones presidenciales. El candidato republicano, Donald Trump, habló en varias oportunidades sobre el tema. La primera fue el sábado de noche en un acto en Colorado, cuando recién se supo del ataque en Nueva York: “Vivimos en un tiempo en que es mejor que seamos duros. Mejor que seamos muy duros [...] Es una cosa terrible lo que pasa en el mundo, en nuestro país, y tenemos que ser duros, inteligentes y estar vigilantes”. Al día siguiente suavizó el mensaje en Twitter y envió sus “recuerdos más afectuosos”, “mejores deseos” y “condolencias” a “todas las familias y víctimas del horrible atentado en la ciudad de Nueva York”.

Un rato después su rival demócrata, Hillary Clinton, emitió un comunicado en el que pidió a los estadounidenses que brinden su “apoyo” para que los funcionarios policiales que “están trabajando para identificar a los que están detrás de los atentados de Nueva York y Nueva Jersey” puedan “llevar a los responsables ante la Justicia”. Sobre el ataque en Minnesota, agregó: “Estado Islámico ha reclamado su responsabilidad [...] y eso debería fortalecer nuestro compromiso para proteger a nuestro país, derrotar a Estado Islámico y a otros grupos terroristas”.

Los dos candidatos a la Casa Blanca volvieron a referirse ayer a los ataques del fin de semana: esta vez, fueron más duros. En una entrevista con la cadena Fox, el republicano dijo que estos atentados “quizá ocurran más y más a menudo en todo el país”, y que la respuesta tiene que ser más “dura”. Agregó: “Es un lío y es una vergüenza [...] Esto sólo va a ponerse peor”. También aprovechó para insistir en su propuesta de restringir la entrada de inmigrantes a Estados Unidos, cuando se refirió a las posibles “conexiones internacionales” de los atacantes. “Es posible que tengamos a muchos grupos [terroristas] en el país, porque estamos dejando a esta gente venir a nuestra nación para destruirla y hacerla insegura para nuestro pueblo”, dijo.

El mensaje de Clinton fue distinto. La aspirante demócrata reconoció en una conferencia de prensa en el aeropuerto de White Plains, en Nueva York, que la amenaza terrorista contra su país “es real”, pero que “también lo es la determinación” de los estadounidenses para hacerle frente. “Los estadounidenses no se van a acobardar”, dijo la ex secretaria de Estado antes de criticar, sin mencionarlo directamente, el discurso xenófobo de su contrincante: “Hay millones de personas naturalizadas en Estados Unidos de todas partes del mundo [...] No nos dejemos distraer con la retórica antirrefugiados”. Finalmente, Clinton dijo que las palabras de Trump incluso ayudan a EI porque el grupo busca reclutar combatientes “al convertir esta situación en un conflicto religioso”.

Un rato después, el portavoz de Trump, Jason Miller, dijo en un comunicado que el gobierno de Obama “minimizó la amenaza” que representa EI y permitió que “el riesgo aumentara”. Miller concluyó: “Es otro recordatorio de que necesitamos un nuevo liderazgo en la lucha contra el terrorismo radical islámico”.